domingo, 17 de enero de 2010

¿Votar por el mal menor?


“Un voto por Frei es aceptar la continuidad de esta política contra la mayoría de la población. Romper con la política de la derecha exige primeramente romper con la política de apoyo a la Concertación, que durante 20 años ha aplastado las luchas sociales, negándose a resolver positivamente las reivindicaciones de la mayoría de la población.”

Declaración publica del Partido igualdad

Movimiento Revolucionario Solidaridad Obrera

Cuando ya estamos ad portas de enfrentar una elección que ha sido definida como una de las mas peleadas de esta denominada “transición a la democracia” que pareciera nunca terminar porque a nadie le conviene que termine, hoy no hablare de eso porque creo que por mucho tiempo lo he dicho, sino que hablare de los candidatos y de un sello maldito que se nos ha impuesto para que nuevamente gane la concertación. Ese “votar por el mal menor” ¿Existe un mal que sea menos mal que el mal? Pues para mi no.

En un comunicado del Partido igualdad dice algo que me llama profundamente la atención cuando se presenta a Frei como el ‘progresista’ frente a Piñera. Este comunicado dice que “se agita el chantaje para hacer recaer la responsabilidad sobre el pueblo trabajador de un eventual triunfo de Piñera.”

Creo que votar por el ‘mal menor’ es pretender que sigamos aceptando el abuso, la corrupción, el desprecio por la voluntad popular con que ha funcionado la política y el saqueo de nuestros recursos naturales, el robo, la explotación laboral, la sucia desarticulación de los movimientos sociales y cada una de las injusticias que  han cometido en nombre del ‘progresismo’.

Solo escribiré un extracto de un articulo de “El Ciudadano” para que mediten cuando mañana voten:

Me parece impresentable que en el siglo XXI el ejercicio de la soberanía popular siga siendo un derecho conculcado por las clases dominantes, los profesionales de la política y los poderes fácticos. Es intolerable que los ciudadanos seamos los “extras” de un reparto a quienes se llama cada cierto número de años para optar por alguna de las modalidades de implementación de decisiones estratégicas tomadas por otros fuera del ámbito de intervención de la ciudadanía, y para que determinemos con nuestros sufragios quienes serán los encargados de ejecutar esas políticas, usufructuando desvergonzadamente del “botín de guerra” del aparato estatal.

Cualquiera que sea el resultado de la elección presidencial, los habitantes de este país seguiremos sufriendo las consecuencias del modelo neoliberal que ambos aspirantes a la Presidencia de la República –con matices- pretenden consolidar. La Salud y la Previsión seguirán siendo rentables negocios en manos de los grupos económicos propietarios de ISAPRES y AFPs. La Educación de calidad continuará siendo un privilegio para los más acomodados y una fuente de lucro de inversionistas privados. La desigualdad social se mantendrá inexpugnable como ha sucedido durante los gobiernos de la Concertación y, a menos que se produzca una crisis económica de grandes e impredecibles proporciones, cualquiera de ambos candidatos que llegue a La Moneda, saldrá al cabo de cuatro años de la “casa donde tanto se sufre” rodeado del embriagador sonido del aplauso unánime de los grandes empresarios que continuarán su alucinante enriquecimiento, tal como ocurrió con Lagos y Bachelet. Con Frei o con Piñera continuará desnacionalizándose el cobre y se mantendrá la privatización de las aguas, del mar y de servicios y sectores estratégicos como los caminos, la electricidad, las empresas sanitarias y de telecomunicaciones. Con la

Derecha tradicional o con la decadente Concertación se mantendrá la hegemonía el duopolio de la prensa escrita, continuarán los empleos de mala calidad, la “flexibilidad laboral”, los sueldos irrisorios de la inmensa mayoría de los trabajadores, las prácticas antisindicales del empresariado, el daño galopante contra el medio ambiente producido por la codicia capitalista, la opresión del pueblo mapuche y la negación de derechos esenciales de este y demás pueblos originarios. En ambos escenarios persistirán las grandes diferencias saláriales entre hombres y mujeres, la militarización de la Araucanía, la represión y criminilización de los movimientos sociales y el recorte de las libertades democráticas, tal como ha venido aconteciendo en los últimos años. 
En esta política en decadencia la voluntad popular ya no existe, porque las personas se encuentran votando por el que figura como el “menos malo” y lamentablemente eso no es representativo. Este 17 de enero no habrá expresión de la voluntad popular. El 17 de enero solo se votara por dos matices con los cuales seguir aplicando el modelo de libre mercado en Chile. El voto nulo tampoco es la solución porque no llevara a ninguna parte. Entonces ahora, ¿resignarse a ser participe de este “circo electoral”?

Isaac Gajardo©

*comentarios, reclamos, consultas u otras acciones en el twitter www.twitter.com/esopino, hoy todo el día informando sobre el proceso de elecciones de una manera diferente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Haga su aporte a la discusión!