sábado, 2 de octubre de 2010

Empleado del mes: Ximena Ossandón

Es necesario destacar a una mujer que cree que las utopías son posibles, soñadora de un mundo ideal, inconformista y radical en sus propuestas. Me refiero a Ximena Ossandón, la vicepresidenta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI).


Hace un par de años, en las pasadas elecciones a alcalde, impactó a la ciudadanía con su singular visión de la sociedad idílica. En ese entonces, la candidata por la comuna de Lo Barnechea apostaba por la unión entre los millonarios de La Dehesa y los pobladores del Cerro 18. Para ella, la desigualdad social era una situación para sacar provecho, la gente sin plata debía vivir en retroalimentación con quienes por sus desproporcionados recursos necesitaban de múltiples servicios para cubrir sus despliegues. Nanas, jardineros, choferes, peluqueras, guardias, empaquetadores, son los oficios que darían trabajo a todos los más pobres de la comuna, logrando el milagro y el ejemplo para todo el país.
En sus palabras “compartiendo lo que tienen que compartir”. Que lindo es convertir la desigualdad en algo bueno, un milagro del dios Opus Dei evidentemente. Ni siquiera su adoctrinado electorado pudo comprender su visión revolucionaria y finalmente no fue electa alcaldesa. Pero la vida da revanchas. Llegó al cargo que se le asignó en nuestro gobierno de profesionales de excelencia, con la estatua de una virgen para instalar en la fachada de la entidad gubernamental que dirige. ¿Qué importa el estado laico? Ella es una mujer de convicciones, por no decir fundamentalista. Si no le va bien, al menos debería lograr una beatificación. Sus dichos y acciones son de una tolerancia ejemplificadora. Declaró que su institución, la cual acoge a los niños más pobres del país, no estaba disponible para albergar a hijos de madres que se iban a carretear en vez de cuidarlos. Aunque seguramente la mayoría de ellas estaría rompiéndose el lomo, luego de viajar horas en micro, para trapear el piso de sus amigas mientras éstas compran en el Shopping La Dehesa. Así es Ximena, una mujer al servicio de los pobres, pero con las distancias bien marcadas. El dato final: La casó Karadima y tiene 9 hijos, fogosa coincidencia que se suele dar en las lomas de Los Trapenses, hábitat de acérrimos católicos millonarios.