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sábado, 23 de febrero de 2019

Elliot Abrams, "la bestia" contra Venezuela

Hace algunas semanas, Donald Trump nombró a Elliot Abrams como Encargado del Departamento de Estado para Venezuela. Durante los siguientes días, medios como NTN24, CNN y la prensa chilena han hablado de Abrams como "un exitoso diplomático que, luego de retirado, volvió para ayudar con el conflicto en Venezuela”. Y ¿en serio nos dicen que "volvió para ayudar"? ¿En qué podría ayudar el historial criminal, golpista, antidemocrático y asesino de este hombre?

Es pública y sancionada su participación en las brutales violaciones a los DDHH que se cometieron en centroamérica durante el gobierno de Ronald Reagan, en donde EEUU combatió a la revolución nigaragüense con recursos ilegales de la venta de armas a Irán y drogas al Cartel de Medellín. Así mismo, el estreno de las operaciones encubiertas en territorios en donde no tenían soberanía, sería una práctica que Abrams probaría en países como Guatemala o El Salvador, eliminando a diversos dirigentes políticos y sociales ligados a movimientos de izquierda. Todas estas tácticas serían posteriormente usadas en las operaciones estadounidenses en Medio Oriente y otras latitudes.

Por todo lo anterior, este sujeto -conocido en los pasillos de la Casa Blanca como "la bestia", por su forma calculadora, fría y despiadada de abordar los conflictos internacionales, fue condenado. Incluso reconoció ante el Congreso que había falsificado y alterado informes para mentir sobre su implicancia en la venta de armas a Irán para financiar a la Contra nicaragüense.

Como si toda esta historia no fuera suficiente, en el gobierno de George W. Bush "la bestia" recibió un indulto por su condena anterior y se unió al equipo que planificó el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Así mismo, fue uno de los artífices principales de las invasiones a Afganistan e Irak, luego del 11 de septiembre de 2001, en las que se ha comprobado que el gobierno de EEUU actuó impulsado solamente por el interés de las transnacionales petroleras, para saquear los recursos de estos países a costa de las muertes de millones de personas y la instalación de una doctrina de gobierno global basada en el terrorismo de Estado, la restricción de libertades y las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos.

Con todo esto, ¿en serio quieren que pensemos que un sujeto así viene a "ayudar" a una salida democrática al conflicto venezolano? Sobre la idea de que ha sido un "diplomático exitoso" no cabe duda, porque todos sus planes macabros han funcionado, pero por favor, miremos la historia, aprendamos de un guión que se está repitiendo y el Estado chileno está siendo cómplice de una nueva ofensiva en donde la oligarquía estadounidense busca oxigenarse apropiándose de los recursos soberanos de otra nación. Hoy por hoy, dentro del "bloque democrático" que han conformado países como Colombia, Chile, Perú y Estados Unidos, lo que menos importa es el sufrimiento del pueblo venezolano (que nadie debería dudar que es real), sino que estamos en presencia de una estrategia en donde un grupo de gobiernos pretende legitimar una intervención que tiene -en el fondo- el mismo impulso que ya hemos conocido a lo largo de toda la historia del imperialismo estadounidense.

viernes, 2 de agosto de 2013

Los que defienden la constitución y la institucionalidad: la elite aferrada a su proyecto histórico


Desde hace algunos meses comenzamos a ver cómo el debate respecto a la necesidad de una nueva constitución y de una reforma a la actual institucionalidad se comienza a centrar en una serie de argumentos que no llevarán a buenos resultados y que finalmente podrían hacer que se geste un proceso de elaboración de una nueva carta magna nuevamente desde un grupo reducido de personas que no representan ni a la mayoría, ni a la pluralidad existente del país. Ya es conocida por varios la propuesta de la candidata mesiánica de la vieja Nueva Mayoría de elaborar una nueva constitución, pero como ella misma lo ha dicho "desde la institucionalidad", es decir, que un congreso binominal, que goza de las evaluaciones más negativas que podría tener un parlamento en América Latina, redacte un documento que reemplace la actual Constitucion y que luego sea votado por ellos mismos para ser aprobado. Pero en fin, más allá de las ideas que se han propuesto desde las mismas elites para poder frenar el fantasma de una posibilidad de Asamblea Constituyente, mi intención al escribir este texto es cuestionar uno de los principales argumentos que han entregado tanto los detractores de un nuevo proceso constituyente, como los que están a favor, pero creen que se debe hacer "en el marco de la institucionalidad". Esta idea fuerza de defender  el marco legal vigente para que desde ahí se genere una nueva constitución, se basa en el argumento de que Chile es uno de los países que se ha mantenido con mayor estabilidad política y social a lo largo del tiempo. Rematan su argumento con el ejemplo de que nuestro país ha tenido muy pocos procesos constituyentes, cosa que, según ellos, demostraría esa estabilidad.

