lunes, 18 de enero de 2010

Lo que transo la Concertación a cambio del poder

[caption id="attachment_304" align="aligncenter" width="300" caption="FOTO: esta mañana en la toma de la sede nacional del PDC en santiago"][/caption]

Después del triunfo de la derecha chilena en estas elecciones presidenciales, pensaba en escribir sobre la visión retrograda y destructora, pero a la vez extremadamente conservadora, que tiene esta coalición que en pocos días más comenzara a gobernar Chile, pero antes de comenzar cualquier análisis creo que necesitamos fijarnos por qué perdió la Concertación después de 20 años de gobierno. Necesitamos reconocer que no perdió por que sí, necesitamos reconocer que la gente le pasó la cuenta a esta desgastada coalición.

El resonante triunfo de la derecha en la contienda presidencial golpeó a la Concertación y sus aliados, pero los verdaderamente marginados y excluidos, los más explotados y perseguidos, poco o nada tienen que ver con el escenario actual. El 47% de las chilenas y chilenos en edad de votar no se inscribieron, no votaron o entregaron su voto en blanco o anulado, demostrando su desconfianza y repudio al sistema electoral impuesto por la dictadura.

El que todavía gravite una derecha pujante, a 19 años de la salida del dictador desde La Moneda, es resultado del pacto entre la Concertación y la cúpula político empresarial del militarismo, con el que el bloque oficialista vendió su alma a cambio de las cuotas de poder que ostentó los últimos 20 años y que ayer acaban de perder. Cuotas de poder a cambio de mucha impunidad respecto a los violadores de los derechos humanos, a cambio de mantener las mismas Fuerzas Armadas que ejercieron la dictadura, con pequeñas modificaciones de estilo, pero sin cambio alguno en la esencia.

Cuotas de poder a cambio de desmovilizar al pueblo organizado que se alzaba contra el tirano. Cuotas de poder negociadas en reuniones efectuadas en Washington y en la embajada de EE.UU. en Chile, por algunos conspicuos personeros de la entonces naciente coalición oficialista, a mediados de los años ochenta. Cuotas de poder y posibilidades de lucro personal a cambio de cogobernar con los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Cuotas de poder a cambio de no tocar las leyes secretas de la dictadura. Cuotas de poder, a cambio de no terminar para siempre con la Constitución de 1980.

Por esos pactos secretos debieron rescatar al dictador de la justicia internacional y mantener la protección a centenares de autores directos, encubridores, cómplices y autores intelectuales de miles de crímenes de lesa humanidad. Han llevado a los trabajadores a las condiciones laborales imperantes a comienzos del siglo XX. Hoy la inmensa mayoría de quienes viven de un salario debe laborar un promedio de 12 horas diarias para acceder a un sueldo de subsistencia familiar. No se cumplen los convenios internacionales de protección, como el 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan el derecho a sindicalizarse libremente, a negociar colectivamente y a ejercer la huelga.

Los gobiernos de la Concertación profundizaron las privatizaciones, convirtiendo al país en un gigantesco mall. Todo se comercializa y tiene precio, entre otros la educación, la salud, la previsión.

No. Definitivamente esta realidad que se pudre no la crearon los pobres de Chile. No la crearon sus pueblos vilipendiados. No la creamos los ofendidos. Que ellos, los dueños del poder, se las arreglen solos para resolver sus diferendos. Mejor aún, que se vayan del poder y lo dejen en manos del soberano, el pueblo.

El pueblo no es responsable de los pactos y juegos espurios entre los bloques y grupos de poder. Los trabajadores y pueblos de Chile deben, por su parte, organizarse y luchar en forma inmediata por la defensa de la Educación Pública, por la renacionalización de la minería del cobre y de los servicios básicos, por un salario mínimo digno, por una Asamblea Constituyente que dé origen a una nueva Carta fundamental.

En las últimas horas hemos estado observando como la fracción joven de la Concertación realiza tomas de las sedes del PDC y del PS. Creo que la desfragmentación que esperaba está comenzando a ocurrir antes de lo esperado. Ojala las cúpulas de estos partidos, específicamente del PS, sean capaces de reconocer que han fallado y que han vendido la ideología socialista a pactos y comodidades del mercantilismo. El nuevo Partido Socialista, con una dirigencia joven y verdaderamente socialista debe volver a renacer. Este es el tiempo de comenzar a forjar el nuevo futuro de los movimientos sociales y de el nuevo espectro político, donde augurio que el PDC virara esperadamente a la derecha y espero que partidos como el PS, el PPD y el PRSD vuelvan a ser lo que siempre debieron ser, partidos que defiendan el interés popular.

Isaac Gajardo©

*Ayer estuvimos informando a través de www.twitter.com/esopino durante todo el día en la jornada que cambio definitivamente el rumbo del país. Pronto más novedades en twitter y continuamos con la información y toda la opinión.

1 comentario:

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