“¡Hasta cuando permitimos tanta tanta matanza, tanto crimen, tanta tortura en este país! Chilenos, compañeros, compatriota ¡por favor levántate! No aguantes que nos sigan matando a nuestra gente.”
Estaba pensando respecto en el impacto que ha causado la
campaña KONY2012 en las redes sociales y el gran apoyo que ha causado en
América Latina y especialmente en Chile. En torno a eso he decidido hacer una
pequeña reflexión que no pretende criticar el supuesto objetivo que promueve la cruzada, que es finalmente concientizar al mundo sobre las graves violaciones a los
Derechos Humanos en el continente africano y "accionar una movilización" (ojalá no militar, ¡¡Piden intervención del ejercito estadounidense para "cazar" a Koni!!) para que
estas acaben. Aunque, si bien este tipo de campañas nos ayudan a crear
conciencia y masividad sobre una causa, también nos terminan alejando de nuestra
propia realidad y haciendo creer a muchos que es solo en África en donde se
maltrata la dignidad humana. Creamos conciencia, pero finalmente una conciencia
parcial respecto a un concepto que es mucho más amplio y que también estamos
llamados a resguardarlo en nuestro espacio local, como es nuestro país.
De repente me pregunto por qué somos tan unidos para hacer una
campaña contra un personaje inhumano que violó los Derechos Humanos por doquier
y que verdaderamente merece ser castigado, sí, pero por qué no somos capaces de mirar
primero nuestra realidad y ver a muchos, la mayoría de asesinos y torturadores de
la dictadura, que hoy caminan por las calles sin que nadie les diga nada ni
nadie haga una campaña para exigir su detención y que se haga justicia por
todos los crímenes que cometieron. Tampoco somos capaces de mirar temas históricos,
como es la violencia contra el pueblo Mapuche, en donde el Estado ha propiciado
situaciones degradantes de la dignidad de miles de personas que solo exigen lo
que les corresponde y les fue arrebatado, su cultura, su tierra, sus costumbres.
Ajustándonos a una realidad mucho más actual, tampoco somos
capaces de mirar lo que ha pasado con la brutal represión que vivieron los miles de ayseninos que se han movilizado para exigir respeto
a su dignidad. ¿Quién le pide explicaciones al gobierno respecto de los cientos
de heridos por balines de acero disparados por Carabineros? ¿Quién habla de una
campaña para encerrar a los criminales que han ordenado, sentados desde su escritorio
en La Moneda, masacrar al pueblo de Aysén solo porque están pidiendo lo justo?
¿Quién propone una campaña para exigir castigo a los culpables y compensación a
las familias de los muchos ayseninos que han perdido sus ojos a causa de
disparos de balines de Carabineros? ¡Eso también son violaciones a los Derechos
Humanos! Y pasa en Chile hoy.
No he visto al influyente Karol Dance o a Copano hablar
de nuestra propia realidad nacional, en donde se violan progresivamente los
Derechos Humanos amparándose en la constitución pinochetista que la
Concertación fortaleció, aunque sí los he visto sumarse a la campaña KONY212 como
si se tratara de evadir nuestra realidad mirando cómo otros hacen cosas peores
de las que se hacen acá, ¿no sería verdaderamente consiente condenar por igual
toda acción criminal contra los derechos humanos, las de Uganda y las de Chile
por igual?. De repente podríamos comenzar por casa mejor, en vez de unirnos a
una campaña que si bien se ve buena, tiene un fondo que deja mucho que desear,
como pedir la intervención militar a un país que ya ha sufrido mucho como para
que vengan los que están destinados por la providencia –parafraseando al gran
Simón Bolívar cuando habla de EEUU- a plagar al mundo de miserias en nombre de
la libertad.
Pidamos justicia en todos lados y empecemos por casa...
Isaac Gajardo