Ahí es donde comienza mi desacuerdo con esa idea que mueve a muchos y muchas a rechazar de plano la idea de una Asamblea Constituyente, porque pareciera que este argumento es el que tiene más peso al momento de criticar la idea de que el pueblo soberano, desde el colectivo, construya una nueva carta fundamental. Por lo mismo analizaremos éste y no otros como ese que habla de que si se desarrollara un proceso de creación de una nueva constitución mediante un modelo asambleísta, estaríamos como en Cuba, Venezuela o Bolivia. Sobre esta idea, que pareciera un argumento, no debiéramos ni opinar, ya que constituye una falacia que se derrumba por sí sola y no es necesario que la discutamos. La ciudadanía ya no le cree a la idea del "monstruo comunista" ni a esas estrategias de Guerra Fría que acostumbra a utilizar la ultraderecha.

Pero metiéndonos de lleno en la idea que miraremos como la posiblemente más cuerda, que tiene que ver con el pensamiento de que Chile ha mantenido una estabilidad política e institucional producto de los pocos procesos constituyentes que hemos vivido, tengo que decir que el que existan menos constituciones, no es una señal de estabilidad. Es impresionante cómo algunos se jactan de eso, como si fuera algo positivo. Más bien, creo que el que no hayamos vivido tantos procesos de este tipo, como los que han vivido otros países (Colombia, Ecuador o Brasil incluso) es una señal negativa más que positiva. Habla de cómo los proyectos de la elite oligárquica fundadora de "la nación" han permanecido casi intactos a lo largo del tiempo, de cómo el sector más acomodado ha logrado empoderarse completamente reduciendo las posibilidades de cambios reales y también nos muestra cómo la ciudadanía y los movimientos sociales no han sido capaces de lograr incidir realmente en la institucionalidad, limitándose a funcionar desde la marginalidad. De esta forma, podemos observar cómo pareciera que la estabilidad institucional de la que hablan es sólo la que se ha logrado gracias a que un grupo reducido de familias ha gobernado el país económica y políticamente a lo largo de toda la historia del país. Estaríamos entonces, frente a un interés profundo por parte de un sector importante de la elite política -no solo por parte de los que defienden la actual constitución Pinochet-Lagos, sino que también por el lado de los que hablan de una necesidad de cambio pero que esta venga desde la institucionalidad vigente-  por conservar sus privilegios y por perpetuar el proyecto histórico de la minoría que ha gobernado este país.

En fin, más que señales de estabilidad, el tema de las pocas constituciones nos habla de cómo hemos adoptado un proyecto de un grupo reducido que se ha mantenido en el poder, como si fuera el proyecto de todxs lxs que vivimos en este territorio, cosa que es bastante preocupante. Cuando la sociedad empiece a cuestionar a las instituciones que para algunos parecieran ser intocables, cuando no tengamos temor de criticar a un Estado que potencia una sociedad dominada por el mercado, cuando comencemos a pensar en algo diferente a este proyecto impuesto históricamente por unos pocos, podremos decir que es un paso interesante el que hemos dado.

jueves, 29 de julio de 2010

Uribe divide al hemisferio





Raúl Sohr
Sociólogo, Analista internacional y Columnista de La Nación

La guerra interna que vive Colombia, desde hace décadas, ya no es sólo un asunto doméstico. En forma creciente, la lucha entre el gobierno y los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se ha proyectado a la región. Con los países vecinos, Venezuela, Ecuador y Brasil, como los principales afectados.

