viernes, 28 de junio de 2013

Conversando con Radio Usach sobre los desalojos de establecimientos por la "fiesta democratica" de las primarias

Luego de mi columna anterior, publicada en este cuchitril, pero republicada en diversos sitios que suelen ayudarme a difundir mis escritos, como ElQuintoPoder.cl o Generacion80.cl. Acá, más que hablar de las tomas y de estos desalojos, que son un tema coyuntural, intenté plantear cómo las tomas de los estudiantes secundarios y universitarios, se terminan articulando como espacios mucho más democraticos, que rompen muchas veces con las lógicas que la misma sociedad tiene del manejo político. Porque nos han enseñado, desde el poder, que la democracia pareciera ser aquella en donde se va a las urnas cada cierta cantidad de tiempo a delegarle a un grupo de personas, a los mismos de siempre, la soberanía que en realidad debieramos ejercer nosotros mismos. Todo esto, cuando en realidad la democracia debiera ser una forma de vida que defina las relaciones humanas en un marco de acción colectiva y de participación, para crear identidad en torno a esos valores. En fin, pareciera que lo que logra eso no es ir a votar cada cierto tiempo ¿Será que los estudiantes logran convivir más de cerca con la democracia desde sus ocupados espacios de estudio que el resto de la ciudadanía asistiendo (en una escasa cantidad) a las urnas a entregar un voto a los mismos de siempre?


martes, 25 de junio de 2013

¿Desalojos? ¿Baño de Sangre? ¿Fiesta democrática?



Para nadie es un secreto que el movimiento estudiantil ha vuelto a entrar en otra fase de radicalización producto de las nulas respuestas que se han recibido por parte del gobierno a sus demandas. Tanto es así, que el mismo gobierno se ha visto en la obligación, ayer lunes 24 de junio, de reconocer que más de cien establecimientos educacionales se encuentran en toma, cifra que se negaron a reconocer por muchos días y que al parecer, estaría disminuida de acuerdo a los catastros que manejan los mismos estudiantes. El problema que ha llevado a reconocer esta movilización por muchos días invisibilizada desde el poder y los grandes medios de comunicación, es la realización de las “primarias presidenciales”, que tendrán lugar este domingo y en donde muchos de los colegios (la mitad según el gobierno) que se encuentran en toma forman parte de los locales de votación en donde se debiera desarrollar el proceso. Más allá de cuestionar el proceso por lo trucho que me parece, quiero apuntar a un análisis que va más allá y que tiene que ver con la seguidilla de declaraciones desinformadas, ignorantes e indignantes que se han hecho respecto a la “necesidad” de desalojar los establecimientos en toma para poder dar lugar a “la fiesta de la democracia”.

“Yo no quisiera ver un baño de sangre si es que la fuerza militar cumple la ley”, dijo el domingo la mesías candidata de la vieja Nueva Mayoría en pleno debate, argumentando que no estaba de acuerdo con los desalojos y pidiendo a los estudiantes desocupar los establecimientos para dar paso a su fiesta. Más allá de su desacuerdo, tenemos que reconocer que las declaraciones son más que desafortunadas, son una brutalidad. Es grave que a una candidata que supustamente va a pelear una elecciones de un país supuestamente democrático, se le pase por la mente que si los secundarios no desalojan los colegios habría un “baño de sangre”, porque los militares se verían casi obligados a “cumplir la ley” y sacar por la fuerza a los estudiantes de sus establecimientos. Hay gente, interpretes de las palabras de su mesías, que han intentado decir que su intención fue negarse a eso, pero el problema no radica ahí, sino que en que a una candidata se le pase por la cabeza la posibilidad misma de un nuevo “baño de sangre”, más cuando este año comenzamos a recordar 40 años del golpe de estado que puso a los militares y a un grupo de civiles a gobernar este país a punta de represión, asesinatos y torturas. Sin duda que estas declaraciones apocalípticas hablan de una clase política que sigue aferrada a la estabilidad que les da el miedo histórico que siente la ciudadanía, respecto a una posible nueva intervención violenta de los militares.

