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domingo, 4 de abril de 2010

Un acto cívico


En los años de la dictadura, a los establecimientos educacionales autoritariamente se les obligaba a realizar lo que eufemísticamente se llamaba “acto cívico”. En éste, cada mañana de lunes los alumnos de todos los cursos debían formarse marcialmente, se les hacía cantar la Canción Nacional y, luego, la autoridad académica tenia que realizar un discurso referente a alguna gesta heroica o efeméride histórica. El evento terminaba con avisos diversos y el ingreso a clases.

Nunca se me olvidara que siendo yo estudiante jesuita y trabajando en la pastoral de un colegio, el sacerdote –que era el director del colegio y que presidía el acto- poco antes de comenzarlo me llamo con un gesto y, haciéndome mirar la masa uniformada de jóvenes, me dijo: “pensar que aquí habrá por lo menos un siete por ciento de alumnos que se esta enfrentando al descubrimiento de su homosexualidad; ¿qué hacemos por ellos?, ¿cómo los acompañamos en su soledad?, ¿cómo los acogemos?, ¿cómo ayudamos a que los otros no los estigmaticen o rechacen?”.

Al volver a mi lugar, la sabia reflexión de ese sacerdote y sus preguntas me quedaron dando vueltas hasta hoy. Como muchos, nací y crecí en una sociedad que sistemáticamente desconocía la homosexualidad o la descalificaba, haciéndola centro de mofas y de las cuales yo mismo, en mi ignorancia, muchas veces había participado.

Me preparaba para ser sacerdote de Cristo, para llevar a todos la buena nueva del Evangelio. Especialmente a los pobres, a los marginados y excluidos, pues ellos son los primeros destinados a la buena noticia de la salvación de Jesús. Y, sin embargo, hasta ese momento nunca había tomado conciencia de ese tipo de exclusión que no queremos ver o que, viéndola, reaccionamos con actitudes que agravan la marginación y sufrimiento de quienes tienen una orientación sexual diferente.

Comencé un largo camino de apertura y aceptación a hermanos que no eran mejores ni peores, solo distintos. Ellos y ellas no habían escogido su homosexualidad, que muchos intuyeron desde su niñez y la gran mayoría lo hizo conciente en su temprana adultez. Otros negaron su condición viviendo una vida doble y, lamentablemente, no pocos sucumbieron al estrés de sentirse distintos y no aceptados y el suicidio les quito la vida.

No es fácil plantear el tema a una mayoría que no es homosexual o lesbiana, pues no solo responderá con cierta superioridad a partir de asimilados prejuicios familiares, sociales y religiosos, sino que también algunos reaccionaran en directa proporción a la seguridad que tengan sobre su identidad sexual. Es comprensible que alguien se desconcierte ante lo que no entiende o desconoce, pero esto no justifica una respuesta violenta o descalificatoria. Probablemente quienes reaccionan de forma virulenta se deba, mas que a prejuicios adquiridos, a que tal vez poseen una inconsciente y profunda inseguridad de su propia identidad sexual y eso los hará sentirse, de alguna manera, agredidos.

Quien conozca a una lesbiana o a un homosexual sabrá que la gran mayoría –como la gran mayoría de los heterosexuales- es gente buena, que tienen valores y que no escogieron su condición. Como sociedad será entonces un imperativo moral y un verdadero “acto cívico” saber respetarlos.

Felipe Berrios S. J.

lunes, 29 de marzo de 2010

Mauricio Maigret y su lucha

Especial Día del Joven Combatiente



Carta de Mauricio Maigret Becerra, joven heroe del MIR , caído luchando contra la dictadura de Pinochet el 29 de marzo de 1984 a la edad de 17 años, estudiante secundario del combativo Liceo de Aplicación que  cayó en el levantamiento local de Pudahuel y ataque a la Subcomisaría Teniente Merino. Mauro cayó abatido mientras hacía contención cubriendo la retirada de su jefe y compañeros. Su cuerpo presentaba dos impactos de balas, una de un fusil SIG y otra de una sub ametralladora UZI, su menudo y juvenil cuerpo quedo tendido en el Pasaje Nassau cubierto con la bandera Roja y Negra, con las 3 letras cada vez más brillantes.

