domingo, 22 de noviembre de 2009

Los que ganan con los resultados del Simce

[caption id="attachment_269" align="aligncenter" width="500" caption="Los estudiantes debemos ser capaces de defender nuestra educación publica, pero debemos pensar nuevas formas de hacerlo"][/caption]

Hace un tiempo atrás en una de mis publicaciones de comienzos de año, hacía referencia a lo que siempre se provoca después de la revisión de los resultados de alguna prueba como el Simce o la PSU. Tanto la Derecha como la Concertación comienzan a discutir quienes son los ganadores y quienes son los perdedores con estas cifras y casi siempre, por causa de la abundancia de medios de comunicación de Derecha, se ve a la coalición de Gobierno como los principales perdedores después de estos resultados. Pero definitivamente ¿ellos serán los perdedores?

Después de revisar los últimos resultados del Simce y de plantear lo que plantee en mi publicación anterior, solo me gustaría exponer en esta ocasión, algo que creo que tiene vital relevancia para que se continué haciendo el Simce como un instrumento solo de medición y no como un instrumento que busque corregir las falencias que hoy existen en el Sistema Educacional.

Según los académicos, éstas mediciones no reflejan cuánto aprenden los alumnos. Incluso, según el premio nacional de educación y uno de los pioneros de las pruebas Simce, Mario Leyton, la utilización de esta herramienta se ha desvirtuado por completo y se ha convertido solo en una herramienta publicitaria. Y en fin, esto es algo que no solo lo debemos creer porque nos lo dicen los autodenominados “expertos”, sino que porque lo vemos todos los días.

Tanto la PSU como el Simce hoy son dos instrumentos de medición que para lo único que están sirviendo es para fomentar los intereses de las grandes corporaciones de educación privadas, porque recordemos que las que salen mas favorecidas después de estas pruebas son estas instituciones, porque los resultados les sirven para hacer propaganda de sus respectivos establecimientos, entonces ahí estas pruebas pasan a convertirse en instrumentos de propaganda que incentivan la privatización de la educación y fomentan la denominada “educación de mercado” donde solo existe la oferta y la demanda. El Simce y la PSU solo pasan a ser instrumentos publicitarios.

En ese contexto, solo los que no tengan para costear estos colegios pertenecientes a corporaciones privadas de educación, las cuales en cierta forma igual son subvencionadas por el Estado, son los que se quedaran afuera de este “sistema de calidad” donde el mundo privado interviene directamente en la educación para ganar con los dineros que esta produce. Todo este complejo escenario se ve potenciado y en muchas oportunidades es creado por los recursos de propaganda que utilizan estas instituciones privadas. En pocas palabras, después de los resultados del Simce solo nos quedaría pensar que si no estudias en un colegio donde tengas que pagarle a un privado, ademas de lo que el Estado le aporta, no vas a ser nadie en la vida. ”Si no existe el lucro en esta empresa que es la educación, si no nos aprovechamos de la gente, no tendremos una buena educación, solo hay que ver los resultados del Simce”.

Después de esto comienzo a entender cuando se habla de quien pierde y quien gana. Como hay intereses comprometidos de parte de las cúpulas de poder (empresariado = derecha + concertación) con estos grandes conglomerados de educación privada, ahora si que no nos debe caber duda que los que ganan con estas pruebas solo son estas personas, los empresarios de la educación.

Es aquí donde también sale a relucir este Estado dadivoso que le regala dinero de todos los chilenos a estas buenas instituciones privadas que se dedican a hacer de la educación, algo de calidad. Ahí es donde se ven los subsidios, subvenciones y todo tipo de entregas de dinero para estos colegios, en donde ademas de existir dineros del Estado que están comprometidos, las personas que día a día asisten a estos establecimientos también deben aportar obligatoriamente una cuota en dinero, la mayoría de veces una cantidad importante.

Aquí también es donde instituciones privadas se dan cuenta de lo lucrativo que puede ser este negocio, donde el Estado regala dinero a diestra y siniestra y ni supervisa para ver en que se esta invirtiendo. Es ahí donde nace el denominado y repudiable “lucro con los recursos públicos”.

Para terminar y no seguir extendiéndome aun mas solo me gustaría decir que no tengo ningún rencor ni odio contra estas instituciones privadas. Estudio en un Liceo donde se imparte una buena enseñanza, uno de los pocos liceos municipales donde se imparte buena educación, pero no por eso tendré resentimiento contra los privados. Lo único que busco es que reflexionemos y nos demos cuenta que este Estado subsidiario no puede seguir haciéndose cargo de la educación en esa forma, subsidiándola.

Debemos comprender que el Estado debe tomar una responsabilidad mucho mayor en la educación, aunque tampoco hablo de estatizar la educación y pasar absolutamente todo al Mineduc, solo hablo de que el Estado debe hacerse cargo mediante un nuevo sistema educacional, de la educación de todos los niños chilenos que no tengan recursos para costear colegios privados, brindándoles educación de calidad y, aunque se me critique por esto que voy a decir, creo convencidamente en la eliminación sustantiva de los colegios subvencionados particulares, para que privados no sigan lucrando con dineros del Estado, o es privado o es publico, pero en ningún sistema del mundo, exceptuando Chile, se ha visto como el estado le regala el dinero para educación a los privados.

“No permitamos que nuestra educación siga al servicio del Dinero”


Isaac Gajardo©

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