Y voy más allá. Siguiendo el juego político, me pregunto: Si esto lo hubiese dicho Longueira o Allamand, ¿qué habríamos hecho? Creo que ya los estaríamos quemando en la hoguera. Pero en fin, mi intención va más allá. Porque además de plantear que las declaraciones de la presidenciable demuestran un profundo temor a las nuevas vías de expresión que la ciudadanía y los estudiantes han tenido que darse bajo la nula capacidad de la elite de responder a sus demandas, también hablan de una ignorancia respecto del proceso electoral mismo, que se ha contagiado a todos los rincones de la opinión pública. Fueron criticadas las declaraciones de la vocera de gobierno, cuando dijo que el Servel podría ordenar el ingreso de los militares a los establecimientos. Pues bien, la claridad que tenemos ahora es que es el gobierno y la Fuerza Pública, es decir, Carabineros, los que deben tener a disposición del Servel los establecimientos escogidos como centros de votación, para luego, al parecer, ser entregados a las Fuerzas Armadas. Creo, si no me equivoco, que se ha comprendido mal el concepto de Fuerza Pública, ya que se cree que los mismos militares desalojarían un establecimiento, cuando, espero, se tiene claridad de que Fuerza Pública y Fuerzas Armadas son conceptos legalmente diferentes. Incluso, su dependencia de mando es distinta, ya que la Fuerza Pública depende del Ministerio del Interior y Seguridad Pública y las Fuerzas Armadas dependen del Ministerio de Defensa. Así, estamos viviendo una reconfiguración de un miedo que a los únicos que les conviene es a los que quieren celebrar su fiesta democrática sacando a los estudiantes de sus tomas y en medio del terror de una posible intervención militar ¿Qué democracia es esa en donde a días de una elección estamos discutiendo un posible “baño de sangre”?

Aclarado esto, me autopermito decir que los estudiantes son los que se han ganado la legitimidad de decidir sobre ellos mismos y sus espacios de construcción. Su movimiento, que viene desde hace muchos años, no se ha detenido nunca y tampoco lo hará producto de una elección. Porque existe la conciencia de que la democracia que nos han hecho creer que existe en este país, pareciera no ser tan democrática cuando inhibe cualquier intención de participación que no sea asistir, cada cierta cantidad de tiempo, a unas urnas y votar por candidatos que fueron elegidos al interior de las cúpulas partidistas que, pareciera, ya tienen bien repartida la torta. Los estudiantes con sus tomas rompen con eso, ya que al interior de sus ocupados espacios se abren a lógicas de participación que un mundo jerarquizado no comprende, raciocinios verdaderamente democráticos en donde todos son iguales y la organización y el interés colectivo es el que prima. Las tomas son un espacio de libertad en sí mismas, son pequeños microcosmos de utopías juveniles, y ahí no solo se aplica la “democracia del voto” sino que se aplica la clave democrática a todos los aspectos de la convivencia.

Esos estudiantes en plena libertad, hoy se configuran como un peligro para una democracia binominal que está protegida por una institucionalidad rígida, que no permite tener procesos en donde los ciudadanos y ciudadanas realmente influyan en la toma de decisiones. Eso se consagra completamente con la Constitución de la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet, esa dictadura que hoy, por el interés de algunos de materializar su falsa fiesta democrática, vuelve a relucir más que nunca en las mentes de muchos chilenos, que con miedo han creído en las amenazas y se preparan para retroceder. Pero como dijo la gran Violeta Parra “Que vivan los estudiantes jardín de las alegrías, son aves que no se asustan de animal ni policía. Y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría” que quiere celebrar su fiesta (agrego).

domingo, 2 de junio de 2013

[INVITADO] Escupo a Bachelet: Antes que el pollo estuvo la gallina

[Leí esta columna en el sitio ciudadinvisible.cl, que a todo esto se los recomiendo completamente, ya que es un muy buen sitio, como otro conjunto de páginas que ayudan a nutrir el espectro de opiniones que suelen aparecer en la web y que pareciera que, al igual que en los grandes medios, no se libran de los sesgos impuestos desde la prensa hegemónica. Bueno, hay sitios que logran salirse de eso y publican cosas osadas como esta columna de Daniel Labbé, que explica cómo ante el escupo de un joven a la Mesías, más conocida como "la candidata" o simplemente como Michelle Bachelet, desató repudios sin pensar antes en las motivaciones de la acción. ¿Es cuestionable una agresión? Creo que sí, pero por ahí dijeron: un chico escupió a la mujer que nos estuvo vomitando y cagando por varios años, por algo se dice. Además, ¿alguien cuestionó la reacción agresiva de los seguidores de Bachelet que golpearon al estudiante? Algunos hasta se rieron de los golpes al mismo tiempo en que repudiaban el escupitajo y otros repudiones no dijeron nada de los huevos que al otro día pescadores le lanzaron al otro candidato Mesiánico (pero éste pegado en la guerra fría) Pablo Longueira... Bueno, mejor leamos...]




