Cuando me senté a meditar sobre lo que se nos viene
encima este año con la asunción de Harald Beyer como ministro de educación,
intentaba buscar una característica que lo resumiera todo para, desde ahí,
comenzar a hacer un análisis mas político que nos pudiera situar en lo que
verdaderamente se espera de él. Además de ciega y religiosamente defensor del
modelo neoliberal y un estadista por excelencia –lo que le ayuda a justificar
con estadísticas lo mas injustificado del modelo-, no podía encontrar un
calificativo que lo definiera y que verdaderamente nos hiciera reflexionar sobre lo que puede suceder durante el año. Después de tanto pensar,
decidí que era mejor esperar a ver qué era lo que iba a hacer el ministrillo en
sus primeros días de trabajo y suach! ya tenemos el mejor calificativo que nos
ayudará a definir lo que será el trato con el nuevo ministro: cobarde.
Lavín era el ministro que sonreía y apostaba a supuestos consensos,
el problema es que esos consensos los pretendía lograr solamente enfocándose a
intentar corromper a los voceros del movimiento (y en otros casos a los grupos
políticos que los respaldaban), mientras esperaba a que el proceso de movilización
se estancara y sin liderazgos, diluirlo fácilmente. Las condiciones generadas
durante el año hicieron que la sonrisa del ministro tuviera que ser intervenida
con cirugía mayor para poder seguir donde mismo, porque no le funcionó para
nada su estrategia. Finalmente terminó arrancando desesperadamente al nuevo
ministerio de desarrollo social, dejando ‘el cacho’ al ministro de justicia,
Felipito, quien asumió la cartera de educación.
Bulnes como buen abogado, fue el ministro seriote-estratégico,
un verdadero Moai –sin ofender a la gente de Rapa Nui- que no se veía afectado
frente a nada, incluso cuando lo increparon en esa histórica toma de la sede del
Congreso Nacional en Santiago en donde el calificativo exacto para describirlo
sería la palabra indiferente (lo digo de primera fuente). Él no sonreía, solo
apostaba, como si estuviera en una guerra, al desgaste y
al desprestigio mediático del movimiento. A pesar de que naturalmente la
estrategia de apostar a la indiferencia para conseguir el desgaste del
movimiento fue dando resultados parciales porque es obvio que con el tiempo la movilización
tiende a desgastarse, el gobierno salió perdiendo ya que la movilización se extendió
por más de 7 meses de forma activa y hoy sigue desarrollándose un proceso de preparación
para comenzar con la movilización más fuerte que nunca este 2012. Bulnes tuvo
que renunciar debido a que de tanto apostar al desgaste, se terminó desgastando
él.
Beyer ha asumido como un connotado estadista que viene a
llenar de conceptos mercantiles el proceso educativo y ha sido alabado por sus
amigos “expertos en educación” que acostumbran a pasearse por los canales de
televisión y a escribir columnas en los diarios de la derecha diciendo cómo se
tienen que hacer las cosas, pero siempre hablando sentados desde un escritorio
en donde poco conocen de la realidad. El gran problema del nuevo ministro es
que ha demostrado su cobardía y poca capacidad de liderazgo al no atreverse a
tomar posturas concretas frente a los temas en los que ha existido conflicto
durante los últimos días.
Primero fue el tema de la eliminación de la palabra
dictadura en los textos de estudio, en donde entregó
escuetas declaraciones que solo sirvieron para que nos diéramos cuenta que no
quiere perder a sus amigos de la UDI y por lo tanto, no se atreve a opinar
sobre un tema en el que como ministro de educación debiera intervenir. Luego ha
sido la noticia que sale hace algunos días en donde nos enteramos de la eliminación
de la unidad en donde se habla de los derechos indígenas en los textos de
cuarto y quinto básico, en donde se le ha preguntado sobre el tema y no ha
contestado nada.
La cobardía máxima
Finalmente, lo más complicado es lo que se vive con los
miles de estudiantes secundarios a los que se les han cancelado sus matriculas
solo por el hecho de haber participado del movimiento estudiantil. Violando todo
“Estado de Derecho” –que tanto le gusta manosearlo a la derecha- alcaldes como
Pedro Sabat y Cristian Labbé han ordenado las expulsiones, cancelaciones de
matriculas e incluso despidos de profesores y asistentes de la educación que
han sido partidarios del movimiento. Pasando por encima de los mismos
reglamentos internos de los colegios, que con independencia y objetividad son
los que debieran decidir si un estudiante sigue o no conforme al reglamento
interno de cada establecimiento, autoridades políticas y los mismos directores
de los colegios, han intervenido en los procesos y han caducado matriculas por
motivos tan tontos como “haber participado de la toma del Ex Congreso Nacional”,
como ha sido uno de los motivos por los que estudiantes del Carmela Carvajal se
encuentran en esta situación.
Ante este caso el nuevo ministro Beyer se ha escondido
tras las faldas de los represores y ha dicho que “no es facultad de nosotros,
ya que tenemos que respetar los reglamentos internos de cada colegio”, haciendo
alusión a que todas las cancelaciones de matriculas se afirman al respeto a
estos reglamentos, siendo que en el ministerio saben que la realidad no es así.
Eso es el acto de cobardía más grande que ha cometido y siendo que aun no lleva
ni un mes.
Todo esto nos servirá para darnos cuenta cómo será el
nuevo juego del ministro Beyer, un juego que se escuda en las cifras y en el
mundo “académico” para justificar represión y violencia contra el movimiento
estudiantil.
Isaac Gajardo ©