El Presidente colombiano, Álvaro Uribe, reivindicó el principio de la soberanía nacional para instalar bases estadounidenses en su territorio. En su opinión, cada país es dueño de firmar acuerdos militares con quien le parezca conveniente. Esta visión no es compartida por dos de sus vecinos: Venezuela y Ecuador. El Presidente venezolano, Hugo Chávez, ha declarado que la decisión de Bogotá equivale a una "cabecera de playa de la estrategia de contención yanqui en la América del Sur y, por supuesto, su base de operaciones. De hecho, estas nuevas bases militares constituyen un peligro real y concreto contra la soberanía y la estabilidad de la región sudamericana. Son puntas de lanza del nuevo coloniaje". Por su parte, Rafael Correa, el Presidente ecuatoriano, que el 17 de julio cerró definitivamente la base militar de Manta, desde la que operaban fuerzas estadounidenses, no aprueba que las mismas misiones que vedó en su territorio se desplacen al otro lado de su frontera norte. Correa cree que Washington jugó un papel clave en el ataque contra su país que culminó con la muerte de "Raúl Reyes", el encargado de las relaciones internacionales de las FARC. En marzo de 2008, aviones y comandos colombianos penetraron a Ecuador para atacar un campamento clandestino de los guerrilleros. En la ocasión, Uribe ignoró la soberanía ecuatoriana y reivindicó el derecho a las acciones bélicas preventivas que había puesto en boga el Presidente George W. Bush. El hecho abrió una aguda polémica, ya que muchos gobiernos temieron un retorno a los tiempos en que primaba la seguridad nacional por sobre toda otra consideración. En aras de la lucha contra los enemigos del Estado fueron ignoradas fronteras y se practicaron asesinatos y secuestros de insurgentes así como de disidentes. Incluso se realizaron atentados en Washington como el que costó la vida al chileno Orlando Letelier.

El debate sobre las proyectadas bases se debe en parte a la total opacidad del gobierno de Uribe para explicar cuál será su función. Según algunas versiones, se garantiza la autonomía estadounidense en "operaciones que trasciendan las fronteras colombianas". El Pentágono tendrá un acceso exclusivo a esas instalaciones para actuaciones de inteligencia sobre los países vecinos. Por su parte, el general Freddy Padilla de León, que lleva las negociaciones con Estados Unidos por cuenta de Colombia, afirmó que se trata de un acuerdo de diez años y que las cinco instalaciones que incluyen bases navales y aéreas serán empleadas sólo para la lucha antinarcóticos. Según el oficial, las instalaciones militares son colombianas y los estadounidenses podrán tener acceso a ellas en dicha condición.

Las tardías explicaciones no han disipado la desconfianza ante un régimen que ha llevado adelante una guerra sucia de proporciones mayores. Por cada insurgente muerto, los uniformados colombianos reciben estímulos monetarios. Tan generalizado es el exterminio de inocentes que en la jerga castrense se los llama los "falsos positivos". Se estima que más de 1.500 personas han sido asesinadas por agentes del Estado por esta vía.

Una pregunta que surge es ¿cuál ha sido la eficacia del Plan Colombia que desde 2000 ha transferido más de siete mil millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico, las FARC y otras organizaciones irregulares?

Si luego de la formidable inyección de recursos, que ha permitido casi doblar el tamaño de las fuerzas armadas, Uribe, que gobierna desde 2002, aún requiere de la presencia física de tropas norteamericanas es porque todavía no ejerce pleno control sobre el país. Es una paradoja invitar a fuerzas foráneas invocando el principio de la soberanía nacional. Abrir las puertas para la instalación de bases militares extranjeras que se proyectan más allá de las fronteras, como ocurre con las tareas de inteligencia, es un tema de legítima preocupación para los países de la región. También es importante escuchar la voz de Washington en esta materia. Es la inercia de las políticas de Bush aplicadas en forma burocrática por el Pentágono o es una nueva iniciativa de presencia militar. Como ocurre con las personas, la soberanía nacional termina cuando se afecta a la soberanía de terceros. Si otros países se sienten amenazados por la decisión de Uribe, el tema ha dejado de ser un asunto que compete sólo al gobierno colombiano. Las autoridades en Bogotá y Washington deben poner en la balanza los beneficios de las proyectadas bases frente a un clima de suspicacia. Después de todo, Estados Unidos no ha firmado un tratado de libre comercio con Colombia por los abusos a los derechos humanos. Con la llegada a la Casa Blanca del Presidente Barack Obama, la integración hemisférica podría tomar el prometido cauce del poder inteligente (smart) antes que la tradicional proyección del poder duro.


