sábado, 17 de diciembre de 2011

Los revolucionarios que llegaron tarde



Durante esta semana hemos comenzado a ver cómo el movimiento entra en una nueva etapa, para lo que algunos medios han hecho un verdadero festín diciendo que “el movimiento ha decaído”. Este supuesto decaimiento se basa en que una serie de Liceos y universidades emblemáticas dentro de la movilización han decidido comenzar a hacer referéndums, asambleas y acciones que han terminado con la deposición de las tomas que ya se mantenían hace aproximadamente seis meses. He tenido la oportunidad de ser espectador especialmente de las tomas de la Casa Central de la Universidad de Chile y del Liceo de Aplicación, que este viernes 17 entregaron oficialmente sus tomas y en esto me ha llamado la atención, aunque no me ha sorprendido, la existencia de grupos que se niegan a deponer las tomas considerando que es la única opción que tiene el movimiento para presionar. Yo no he participado activamente de ninguna toma de estas, pero creo que me siento llamado a dar mi opinión y a llamar a muchos que hoy solo critican a los demás a la autocrítica.

Respeto mucho a algunas personas -y por lo mismo no entraré en comentario sobre ellas especialmente- que han participado activamente de sus tomas y que hoy, a pesar del desgaste y de todos los inconvenientes que ocurren normalmente en una toma, no quieren deponerla y creen que aun las cosas se pueden hacer mejor y que el desgaste se puede evitar. Esas son personas a las cuales se les respeta por haber estado siempre participando e intentando que las cosas se hicieran bien, pero cuando llegamos a algunos que tuvieron una escasa participación dentro de su propia movilización y ahora al ver que existe el riesgo o que ya se está bajando una toma, llegan escandalizados a criticar y a decir que las tomas no se pueden bajar porque, igual como dicen los medios, sería “desmovilizarse”, ahí comienza el conflicto.

Todos estamos de acuerdo con que las tomas producen desgastes y gracias a esto hemos podido aprender mucho durante este año. Para saber los errores que se cometieron es necesario hacer evaluaciones y autocríticas con el fin de que el próximo año no se vuelvan a cometer los mismos vicios en los que se recayó en el inicio de esta movilización. Ante esto, lamentablemente hay personas que demuestran que están viendo la acción de una toma como un fin y no como el medio para encontrar una solución a las justas demandas existentes, por eso mismo, el objetivo de esta acción en muchos casos tendió a convertirse en una idea borrosa que terminó por convertir a los espacios en meros lugares donde dormir y hacer una que otra actividad cultural. Por eso surge la idea de evolucionar dentro del proceso social del que estamos formando parte, una evolución en la que deponer una toma no tiene por qué ser el final de la movilización, sino que todo lo contrario, un tiempo de análisis y evaluación para seguir movilizándose, pero esta vez evitando los errores cometidos.

Estos revolucionarios que han llegado tarde, lamentablemente se han dado cuenta que las tomas no se tienen que bajar cuando el desgaste ya es excesivo y a lo mejor ya pasó el tiempo de poder hacer algo para salvarlas. En esa misma línea mi problema tiene que ver con que se actúa antes de que las cosas se desgasten, porque después de desgastado algo como una toma ya solo hay que esperar el fin. Pero ¿qué hicieron algunos que ahora saltan muy revolucionarios desconociendo el desgaste que produce una toma y diciendo que tiene que seguir? ¿Qué hicieron para que no se desgastara tanto? ¿Cuantos de los que ahora critican el desgaste sentaditos desde su casa no han hecho nada para evitarlo? En una interesante discusión que tuve con este tipo de personas a través de las redes sociales, terminé concluyendo que eso se llama ser o un revolucionario de escritorio que solo opina que las tomas deben seguir desconociendo la realidad, o un revolucionario que llegó tarde.

