miércoles, 24 de febrero de 2010

Lavín, un Chicago Boy de los antiguos



Cuando hice la publicación sobre el gabinete completamente ideologizado de Piñera, no pude evitar fijar mi atención el que considero como uno de los mas importantes ministerios, me refiero al Ministerio de Educación, el que después de la denominara “revolución pingüina” del 2006 en Chile, la ciudadanía en general se dio cuenta que la educación era un problema que se había descuidado por años y ya era tiempo de solucionarlo, el error es que el gobierno aprovecho ese interés para, en conjunto con la derecha, comenzar a aprobar una seguidilla de medidas que traen consigo todo lo contrario a lo que los estudiantes y la ciudadanía chilena exigían para la educación publica. En torno a eso mismo, creo que es necesario también hablar del ministro de educación que desde marzo asumirá con el nuevo gobierno encabezado por Sebastián Piñera, estoy hablando de Joaquín Lavín.

Por lo que he podido ver, las principales criticas de la mayoría de los estudiantes en los medios de la derecha van por el lado de su gestión como Alcalde de la Municipalidad de Santiago, la que fue definitivamente vergonzosa. Es por todo esto que si quieren leer críticas con respecto a eso, les recomiendo algún diario de la derecha como El Mercurio o La Segunda, porque aquí ya no seguiré hablando del pasado, hablaremos del presente de Joaquín Lavín, de ese Chicago Boy renovado.

La historia de Joaquín Lavín

Joaquín Lavín Infante nació en Santiago el 23 de octubre de 1953. Hijo de latifundista, realizó su enseñanza media en los Padres Franceses y se tituló de Ingeniero Comercial en la Universidad Católica. Cursó algunos semestres de Periodismo en esa misma casa de estudios hasta el cierre de la Escuela en 1973, debido al Golpe Militar.

Tras ello, logra entrar al curso de Master en Economía en la Universidad de Chicago. Al regresar a Chile en la década de los ochenta engrosa el grupo de los Chicago Boys, junto con otros economistas colaboradores de la dictadura de Augusto Pinochet titulados en esa ciudad estadounidense, y con los cuales compartieron e implementaron el modelo económico social de mercado, mejor conocido como “Neoliberalismo”. Ellos son los que en mi publicación anterior sindicaba como los que vendieron a los privados, lo que antes fue de todos, en vías de una supuesta eficiencia dentro del mercado.

Luego a fines de los 80, Lavín funda con un grupo de personas que apoyaban fervientemente la dictadura de Pinochet, la Unión Demócrata Independiente (UDI). Se reconoce así mismo como un “servidor público”. Prueba de ello es que en 1989 quiso postular a la Cámara de Diputados por el distrito 23 (Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura), pero perdió. Pese a esta derrota, vuelve al ruedo electoral, esta vez como candidato a Alcalde de Las Condes en 1992. Ahí gana la elección y en la siguiente es reelegido con una de las más altas mayorías del país. Luego fue en dos oportunidades candidato a la presidencia y también alcalde de la Municipalidad de Santiago.

A partir de ahí, Lavín estuvo durante los últimos 4 años alejado de la política y dedicándose a su rol de profesor en la Universidad del Desarrollo, aunque dando señales esporádicas en los medios, como en el 2007 cuando se declaró “Bacheletista-aliancista”. Su renacimiento en la arena política la vivió durante el 2009, cuando es designado candidato por la UDI para el sillón senatorial de la Quinta Región Costa, compartiendo lista con el RN Francisco Chahuán. Pese a lo reñida y controversial de esa elección, finalmente no pudo llegar al Congreso ya que ganó su compañero de lista.

Lavín: un viejo Chicago Boy en medio de los 2.0

En fin, toda esta historia solo la cuento para terminar con el verdadero problema que veo aquí. En mi publicación anterior hablaba de los Chicago Boys 2.0, refiriéndome al equipo que desde marzo administrara el poder ejecutivo del país. En base a eso puedo decir que Lavín es uno de los Chicago Boys antiguos, aunque no por eso deja de ser muy peligroso.

Claramente no le veo oportunidad a Lavín como para privatizar la educación publica, como si creo que lo habría hecho si hubiera tenido la oportunidad en los 80 cuando perteneció a los ‘antiguos’ Chicago Boys. Como lo dije en mi publicación anterior, ahora vuelven los Chicago Boys, pero con un discurso más arreglado y con la base supuestamente representativa que le da misma constitución establecida por ellos mismos en dictadura y potenciada por la Concertación hasta nuestros días. El discurso del que habo es ese de que “casando lo privado con lo publico hacemos mas eficiente el Estado y las políticas publicas”. Sí, hablo específicamente en educación de los denominados “colegios subvencionados-particulares” en donde el Estado invierte en la educación, pero la deja dentro del mercado y como lo dicen los capitalistas: “el mercado regula”.

Ahora debemos estar mas atentos que antes, porque el nuevo gobierno hablando de Educación Publica, también habla de eficiencia en la administración, en las cifras de matriculas y resultados. Cuando hablan de eso y los de la Concertación los apoyan casi haciéndoles barra desde el Congreso Nacional, estamos frente al gran peligro del fin de la Educación Pública como la conocimos en algún momento.

Isaac Gajardo©

1 comentario:

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