miércoles, 28 de marzo de 2012

Sobre campaña "KONY 2012": ¿empecemos por casa?

“¡Hasta cuando permitimos tanta tanta matanza, tanto crimen, tanta tortura en este país! Chilenos, compañeros, compatriota ¡por favor levántate! No aguantes que nos sigan matando a nuestra gente.”



Estaba pensando respecto en el impacto que ha causado la campaña KONY2012 en las redes sociales y el gran apoyo que ha causado en América Latina y especialmente en Chile. En torno a eso he decidido hacer una pequeña reflexión que no pretende criticar el supuesto objetivo que promueve la cruzada, que es finalmente concientizar al mundo sobre las graves violaciones a los Derechos Humanos en el continente africano y "accionar una movilización" (ojalá no militar, ¡¡Piden intervención del ejercito estadounidense para "cazar" a Koni!!) para que estas acaben. Aunque, si bien este tipo de campañas nos ayudan a crear conciencia y masividad sobre una causa, también nos terminan alejando de nuestra propia realidad y haciendo creer a muchos que es solo en África en donde se maltrata la dignidad humana. Creamos conciencia, pero finalmente una conciencia parcial respecto a un concepto que es mucho más amplio y que también estamos llamados a resguardarlo en nuestro espacio local, como es nuestro país.

De repente me pregunto por qué somos tan unidos para hacer una campaña contra un personaje inhumano que violó los Derechos Humanos por doquier y que verdaderamente merece ser castigado, sí, pero por qué no somos capaces de mirar primero nuestra realidad y ver a muchos, la mayoría de asesinos y torturadores de la dictadura, que hoy caminan por las calles sin que nadie les diga nada ni nadie haga una campaña para exigir su detención y que se haga justicia por todos los crímenes que cometieron. Tampoco somos capaces de mirar temas históricos, como es la violencia contra el pueblo Mapuche, en donde el Estado ha propiciado situaciones degradantes de la dignidad de miles de personas que solo exigen lo que les corresponde y les fue arrebatado, su cultura, su tierra, sus costumbres.

Ajustándonos a una realidad mucho más actual, tampoco somos capaces de mirar lo que ha pasado con la brutal represión que vivieron los miles de ayseninos que se han movilizado para exigir respeto a su dignidad. ¿Quién le pide explicaciones al gobierno respecto de los cientos de heridos por balines de acero disparados por Carabineros? ¿Quién habla de una campaña para encerrar a los criminales que han ordenado, sentados desde su escritorio en La Moneda, masacrar al pueblo de Aysén solo porque están pidiendo lo justo? ¿Quién propone una campaña para exigir castigo a los culpables y compensación a las familias de los muchos ayseninos que han perdido sus ojos a causa de disparos de balines de Carabineros? ¡Eso también son violaciones a los Derechos Humanos! Y pasa en Chile hoy.

No he visto al influyente Karol Dance o a Copano hablar de nuestra propia realidad nacional, en donde se violan progresivamente los Derechos Humanos amparándose en la constitución pinochetista que la Concertación fortaleció, aunque sí los he visto sumarse a la campaña KONY212 como si se tratara de evadir nuestra realidad mirando cómo otros hacen cosas peores de las que se hacen acá, ¿no sería verdaderamente consiente condenar por igual toda acción criminal contra los derechos humanos, las de Uganda y las de Chile por igual?. De repente podríamos comenzar por casa mejor, en vez de unirnos a una campaña que si bien se ve buena, tiene un fondo que deja mucho que desear, como pedir la intervención militar a un país que ya ha sufrido mucho como para que vengan los que están destinados por la providencia –parafraseando al gran Simón Bolívar cuando habla de EEUU- a plagar al mundo de miserias en nombre de la libertad.

Pidamos justicia en todos lados y empecemos por casa...

Isaac Gajardo