sábado, 2 de abril de 2011

Cómo los municipios actúan como privados en educación

La nueva de Carolina Plaza: todo por la subvención

Cuando leí la noticia calificada por los medios como una “polémica” o “insólita” ordenanza Municipal de Huechuraba para condenar incluso con cárcel a los apoderados cuyos hijos presentaran alta inasistencias en su colegio, no pude evitar tener una suerte de crisis, específicamente cuando escuche el nombre de la patrocinadora oficial de este proyecto: Carolina Plaza. Después de escuchar ese nombre, ya descubrí qué era lo único que había detrás de esa ordenanza, ¿o a caso usted cree que es “por el bien de los niños”? Nonono! Le explicare cómo funciona el sucio negocio de un sistema de educación mercantil.

Este jueves la Radio Biobio informaba que hasta 15 días de cárcel podría pasar un padre si su hijo presentaba constantes inasistencias al colegio. Esa, calificada como la más alta sanción que estableció una ordenanza municipal que contempla “duros” castigos para los apoderados cuyos alumnos tengan inasistencias injustificadas. Todo esto en Huechuraba, sí, con la Alcaldesa Carolina Plaza, la misma de los detectores de metales en los colegios.

La alcaldesa de los detectores de metales da un nuevo zarpazo y al igual como lo decía en esa oportunidad cuando en nombre de la “seguridad de los alumnos buenos” quiso instalar detectores de metales en escuelas consideradas por ella como conflictivas, ahora justifica esta medida como “un bien para los alumnos”. La vez anterior, hay que reconocer, que la misma comunidad educativa  fue la que le bajó los humos a la alcaldesa rechazando su tan interesante propuesta discriminadora.

Si bien, la nueva propuesta que hace noticia ahora, la podríamos entrar a discutir desde los planteamientos de la alcaldesa y de esa forma muchos creerían que no es tan grave hacer eso para poder potenciar la responsabilidad de los padres sobre los hijos, me gustaría dejar eso de lado, ya que da para un debate mucho más fluido, si es que se puede justificar la presión y sentimiento de amenaza que sentirán los padres y los hijos. Solo me gustaría plantear una serie de dudas que a mi parecer son de gran importancia, ya que la alcaldesa y los concejales plantearon en la discusión sin cámaras, pero luego cuando el debate salió en la prensa, todos misteriosamente cambiaron su discurso diciendo que solo lo hacían por el bien de los niños, hablo de lo que se encuentra escondido para la vista de una gran mayoría, pero que es el motivo principal que impulsa esta propuesta: el dinero, el sucio y vil dinero que tanto le gusta a los alcaldes.

La alcaldesa podrá hablar mucho de que esta es una medida para el bien de los niños y será apoyada por una parte importante de la población, la que no sabrá que detrás de esto se esconde un tema netamente monetario. Sí, hoy los niños son solo un par de monedas para seguir manteniendo al municipio.

Hoy el sistema de subvención escolar hace que a los municipios les llegue un aporte de parte del Estado para poder “sostener” la educación municipalizada. Ese mismo aporte les llega también a los sostenedores privados que mantienen los denominados colegios subvencionados particulares. El punto está en que los municipios, al igual que los sostenedores privados, han caído en las garras del lucro, y a pesar de que lo hacen en menor cantidad, la educación, para algunas municipalidades, ha resultado ser un buen negocio, ya que con ese dinero se mantiene precariamente la educación, y además, sirve para algunos gastillos de la municipalidad. Toda esta subvención, y aquí viene lo interesante, es recibida por los sostenedores -sean directamente privados o estas municipalidades actuando como privados- en base al porcentaje de asistencia de cada estudiante, es decir, si un estudiante baja su promedio de asistencia, la subvención que entrega el Estado a los sostenedores bajará.

En varios casos este sistema de subvención ha dado para denuncias de adulteración de asistencia, donde el sostenedor ordena a sus directivos incurrir en esta grave falta para así poder tener más dinero a fin de mes, pero hoy, la alcaldesa Plaza nos está dando una demostración de una nueva forma desesperada de conseguir la anhelada subvención: mantener a los padres bajo amenaza para que así manden a sus hijos al colegio y ella pueda recibir todos los meses su dinerillo.

Sin duda, ahora más que nunca esto nos debiera servir para pensar en el fondo de esta ordenanza desesperada de parte de una alcaldesa, que no se cansa de darnos espectáculos con sus patéticas “medidas”. Nos debiera servir para pensar hasta donde ha podido llegar un sistema educacional completamente mercantilizado, en donde los estudiantes no son vistos por lo que rinden en su estudio, sino por lo que son capaces de rendir en términos monetarios, para un sostenedor que solo busca lucrar con ellos.

Isaac Gajardo©