jueves, 3 de septiembre de 2009

ESPECIAL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL: UNA PEQUEÑA RESEÑA HISTÓRICA

Ayuda: Mario Opazo (Colectivo la Oreja)

[caption id="attachment_105" align="alignleft" width="300" caption="Una imagen caracteristica de las movilizaciones del 2006: los desalojos en el Liceo de aplicacion"]Una imagen caracteristica de las movilizaciones del 2006: los desalojos en el Liceo de aplicacion[/caption]

 El 19 mayo de 2006 la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) dio un giro en las formas de manifestación, cambiando su estrategia de acción política. Como resultado, se iniciaron las primeras tomas en el Liceo de Aplicación y en el Instituto Nacional. La razón: al no conseguir una respuesta por parte del gobierno a su pliego de peticiones y frente al riesgo de que la imagen del movimiento fuera determinada por episodios de violencia como los del 1 de mayo, se optará por la ocupación de los colegios.

Así, las tomas y paros cobraron fuerza en pocos días: el miércoles 24 eran siete los liceos movilizados en Santiago, al día siguiente, la cifra sube a 15 y el viernes ya había más de 100 liceos y colegios; entre ellos, particulares y particulares subvencionados. En el clímax de la movilización la cantidad de alumnos movilizados en Santiago ascendió a más de 800.000.

El movimiento de estudiantes se origina a partir de la década de 1920, articulándose en torno a la lucha por las problemáticas sociales. Bien sabidas son las condiciones económicas y sociales paupérrimas en las que estaba inmersa gran parte de la sociedad chilena de principios del siglo pasado. Así, tras una fracasada experiencia política en el manejo de las crisis sociales y políticas por parte de la oligarquía gobernante, los estudiantes organizados mayormente en torno a la FECH comenzaron a levantar un movimiento de trascendencia histórica durante el siglo XX en Chile.

Hacia 1960, nuevamente aparece la impronta de la coyuntura histórica en la explosión del movimiento estudiantil. Entre estos factores destaca los procesos revolucionarios en el ámbito internacional sumados al momento histórico particular por el que atravesó el país, caracterizado en lo político por una fuerte polarización a partir de las dos ideologías predominantes a nivel mundial. Por su parte, en el ámbito económico-social, el país experimentaba las “últimas huellas” de la relación patrón-inquilino, arraigada desde la época colonial. Ambos procesos conformaron un conjunto de condicionantes históricas que determinarán los conflictos de la década. Las tomas de universidades tradicionales, impulsadas a nivel internacional por el movimiento estudiantil de Mayo del 68, el paro y toma de la Universidad Católica (1967) y la reforma universitaria, son los ejemplos más claros de esta realidad de alta participación estudiantil.

En la década de 1970, luego de una participación masiva durante el gobierno de la Unidad popular (a través de la FECES), el Movimiento Estudiantil fue fragmentado y dispersado por la Dictadura Militar.

[caption id="attachment_107" align="alignleft" width="300" caption="Desalojo pacifico del liceo de aplicacion (2007)"]Desalojo pacifico del liceo de aplicacion (2007)[/caption]

 Sin embargo, la implantación y el fracaso de las medidas económicas del régimen militar sumado a factores externos contribuyeron a desatar la histórica crisis de 1982. Pero, a diferencia de lo que había sido la historia tradicional del movimiento con una conformación predominante de estudiantes universitarios, en este período ocurre la inclusión determinante de los estudiantes secundarios como actores relevantes en la lucha estudiantil. El carácter de la batalla estudiantil estuvo marcado por la oposición total a la dictadura militar. En los colegios y universidades no sólo se luchaba por botar a un gobierno impopular y antidemocrático, sino que se defendía un modelo educacional con sello estatal. 

El 10 de Marzo de 1990 se promulgó la última ley de la dictadura militar de Pinochet, la Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE), la que marcará el devenir de la educación chilena y también el carácter de la lucha posterior del Movimiento Estudiantil chileno.

Lo que sucede hoy en día con las "movilizaciones" estudiantiles, enfrascadas en un ambiente no tan solo movilizatorio, sino que mas bien, de movimiento, es un fenómeno particular. Ya no se trata básicamente de un grupo masivo de estudiantes protestando porque no se les ha entregado el pase escolar, sino que se trata derechamente de establecimientos educacionales completos que se suman a las movilizaciones y demandas bajo una “agenda larga” que identifica al movimiento en su conjunto. Vale decir, no solo se trata de estudiantes organizados en torno a una agenda reivindicativa de corto plazo, sino también, movilizaciones que demandan de modo inequívoco su compromiso con cambios estructurales de un Sistema Educativo que ha fallado.

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