Las botas al revés Como se observa en la foto, esta víctima tiene las botas puestas al revés. Para los investigadores era claro que nadie camina con botas al revés y mucho menos va a combate así. Botas Nuevas Los seis cuerpos tienen otro denominador común: usaban botas pantaneras completamente nuevas. La suelas no tienen tierra a pesar de que se supone que el combate se presentó sobre un terreno arenoso. Claramente un "Falso positivo".

sábado, 24 de julio de 2010

Preocupación en la Cancillería por conflicto Colombia-Venezuela

Después de que este jueves 22 de julio, Venezuela anunciara la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia ningún país del continente puede quedarse tranquilo, menos cuando Santos, el presidente electo de Colombia que asume en agosto, visitará varios países del continente y en este ambiente de gira se espera que varias naciones podrían dar su apoyo al gobierno colombiano en su conflicto con Venezuela. Santos visita Chile este domingo y en la cancillería existe especial preocupación por la postura que evidenciaría el gobierno de Chile en torno al conflicto colombo-venezolano.


Después de la exposición del embajador de Colombia en la OEA, donde éste aseguro que las Farc no solo tienen nexos con Venezuela sino que hay por lo menos otros siete países involucrados y ellos tienen "nombres concretos, cuentas bancarias, entre otras cosas que involucran a una serie de personas con el terrorismo (farquista)", en Chile no quedamos tranquilitos esperando, pues el Ministerio del Interior, liderado por nuestro queridisimo ministro HinzPotter Ravotril, y la Cancilleria han comenzado a trabajar para saber si Chile es uno de los países "involucrados" en el asunto farquista no solamente porque lo haya dicho el corrupto embajador de Colombia en la OEA sino porque es un tema que ya han advertido desde la tribuna de nuestro querido diario El Mercurio militares retirados (la mayoría relacionados con la dictadura), ex ministros e incluso el mismísimo vocero de la ultraderecha fascistoide chilena, Hermógenes Perez de Arce.

Mientras la investigación está en curso y a la Cancillería chilena llegarían los power point, vídeos de youtube, fotos photoshopeadas y mapas de google maps que presentó el gobierno colombiano con completa seriedad como pruebas concretas de la internacionalización del farquismo, en Chile surge otro problema al que no se le da tanta importancia en la opinión publica, pero que para la Cancillería tiene cierto grado de importancia ya que compromete el futuro de las relaciones diplomáticas entre Chile y otros países de la región ligados a Venezuela, hablo de la visita de Santos este domingo a Chile.

"No hay que pisarle los cayos a Ecuador", dijo un analista internacional en ADN Radio Chile este viernes y es una verdad. Santos llega este domingo a Chile y en la cancillería chilena han demostrado preocupación ya que acciones que evidencien un apoyo del gobierno chileno a Colombia dentro de su conflicto con Venezuela podrían ser tomadas por países aliados de Venezuela como una accion "desubicada" y un ataque netamente ideológico hacia el gobierno de Chavez, como ya se ha visto en oportunidades anteriores de parte del gobierno Chileno. A nuestra cancillería le preocupa principalmente el tema de las relaciones con Ecuador, un aliado a muerte de Venezuela con el que si Chile demuestra su apoyo al gobierno colombiano, se podrían ver afectadas relaciones diplomáticas que son claves para resolver el conflicto marítimo que hoy existe entre Chile y Perú.

De esta forma, las buenas relaciones diplomáticas entre Chile y una cantidad de países de la región quedarán supeditadas a acciones de apoyo a Colombia que podría mostrar el gobierno chileno durante la visita de Santos a Chile. De esto dependen nuestras buenas relaciones con Ecuador, aliado de Venezuela y carta clave para resolver el problema marítimo Chile-Perú que hoy se encuentra en la Haya. Pero negar un apoyo al gobierno colombiano para poder seguir teniendo buenas relaciones con otros países no es tan fácil ya que el gobierno de Piñera tendría casi el "deber", por temas ideológicos, de apoyar a Colombia en este conflicto, de esta forma se cumpliría la profecía que anunciamos hace algún tiempo en Esopino sobre la formación de un nuevo bloque de derecha en la región, integrado principalmente por Honduras, Panamá, Colombia, Perú y Chile.