Publico esto para que se den cuenta que los hermanos Vergara son un símbolo, pero hay muchos otros jóvenes combatientes que cayeron y siguen cayendo día a día en su lucha contra las desigualdades existentes en Chile. Ademas, esta carta cita un precedente para que reconoscamos que la realidad de la sociedad de ese tiempo no dista mucho de la realidad que vivimos a diario.

Cuando yo era mas chico y veía a algunos viejos y cabros chicos escarbando la basura para encontrar algo de comer, cuando veía a niñas de mi edad que partían al centro a prostituirse por unos pesos, al ver tanto cesante, tanto niño desnutrido, al mirar la tele y ver niños rubiecitos viviendo en un mundo maravilloso al otro lado de Santiago, yo sentía mucha rabia y pena, solo veía lo que me rodeaba pero no sabia porque pasaba (y por supuesto sigue pasando en este país ) toda esa miseria y desesperación. Pensé que con la limosna y la caridad se podría solucionar algo, pero luego me di cuenta que es un camino falso que solo les sirve a los que tienen el poder. Vi que todo lo que ocurre en este país es motivado por el interés que tiene un grupo muy chico de personas de estrujar al máximo al pueblo para sacar toda la plata posible, que este grupo de financistas y banqueros se apoyan en la violencia y el terror institucionalizado para seguir chapándonos la sangre.

Cuando por primera vez fui a una marcha vi aterrorizado como los pacos se lanzaban como salvaje y cruelmente contra mujeres y jóvenes, con rabia en los ojos nos pateaban, por pedir un poco de justicia el gobierno mandaba sus perros a masacrarnos. Vi y sentí el miedo, nadie se defendía, todos corrían, parecíamos ratones, esos bestias se sentían muy valientes y hacían lo que querían con nosotros. Ha sido un camino largo el superar el terror, pera ya no es como antes, ahora sabemos que podemos luchar hasta la muerte y los que hemos tenido la oportunidad de pelear contra la represión en igualdad de condiciones hemos comprobado lo cobarde y arrastrados que son los mercenarios de la dictadura.

Solo, nada podía hacer y vi que había que organizarse, entré a un comité juvenil, donde se hacia todo lo posible para denunciar la miseria, crear conciencia en mas gente, agitar la lucha popular. Pero lo que hacíamos era poco y nuestros esfuerzos no muy grandes, sabíamos que podíamos y teníamos que dar y hacer mas, por eso cuando un compañero me propuso incorporarme a la resistencia no tuve dudas y acepte con mucha alegría. Han pasado dos años de trabajo y esfuerzo en la lucha contra estos asesinos, no ha sido fácil y permanentemente dentro de cada uno de nosotros se ha librado una lucha contra el individualismo, el egoísmo, la cobardía y todos los otros valores y lacras que el sistema dejan en nosotros, con mucho sacrificio hemos podido algunos aspectos de nuestro ser para ser personas más integras dentro de lo que es posible en un sistema tan asqueroso como este.

Ahora que ya tengo 17 me siento orgulloso de haber recorrido todo este camino, ha sido muy difícil, he retrocedido muchas veces, he dudado de lo que pienso, he vacilado y he sentido miedo, pero sobre todo esto ha primado la conciencia de que este sistema brutal y sanguinario, de que lo único que realmente vale en la vida es luchar por un orden mas justo y que cualquiera otra alternativa que uno elija que este dentro del sistema lo convierte en cómplice de la miseria y el terror.

Otra verdad que he asumido es que la lucha del pueblo es una guerra a muerte contra la dominación capitalista, y es a muerte no por que nos guste la violencia ni porque seamos despiadados terroristas como dicen en la dictadura, sino por que la brutalidad del sistema no nos deja otra salida, es decir ellos ya nos declararon la guerra y solo nos queda responder a la violencia opresora y explotadora con la legitima violencia que ocupa el pueblo para liberarse. Los revolucionarios y especialmente nosotros mas jóvenes valoramos infinitamente la vida, amamos a nuestro pueblo y luchamos por un futuro mejor para nuestro hermanos y nosotros mismos. Por ese amor es que estamos dispuestos a entregar lo mejor de nuestras vidas a la causa, por eso no tememos morir en el combate, por eso empuñamos las armas y disparamos a los verdugos del pueblo, siempre evitamos la violencia innecesaria y solo matamos porque el enemigo no nos deja otra alternativa. La sangre de hoy derramada por este pueblo es la paz y felicidad del futuro, por eso estamos aquí, por eso superamos nuestro egoísmo i nuestro miedo, por eso combatimos y por eso nuestro pueblo marcha a la victoria ¿Qué esperas para unirte a la guerra popular contra la dictadura? En la resistencia popular hay un lugar que puedes ocupar.

