sábado, 16 de noviembre de 2013

Democracia: ¿elegir y ser elegido?

Desde pequeños en nuestros colegios nos enseñaron, básicamente, que en lo que consistía un régimen democrático es en la posibilidad de elegir y ser elegidos. Así, pensamos que cualquier ciudadano, como tiene la oportunidad de seleccionar a quien lo representará en el parlamento o a quien presidirá el gobierno, también está en todo su derecho de poder concursar por ser elegido para representar a otros o para liderar la conducción del país asumiendo la Presidencia de la República. Se supone que ese es el juego de la democracia, o por lo menos eso nos hacen creer. Nos dicen que eso es cierto, que solo basta mirar la cantidad de candidatos presidenciales que se han presentado con el sueño de poder ser electos. La pregunta es ¿cuántos de los que van a la papeleta de las elecciones tienen la posibilidad real de ser elegidos?
Al observar la invasión de palomitas, gigantografías y los millones de panfletos que  nos entregan en cada esquina que pasamos cuando caminamos por las calles del país, solamente con eso, ya podríamos postular una nueva pregunta que nos ayude a verificar si en realidad todos tenemos la posibilidad de ser favorecidos en este juego democrático. Nos preguntaremos entonces, ¿tienen la posibilidad de ser elegidos candidatos que no inviertan cantidades multimillonarias en llenar los espacios públicos con fotografías de sus rostros? Realmente no. El sistema electoral está diseñado para que los grandes partidos, los que tienen impresionantes sumas de dinero y reciben millonarias donaciones por parte de ricos empresarios, tengan más posibilidades de ganar, ya que forman una verdadera maquinaria electoral que sostiene a los candidatos –empapelando y contaminando todo Chile, además– y, en el fondo, la perversidad de un modelo que solo les permite a ciertos postulantes la posibilidad ser elegidos.
Otro factor que va de la mano con el dinero y el control de este, son los medios de comunicación, en que la contienda se hace más desigual aun, pues la cobertura que realizan los grandes medios pretende, intencionalmente, duopolizar el debate político, haciendo parecer como si las elecciones siempre fueran una lucha entre solo dos coaliciones, la Concertación (Nueva Mayoría) y la Alianza. Siendo que existen 9 candidatos presidenciales actualmente, nos han mostrado en los noticieros hasta la exclusiva en la que Bachelet o Matthei van al baño, pero no las acciones de los demás candidatos. El mismo canal “público” (TVN), que hace gala de ser “el canal de todos los chilenos”, otorgó durante meses, al menos 10 minutos del noticiero central a informar solo lo que ocurría con las candidatas de la Concertación y Alianza, mientras que los demás –Parisi, Claude, Enríquez-Ominami, Israel, Miranda, Sfeir y Jocelyn-Holt– quedaron completamente relegados, pudiendo pararse de igual a igual solo en una oportunidad que fue el “debate” Anatel, en donde muchos recién comenzaron a ser conocidos por la gente. De esta forma, los grandes medios de comunicación son los que potencian la dictadura de dos coaliciones políticas que se reparten la torta, porque son los que duopolizan el debate, sosteniendo tanto a la Concertación como a la Alianza como los únicos detentadores del poder.
Con estos dos ejemplos, podemos decir que estamos frente a un sistema en donde solo algunos, una minoría, pueden pensar en ser elegidos, mientras que la mayoría sigue engañada, relegada a la posibilidad de votar, pero no de ser elegidos o elegidas. El dinero y los medios de comunicación de los dueños de Chile son los que les dicen a la mayoría de chilenos por quién votar y por quien no, con los tiempos que le otorgan a cada candidato en pantalla. Solo nos resta reflexionar que para que se desarrolle en este país una verdadera democracia, debiera existir un sistema electoral en donde los candidatos puedan competir en igualdad de condiciones; en donde las ideas, discursos y programas tengan más peso que el empapelar todo el país con el rostro de un candidato y los medios de comunicación sean realmente democráticos y pluralistas, difundiendo la voz de todos por igual o reconociendo, de frente al país, su simpatía por un candidato en específico.
*Columna escrita por mi para el sitio www.enaltavoz.cl. Lxs invito a visitarlo y compartir los post y las noticias que estamos subiendo ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Haga su aporte a la discusión!