Ahora solo nos queda estar pendientes a las acciones que podrían demostrar un apoyo del gobierno chileno al gobierno de Colombia. Los analistas hablan de "fijarse cómo lo reciben, dónde lo reciben, quienes lo reciben, los lugares a donde lo llevan, qué dice el presiente, entre otras cosas" porque a veces "en los conflictos diplomáticos son mas importantes acciones que demuestren apoyo y cercanía, para definir posturas de un país". Todas estas cosas podrían demostrar un espaldarazo al gobierno colombiano o bien, un interés de mantener neutralidad en el tema para conservar buenas relaciones con otros países de la región.

Isaac Gajardo©

viernes, 28 de mayo de 2010

Elecciones en Colombia: Sin Uribe


Colombia resulta ser uno de los puntos claves al hablar de polarización política en América Latina, ya que posee una fuerte influencia de EEUU que lo perjudica tanto en su política interna como externa, todas estas intervenciones han tendido a acrecentarse durante el gobierno de Álvaro Uribe, quien ya cumple 8 años en el poder con dos periodos presidenciales a cuestas y aunque quiso intentar volver a candidatearse por tercera vez a la presidencia de este país, hace unos meses atrás, el Tribunal Constitucional le negó la posibilidad.

Este fin de semana Colombia vivirá un proceso clave dentro de su política, se trata de las elecciones presidenciales, aunque todo hace presagiar que no serán tan claves ya que se espera sin duda una inminente segunda vuelta producto de la gran cantidad de candidatos que se postulan a la presidencia.

Se habla del fenómeno del Uribismo al igual que el fenómeno chileno Bachelet-Frei en las pasadas elecciones presidenciales que costó la derrota de la Concertación, este fenómeno consiste en que a pesar de todos los esfuerzos, Uribe no ha logrado traspasar su popularidad al candidato de su coalición, Juan Manuel Santos, uno de los principales actores dentro de escándalos como la violación de fronteras de parte de Colombia a Ecuador, lo que estuvo a punto de alcanzar acciones de guerra, o la instalación de bases militares estadounidenses en Colombia.

El pueblo colombiano le ha mostrado al gobierno su preocupación por las relaciones internacionales con países como Ecuador o Venezuela, pero este solo ha sabido responder con más ataques dirigidos hacia las fronteras con estos países o ataques verbales a los mandatarios Correa y Chávez.

Sin duda otro tema en el que gira esta campaña presidencial en Colombia habla del narcotráfico, la violencia y el potenciamiento de los grupos paramilitares, problemas graves que en el gobierno de Uribe en vez de disminuir han aumentado, incluso se acusa a Uribe de proteger a grandes narcotraficantes y cúpulas de paramilitares en su interés descabellado por destruir a las Farc.

El narcotráfico ha sido amparado y avalado por el gobierno colombiano al poner precio a las cabezas de destacados dirigentes de las Farc, de esta forma, se ha propiciado la creación de grupos paramilitares, la mayoría salidos del narcotráfico, que se han dedicado a perseguir a los guerrilleros de las Farc y al mismo tiempo ejercer el narcotráfico, así se acusa a gobierno de Uribe de haber potenciado la violencia civil interna y de proteger a los grandes círculos del narcotráfico colombiano.

Por otro lado, las Farc han llamado a los colombianos a no votar en estas elecciones presidenciales ya que argumentan que la totalidad de los candidatos continúa promoviendo la violencia, declarando además que el pueblo colombiano tiene que estar conciente que a la mayoría de la clase política le conviene seguir validando el sistema de violencia y terror que ha promovido el gobierno de Uribe. La información concreta es que todos los candidatos a la presidencia proponen aumentar o mantener el gasto militar y todos se reconocen a favor o por lo menos justifican cierta intervención de parte de EEUU dentro del país.

Este fin de semana se vienen las elecciones en Colombia, y en vísperas de este proceso el gobierno volverá a utilizar un aparato represivo exagerado argumentando que todo lo hace para asegurar la paz, la seguridad de la población y la transparencia del proceso eleccionario.

En Esopino continuaremos con el seguimiento a todo este proceso.

Isaac Gajardo ©