Pero en fin, es entretenido ver como salen los revolucionarios ahora cuando tomas emblemáticas como la de Casa Central de la Universidad de Chile o la del Liceo de Aplicación se están bajando por el desgaste, ahora salen de sus cuevas los tan revolucionarios que no son capaces de comprender que el movimiento necesita evolucionar en todo aspecto, tanto en el organizativo, en el representativo, en los objetivos, como también en los métodos de presión como el que he hablado en esta oportunidad (las tomas).

Hemos logrado crear la conciencia suficiente para que la sociedad chilena sepa que esto no va a desaparecer hasta que entre todos construyamos una solución concreta que termine con los vicios de un modelo económico y político, que traduce todas sus contradicciones reproduciendo la desigualdad a través del modelo educativo. Ahora, esperemos que, cuando el movimiento emprende un nuevo camino, estos revolucionarios que llegaron tarde sean capaces de hacer una autocrítica al rol pasivo que tomaron este año, sumarse a la movilización activamente y continuar esta lucha que no acaba.

Isaac Gajardo ©

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con tu opinión, sin embargo me gustaría dar mi perspectiva respecto a las tomas, paros y otros.

    Si bien considero que todas las formas de lucha son validas sin excepción, creo que es imperante analizar si esta forma fue empleada de la mejor forma, en mi parecer no es así, creo que las tomas y paros (en la mayoría de los casos salvo por supuesto algunas excepciones)solo restaron del trabajo que se requiere a las movilizaciones a mas alumnos de los que logro sumar, desde mi perspectiva deberían centrarse en establecimientos estratégicos y delegar diferentes funciones a cada uno, si bien es una especie de organización de ensueño, no me parece imposible, y estas funciones evitarían el desgaste ya que evidentemente este se produce por la fata de trabajo especifico y por la poca convocatoria que producen, así es como creo que cada lugar debería tener una función determinada respecto del movimiento estudiantil, a modo de ejemplo establecer cordones de seguridad para resguardar estudiantes después de las marchas, centros de reuniones etc, si bien es un nivel de organización casi miliciana, me parece fundamental elevar la actual, a un nivel cercano a ese y ojala igual.

    Respecto a los jóvenes aquellos que deciden "sumarse" ahora y solo para criticar a quienes durante todo el año han trabajado, me parece que ni siquiera vale la pena mencionarlos, pero si es importante encontrar las formas como antes ya mencione de sumarlos el próximo año así como a todos quienes no se hicieron participes de manera constante, es algo tedioso estar de alguna manera adaptando todo para esta clase de gente, sin embargo necesario.

    Y en lo único que no estoy de acuerdo contigo es que el movimiento estudiantil no es mas que el primer paso hacia un cambio de verdad,no una revolución, es solo es el despertar de una sociedad dormida que es la nuestra, cuyo espíritu de lucha fue consumido y recién da inicio al largo que camino que significan los cambios necesarios para alcanzar la justicia que buscamos. Tal vez solo malinterprete palabras en cuyo caso retiro esto ultimo, saludos... Compañero !

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  2. Vilma Castillo Lastra19 de diciembre de 2011, 17:40

    a veces "los arboles no nos dejan ver el bosque"... estar inserto dentro de las movilizaciones resta, muchas veces, objetividad para hacer los comentarios, no me gustó el título de "los que llegaron tarde" quizás lo escribiste pensando en una persona en particular, pero, como los demás no estamos en tu cerebro, resulta un comentario "derechizado" (en tu caso imperdonable). Isaac, de este lado de la vereda nadie llega tarde ni se aprovecha de las circunstancias, quizás, como en todo proceso de esta índole hay diferentes visiones, diferentes métodos, diversos análisis de cómo proceder, pero no caigamos en el juego del gobierno, no nos desgastemos en encontrar responsables por acá, cuando ya sabemos donde están. Gramsci decía que hay que conquistar la sociedad civil para luego ocupar el Estado, proponiendo la "agresión molecular", visualizar a la sociedad como un complejo sistema de relaciones culturales, planteando que las batallas se deben librar en cada uno de los frentes donde se puedan transmitir ideas, pero sin limitar la fórmula a una sola. si no entendí bien, es porque algo no quedó bien claro y agradecería lo rectificaras. saludos.

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