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viernes, 9 de diciembre de 2016
Entrevista con Revista Signos
A continuación un extracto en formato audiovisual de una entrevista que entregué para la Revista Signos, del Instituto Bartolomé de las Casas, en Lima. El espacio elegido para la sesión fue el Lugar de la Memoria y los Derechos Humanos, ubicado en la capital peruana.
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sábado, 30 de julio de 2016
La fuerza de la ley
“Quisiera referirme a hechos violentos que hemos visto, tras la toma de colegios, en especial los daños en el INBA. Yo creo que Chile necesita una juventud con ideales y comprometida con los asuntos públicos, pero eso se hace construyendo y no destruyendo… nada tienen que ver estas cosas que hemos visto, estos actos vandálicos con las movilizaciones aquellas del 2011 que despertaron la conciencia de todo un país sobre los desafíos que Chile tenía con la educación de sus hijos… Yo creo que el país no entiende y por eso nos indignan aquellos vándalos que sólo se movilizan para destruirla, y vamos a aplicar contra ellos toda la fuerza de la ley porque eso es lo que nos pide toda la sociedad”. Con esa frase la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, opinaba por primera vez de forma directa de las masivas manifestaciones estudiantiles que hoy mantienen más de un centenar de escuelas secundarias tomadas y alrededor de 35 planteles de educación superior movilizados a través de tomas o paros indefinidos.
El sistema de Educación Superior está en crisis y la respuesta del gobierno a las demandas estudiantiles centra el foco en hechos aislados, como las millonarias destrucciones de un establecimiento educacional emblemático de Santiago -el Internado Nacional Barros Arana (INBA)- y no en la masiva fuerza social demostrada por las y los estudiantes en las calles, sacando más de 150 mil personas a las calles del país.
Los periódicos, radios y cadenas de televisión, controladas vertical y horizontalmente por tres cuatro grupos empresariales (nacionales y transnacionales) dedican grandes espacios en donde se repiten palabras como “delincuentes”, “vándalos” y “antisociales” para calificar a los estudiantes movilizados, a tal punto que el discurso mediático-empresarial valida el que en medio de desalojos de estudiantes secundarios, la policía haya ingresado a un establecimiento (el INBA) con sus armas de servicio desenfundadas, en una acción de extrema violencia.
A nadie parece importarle que la misma mañana en donde todos los medios centraban sus focos en los destrozos del INBA se hayan llevado detenidos con fuerte violencia a un grupo de dirigentes de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios por estar en la acera de una calle, frente al Ministerio de Hacienda, intentando hacer un acto pacífico. Se les realizó un control de identidad y los detuvieron, como si no hubiera ninguna diferencia entre la "democracia" de 2016 y la dictadura de 1983, reprimiendo de la misma forma a los secundarios.
El círculo se cierra cuando la presidenta responde anunciando la aplicación de “toda la fuerza de la ley” contra los “vándalos”, convirtiendo un caso aislado en una generalidad con el fin de criminalizar a los estudiantes. El problema es que la máxima autoridad del país no tiene la misma fuerza para aplicar toda la fuerza de la ley a los bancos que endeudan brutalmente a los estudiantes y a sus familias, persiguiéndolos y embargándoles sus viviendas; tampoco se aplica la fuerza de la ley a las universidades privadas, muchas de grandes grupos transnacionales (como Laureate International Universities) que lucran brutalmente y se aprovechan de los sueños de miles de estudiantes; menos se aplica la fuerza de la ley a los agentes del Estado que ingresaron al Liceo de Aplicación (otro establecimiento emblemático de la capital) rompiendo una puerta que es monumento histórico y tiene más de 150 años de antigüedad, ahí el patrimonio parece que se olvida. Por último, nadie aplica la fuerza de la ley a los policías que torturan (sí, torturan) a estudiantes secundarios y universitarios en comisarías o que detienen a cualquier joven que camina por la calle solo por el hecho de ser joven.
Podríamos seguir hablando de situaciones que la prensa omite para desinformar a la población o en donde no se hacen carne viva las palabras que la mandataria chilena usa para criminalizar a los estudiantes, pero el objetivo de este relato es recalcar que el movimiento estudiantil debe ser conciente de que en los grandes medios controlados por el empresariado hay un enemigo, que no se combate necesariamente con una violencia física directa, sino que generando fuerzas mediáticas contrahegemónicas, que le hagan el contrapeso a los relatos de quienes defienden el status quo. Junto con eso, no podemos dejar que los medios de los empresarios controlen el debate, hay que llevarlos a las discusiones de fondo, dejarlos en evidencia, denunciar en su propio terreno la desinformación que promueven. No pretendo con esto hacer una apología o explicar los hechos de violencia en las manifestaciones sociales poniéndolos en una balanza con las acciones del Estado neoliberal y las instituciones económicas, sino que llamar a la reflexión: ¿qué es más violento para el sistema imperante hoy en día? ¿los semáforos, paraderos y liceos destruidos o la organización, la ocupación de espacios y las expresiones de masividad de un movimiento para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de que esto hay que cambiarlo de una vez por todas?
* Escrito originalmente para rebelion.org
* Escrito originalmente para rebelion.org
sábado, 16 de noviembre de 2013
Democracia: ¿elegir y ser elegido?