Por fin pude ver la famosa escena del estudiante arrojándole un escupo en la cara a Michelle Bachelet y la verdad es que –luego de horas enterándome de lo transversalmente impopular que resultó la acción del joven- hay algo que me sorprendió más que su escupitajo: La nula capacidad de todos quienes repudiaron el hecho de preguntarse qué motivó esa agresión. Por ahí alguien hasta publicó una nota sobre las consecuencias en términos de salubridad que puede tener el recibir un escupo, pero ninguno de los que salieron a limpiarle el honor a la ex mandataria se cuestionó algo tan simple como necesario: ¿De qué estaba alimentado ese pollo?
Pensé en el que le lanzó al ataúd de Pinochet el nieto del General Prats y la comprensión del acto que hicieron pública algunos líderes de la Concertación, como Soledad Alvear o Sergio Bitar; o el silencio que guardaron estos mismos cuando al alcalde Labbé le llovieron babas ajenas en la votación que lo sacó definitivamente del cargo. Para no perdernos, declararé de inmediato que ambos escupos me parecen poco para lo que se merecen estos dos proyectos de hombres, culpables de torturas y asesinatos ocurridos durante la dictadura. Hecha la aclaración, vuelvo al tema: En estos dos casos, la misma acción realizada por el joven ayer en Arica, además de ser validada, generó preguntas, motivó ser explicada, se le buscó la razón que la originó.
He escuchado y leído crucificar la acción del estudiante a muchos a quienes hace poco oí tratar de absurda la ley que busca agravar los insultos contra carabineros y hasta problematizar acaloradamente sobre las razones que llevan a alguien a agregarle un apellido al famoso paco. Para no perdernos, declararé de inmediato que adhiero a aquella publicidad que circula por las redes sociales planteando que decir paco y no decirculiao es una contradicción hasta biológica. Hecha la aclaración, vuelvo al tema: En este caso, una acción similar a la realizada por el joven ayer en Arica, nuevamente genera preguntas, motiva ser explicada, se le busca la razón que la origina.
Lo más cercano a un cuestionamiento fueron las declaraciones del senador PPD Guido Girardi -que también vivió una situación similar el pasado 1 de mayo- quien no dudó en asignarle a “una campaña orquestada de la derecha” esta acción. Aparte de ese delirio, sería.
Hagamos entonces un poco más de sinapsis y démosle una vuelta al asunto. Tras su acción, el manifestante lanzó consignas en favor de los estudiantes. Es probable entonces que, para salir volando, ese pollo se haya estado alimentando desde el 2006 en la boca censurada de los estudiantes reprimidos y traicionados por Bachelet. Es unpollo hijo de Pinguinos, que con suerte pudieron ponerle algo de Música a la fiesta que organizaron -pero a la que no fueron invitados- con el Jarrazo a la ex ministra de Educación.
¿Es un caso aislado o es más bien el síntoma de una urgencia en lista de espera que la doctora Bachelet se dedicó a silenciar con electroshock en manos de Fuerzas Especiales y de los medios de comunicación? ¿No fue acaso su traición al movimiento de los secundarios lo primero que le vomitó otro estudiante hace unos meses en el aeropuerto a su llegada a Chile? ¿No es eso lo que se puede leer en demasiados carteles en cada marcha por la educación? ¿No es acaso el rechazo a la Concertación y Bachelet algo que trasciende a los estudiantes y que llega hasta el alma de cientos de víctimas del terremoto, quienes aún esperan una disculpa de la ex mandataria que ayude en algo a aliviar la pena que no se pudo llevar el mar?
Tras el escupitajo, el estudiante habló también del pueblo Mapuche. Y sin temor a equivocarme imagino que se refería a los enjuiciados por la Ley Antiterrorista, a la huelga de hambre de la “Chepa”, a la militarización de La Araucanía, a los niños golpeados y heridos a bala, a los muertos, a Matías Catrileo y –estoy seguro- a José Huenante, el primer detenido desaparecido en Democracia ninguneado por Michelle Bachelet.
Independiente de los legítimos y comprensibles juicios que se puedan hacer a la agresión, omitir preguntarse por las razones que la motivaron es querer tapar el sol con un dedo, es lo más simple cuando algo así nos encandila. Pero lo cierto es que los que hace 10 años no decían ni pío, crecieron y aprendieron a golpes. Antes que ese pollo estuvo la gallina. Fue ella quien los alimentó con lo que quedó del festín que se dio junto a esos gallos soberbios que por entonces se jactaban de sus crestas rojas. Las mismas que con el tiempo se les fueron decolorando y que hoy vuelven a teñir para continuar con la fiesta.