domingo, 23 de octubre de 2011

La agresión de la indiferencia

El Ministro y su indiferencia.
El pasado jueves 20 de octubre, un grupo de dirigentes sociales, apoderados, estudiantes secundarios y universitarios decidieron hacer ocupación pacifica de la sede del Congreso Nacional en Santiago de Chile. Personalmente participé de la acción a cargo de la difusión y de una maratónica transmisión por más de 8 horas a través de streaming por Internet. La acción pretendía manifestar que la ciudadanía ha comprendido que las mismas autoridades nos han demostrado que los cambios ya no son posibles dentro de la actual institucionalidad que no deja participar ni expresarse a las mayorías, es por eso mismo que la ocupación de las dependencias correspondientes al Senado chileno querían demostrar que la ciudadanía hoy busca tomarse los espacios de participación, para que se puedan establecer mecanismos en donde todos juntos podamos participar de la toma de decisiones, uno de esos mecanismos era el plebiscito. La consigna era: ya no estamos dispuestos a ceder nuestra soberanía a nadie que haga y decida por nosotros, queremos ejercerla nosotros mismos para así poder construir un Chile más justo.

 Dentro de este hecho totalmente pacifico y simbólico para el país se desarrolló una intervención por parte de los manifestantes en medio de la reunión de la comisión mixta encargada de analizar el presupuesto para educación, esta sesión contaba con la presencia del Ministro de Educación, Felipe Bulnes. Vale la pena aclarar que la llegada del ministro y el inicio de la sesión se dio después de iniciada la ocupación, es decir, si se hubiese querido evitar algún incidente, se pudiera haber retrasado la sesión o bien postergado. El ingreso de los manifestantes al lugar en donde se preparaban para iniciar la reunión originó una situación bastante tensa que transmitimos en vivo a través del streaming, ahí se pudo ver toda la situación que no detallaré en mayor profundidad porque en los últimos días han salido una serie de videos que muestran todo lo ocurrido (ver). La transmisión además fue calificada luego por el Ministro Vocero del Gobierno como un “total desparpajo”.

 Lo que me llamó profundamente la atención fue la reacción de los parlamentarios y del ministro, quienes se mostraron indiferentes ante la acción que se desarrollaba y es en esa situación en la que me gustaría profundizar en esta oportunidad.

La indiferencia de la autoridad ante el clamor de todo un pueblo es lo que va generando el desprestigio de éstas. Se habla de la perdida del respeto a la autoridad ante esta acción, pero parece que no se comprende que está puesta ahí para representar a la gente que los escogió, y la verdad es que si esta autoridad por mas de cinco meses no ha sabido ejecutar el llamado de las mayorías y solo se han mostrado indiferentes, la desobediencia civil ejercida de forma pacifica -como lo vimos en esta oportunidad donde puedo constatar que no hubo agresión física alguna- es el recurso utilizado por la sociedad para mostrar su descontento frente a las autoridades que están sordas de ambición y solo saben responder con indiferencia y represión.

 Se va acumulando poco a poco un sentimiento de rabia frente a la indiferencia y represión y si no se encausa, podría tomar un cause mas agresivo. Por lo mismo se hace necesario comenzar a tener una visión mas amplia para iniciar un proceso de radicalización de conciencia por sobre la radicalidad que algunos quisieran (especialmente en el gobierno), que es violenta. La ocupación realizada en la sede del Congreso Nacional en Santiago demuestra eso, una radicalización de conciencia, una manifestación pacifica de la rabia y rebeldía que la gran mayoría de los chilenos sienten al ver a autoridades que no los representan, indiferentes y que no tienen ningún animo de resolver los grandes problemas que nos aquejan.

 Isaac Gajardo (twitter: @esopino)

4 comentarios:

  1. Bulnes huyó como una verdadera rata cobarde. Un vil burgués que no está ni ahí con ponerle justicia al desastre de la educación.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la transmision y toda la informacion entregada.... Seguir luchando hasta la victoria final

    ResponderEliminar
  3. La radicalización de la conciencia se hace necesaria por que ese clamor de la "mayoría" se ve sobrepasado por la indiferencia de las autoridades. Pero esa indiferencia existirá siempre que no hayan bases consiente y organizadamente poderosas. Ahí discrepo mucho contigo. No se trata de que no escuchen a la mayoría, si no que, cuando el poder organizativo de esa supuesta mayoría (que al ser inconsciente, en definitiva no existe), sea realmente poderoso y deje en evidencia la masividad ciudadana soberana que tiene detrás, de una forma consiente, la supuesta inferencia actual de las autoridades se anulará. El punto es esa mayoría, que exista con todas las atribuciones que necesita para estar a la altura de las demandas u objetivos.

    ResponderEliminar
  4. Isaac, los hay de ese lado y de ningún otro, por eso yo... "Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

    La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aque ...llo con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

    Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

    Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes."

    Antonio Gramsci (1891-1937) fue publicado por primera vez el 11 de febrero de 1917

    ResponderEliminar

Haga su aporte a la discusión!