Desde pequeños en nuestros colegios nos enseñaron, básicamente, que en lo que consistía un régimen democrático es en la posibilidad de elegir y ser elegidos. Así, pensamos que cualquier ciudadano, como tiene la oportunidad de seleccionar a quien lo representará en el parlamento o a quien presidirá el gobierno, también está en todo su derecho de poder concursar por ser elegido para representar a otros o para liderar la conducción del país asumiendo la Presidencia de la República. Se supone que ese es el juego de la democracia, o por lo menos eso nos hacen creer. Nos dicen que eso es cierto, que solo basta mirar la cantidad de candidatos presidenciales que se han presentado con el sueño de poder ser electos. La pregunta es ¿cuántos de los que van a la papeleta de las elecciones tienen la posibilidad real de ser elegidos?
Al observar la invasión de palomitas, gigantografías y los millones de panfletos que nos entregan en cada esquina que pasamos cuando caminamos por las calles del país, solamente con eso, ya podríamos postular una nueva pregunta que nos ayude a verificar si en realidad todos tenemos la posibilidad de ser favorecidos en este juego democrático. Nos preguntaremos entonces, ¿tienen la posibilidad de ser elegidos candidatos que no inviertan cantidades multimillonarias en llenar los espacios públicos con fotografías de sus rostros? Realmente no. El sistema electoral está diseñado para que los grandes partidos, los que tienen impresionantes sumas de dinero y reciben millonarias donaciones por parte de ricos empresarios, tengan más posibilidades de ganar, ya que forman una verdadera maquinaria electoral que sostiene a los candidatos –empapelando y contaminando todo Chile, además– y, en el fondo, la perversidad de un modelo que solo les permite a ciertos postulantes la posibilidad ser elegidos.
Otro factor que va de la mano con el dinero y el control de este, son los medios de comunicación, en que la contienda se hace más desigual aun, pues la cobertura que realizan los grandes medios pretende, intencionalmente, duopolizar el debate político, haciendo parecer como si las elecciones siempre fueran una lucha entre solo dos coaliciones, la Concertación (Nueva Mayoría) y la Alianza. Siendo que existen 9 candidatos presidenciales actualmente, nos han mostrado en los noticieros hasta la exclusiva en la que Bachelet o Matthei van al baño, pero no las acciones de los demás candidatos. El mismo canal “público” (TVN), que hace gala de ser “el canal de todos los chilenos”, otorgó durante meses, al menos 10 minutos del noticiero central a informar solo lo que ocurría con las candidatas de la Concertación y Alianza, mientras que los demás –Parisi, Claude, Enríquez-Ominami, Israel, Miranda, Sfeir y Jocelyn-Holt– quedaron completamente relegados, pudiendo pararse de igual a igual solo en una oportunidad que fue el “debate” Anatel, en donde muchos recién comenzaron a ser conocidos por la gente. De esta forma, los grandes medios de comunicación son los que potencian la dictadura de dos coaliciones políticas que se reparten la torta, porque son los que duopolizan el debate, sosteniendo tanto a la Concertación como a la Alianza como los únicos detentadores del poder.
Con estos dos ejemplos, podemos decir que estamos frente a un sistema en donde solo algunos, una minoría, pueden pensar en ser elegidos, mientras que la mayoría sigue engañada, relegada a la posibilidad de votar, pero no de ser elegidos o elegidas. El dinero y los medios de comunicación de los dueños de Chile son los que les dicen a la mayoría de chilenos por quién votar y por quien no, con los tiempos que le otorgan a cada candidato en pantalla. Solo nos resta reflexionar que para que se desarrolle en este país una verdadera democracia, debiera existir un sistema electoral en donde los candidatos puedan competir en igualdad de condiciones; en donde las ideas, discursos y programas tengan más peso que el empapelar todo el país con el rostro de un candidato y los medios de comunicación sean realmente democráticos y pluralistas, difundiendo la voz de todos por igual o reconociendo, de frente al país, su simpatía por un candidato en específico.
*Columna escrita por mi para el sitio www.enaltavoz.cl. Lxs invito a visitarlo y compartir los post y las noticias que estamos subiendo ahí.
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viernes, 28 de junio de 2013
Conversando con Radio Usach sobre los desalojos de establecimientos por la "fiesta democratica" de las primarias
Luego de mi columna anterior, publicada en este cuchitril, pero republicada en diversos sitios que suelen ayudarme a difundir mis escritos, como ElQuintoPoder.cl o Generacion80.cl. Acá, más que hablar de las tomas y de estos desalojos, que son un tema coyuntural, intenté plantear cómo las tomas de los estudiantes secundarios y universitarios, se terminan articulando como espacios mucho más democraticos, que rompen muchas veces con las lógicas que la misma sociedad tiene del manejo político. Porque nos han enseñado, desde el poder, que la democracia pareciera ser aquella en donde se va a las urnas cada cierta cantidad de tiempo a delegarle a un grupo de personas, a los mismos de siempre, la soberanía que en realidad debieramos ejercer nosotros mismos. Todo esto, cuando en realidad la democracia debiera ser una forma de vida que defina las relaciones humanas en un marco de acción colectiva y de participación, para crear identidad en torno a esos valores. En fin, pareciera que lo que logra eso no es ir a votar cada cierto tiempo ¿Será que los estudiantes logran convivir más de cerca con la democracia desde sus ocupados espacios de estudio que el resto de la ciudadanía asistiendo (en una escasa cantidad) a las urnas a entregar un voto a los mismos de siempre?
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