miércoles, 6 de enero de 2010

Por qué critico tanto al PC (Ch)



Después de que en dos de mis publicaciones hace un tiempo atrás, hiciera alusión directa a mis queridos compañeros del Partido Comunista de Chile (PC) y también recibiera diferentes tipos de criticas, incluso algunas amenazas, he decidido escribir sobre el motivo exacto del por qué los critico tanto, basándome en una declaración realizada hace unos días por el Consejo Nacional de Comités Comunistas. Para que vean que aunque me reconozco no ser comunista, aprecio mucho a los comunistas cuando verdaderamente siguen su ideología.

“A los trabajadores de Chile, a la izquierda revolucionaria, a los auténticos Comunistas con y sin partido:

El resultado electoral del pasado domingo 13 de diciembre, ha consagrado el pacto que lapidó  el proyecto político revolucionario erigido por Luis Emilio Recabarren a comienzos del siglo XX y entregó, atada de pies y manos, la organización que impulsó la Rebelión Popular de Masas contra la dictadura. Ya no es cuestión de nombre, ni de símbolos, es asunto de esencia y carácter, porque el resultado de la contienda electoral consolidó el mayor triunfo del sistema electoral binominal.

Con la incorporación de tres diputados representativos del viejo partido comunista, está  claro que lejos de haber derrotado al sistema binominal y la exclusión, se confirmó todo lo contrario. La presencia en el parlamento de diputados identificados con esa organización, expresa el éxito del sistema que dicen combatir los elegidos. En los hechos, la vieja colectividad consolidó un proceso de integración al bloque oficialista y acepta a plenitud la institucionalidad vigente. Estos parlamentarios no podrán obrar como lo dijera Recabarren en su célebre texto: “Los representantes comunistas en el Parlamento”, escrito en abril de 1922, donde enuncia: “El objeto que nos lleva al Parlamento, a la Cámara de Diputados o al Senado, es única y exclusivamente conquistar una posición más para nuestra propaganda revolucionaria, antiparlamentaria, anticapitalista, y de ataque directo al estado burgués y a sus instituciones decrépitas.

Un representante comunista no va al Congreso a hacer política, a cooperar con los burgueses, a pedir empleos, a mendigar sueldos, o a intrigas entre pasillos.

El parlamentario comunista investido de la representación de un partido serio que encierra en sí las aspiraciones y la voluntad de las masas ya no sumisas; va a la Cámara a destruir, a despedazar con su crítica libre y severa, la dialéctica jesuítica y sofística, de los representantes burgueses; y a iluminar, con el resplandor de la doctrina comunista los problemas vitales que nos acosan.

El representante comunista en la Cámara, sigue siendo antiparlamentario, sigue combatiendo el parlamentarismo; y sus ideas en el Congreso, no difieren de las que expresara en vísperas de elecciones, y en su vida privada, ante sus electores”.

Nada de ello son y serán los parlamentarios del antiguo partido comunista. Especialmente cuando se redujo a la vieja organización a su más mínima expresión orgánica y capacidad para encabezar las luchas sociales por las demandas más sentidas de nuestro pueblo. Peor aún, cuando los trabajadores han sido testigo de cómo los dirigentes sindicales leales al aparato de dirección, bajaron la huelga de los subcontratistas de CODELCO, para no hacerle olitas al gobierno y no afectar el pacto con la Concertación. O con el más reciente paro de los trabajadores forestales, donde en doble instancia, la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, presidida por un integrante del Comité Central de la colectividad, afiliado a la estadounidense AFL-CIO, primero bajó un paro y luego se abocó a descalificar a los trabajadores que lo retomaron por encima de la mesa en que negociaba la CNTF.

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La presencia de ambos parlamentarios tuvo y tiene un elevado costo que no vacilaron en pagar y comprometen a toda la organización. Ahora ya no están excluidos en forma personal. Ahora cuentan con un lugar en el banquete. Los trabajadores y el pueblo, poco o nada pueden esperar de ellos.

...

Más que nunca ha quedado en evidencia la ruptura de la cúpula dirigente del viejo partido comunista con los principios fundacionales de la organización. Sólo pretenden conservar la marca para beneficio de sus operaciones, pero nada tienen que ver con la razón de ser de la organización comunista, que es hacer la revolución, terminar con el capitalismo, construir el socialismo y finalmente la sociedad sin clases del comunismo. Estas son las ideas por las que cayeron centenares de compatriotas, comunistas ejemplares, cuyos nombres son enarbolados por estos aprendices de mercaderes de la política para lograr mezquinas prebendas. O quizás para servir a un amo desconocido, pero fácil de adivinar.

El único derecho que le queda al pueblo es el derecho a rebelarse frente a toda injusticia.

Unidad y lucha para transformar la patria.

¡Con la razón y la fuerza, venceremos!

Consejo Nacional de Comités Comunistas

Santiago, diciembre 14 de 2009.”

Presento ese extracto para que entiendan que no estoy criticando a los comunistas de corazón, que a muchos de ellos conozco y los respeto, sino que estoy criticando a los comunistas oxidados y disfrazados, que han sabido vender su ideología y han hecho de ella un objeto de transacción con los poderosos. Lamentablemente esos comunistas oxidados y camuflados son los que hoy forman parte de una mayoría en la cúpula dirigente del partido y de otras organizaciones como el Colegio de Profesores, los sindicatos de CODELCO, sindicatos de empresas forestales, Centros de Alumnos, Federaciones de diversos tipos y organizaciones sociales que tienen estrecha cercanía al partido.

Isaac Gajardo©

*Agradecimiento por la fuente: www.elciudadano.cl

**Dudas, contacto, consultas o reclamos en www.twitter.com/esopino

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