Un resistente y miliciano de este pueblo
Santiago ,28 de febrero de 1984. Chile

sábado, 27 de marzo de 2010

La Hora del Planeta, una oportunidad para concientizar


"No se desesperen, si es solo una hora sin twitter... de 20.30 a 21.30 hrs.


"APAGON MUNDIAL: LA HORA DEL PLANETA"


Hoy todo el mundo se une en torno a una campaña denominada "La Hora del Planeta", pero ¿por qué apoyarla? creo que no sacamos nada con apagar las luces y todos nuestros artefactos electrónicos solo porque los demas lo hacen, debemos estar concientes de que esta es una oportunidad para pensar en todo lo que podemos hacer nosotros mismos para ahorrar energia.

lunes, 18 de enero de 2010

Lo que transo la Concertación a cambio del poder

[caption id="attachment_304" align="aligncenter" width="300" caption="FOTO: esta mañana en la toma de la sede nacional del PDC en santiago"][/caption]

Después del triunfo de la derecha chilena en estas elecciones presidenciales, pensaba en escribir sobre la visión retrograda y destructora, pero a la vez extremadamente conservadora, que tiene esta coalición que en pocos días más comenzara a gobernar Chile, pero antes de comenzar cualquier análisis creo que necesitamos fijarnos por qué perdió la Concertación después de 20 años de gobierno. Necesitamos reconocer que no perdió por que sí, necesitamos reconocer que la gente le pasó la cuenta a esta desgastada coalición.

El resonante triunfo de la derecha en la contienda presidencial golpeó a la Concertación y sus aliados, pero los verdaderamente marginados y excluidos, los más explotados y perseguidos, poco o nada tienen que ver con el escenario actual. El 47% de las chilenas y chilenos en edad de votar no se inscribieron, no votaron o entregaron su voto en blanco o anulado, demostrando su desconfianza y repudio al sistema electoral impuesto por la dictadura.

El que todavía gravite una derecha pujante, a 19 años de la salida del dictador desde La Moneda, es resultado del pacto entre la Concertación y la cúpula político empresarial del militarismo, con el que el bloque oficialista vendió su alma a cambio de las cuotas de poder que ostentó los últimos 20 años y que ayer acaban de perder. Cuotas de poder a cambio de mucha impunidad respecto a los violadores de los derechos humanos, a cambio de mantener las mismas Fuerzas Armadas que ejercieron la dictadura, con pequeñas modificaciones de estilo, pero sin cambio alguno en la esencia.

Cuotas de poder a cambio de desmovilizar al pueblo organizado que se alzaba contra el tirano. Cuotas de poder negociadas en reuniones efectuadas en Washington y en la embajada de EE.UU. en Chile, por algunos conspicuos personeros de la entonces naciente coalición oficialista, a mediados de los años ochenta. Cuotas de poder y posibilidades de lucro personal a cambio de cogobernar con los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Cuotas de poder a cambio de no tocar las leyes secretas de la dictadura. Cuotas de poder, a cambio de no terminar para siempre con la Constitución de 1980.

Por esos pactos secretos debieron rescatar al dictador de la justicia internacional y mantener la protección a centenares de autores directos, encubridores, cómplices y autores intelectuales de miles de crímenes de lesa humanidad. Han llevado a los trabajadores a las condiciones laborales imperantes a comienzos del siglo XX. Hoy la inmensa mayoría de quienes viven de un salario debe laborar un promedio de 12 horas diarias para acceder a un sueldo de subsistencia familiar. No se cumplen los convenios internacionales de protección, como el 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan el derecho a sindicalizarse libremente, a negociar colectivamente y a ejercer la huelga.

Los gobiernos de la Concertación profundizaron las privatizaciones, convirtiendo al país en un gigantesco mall. Todo se comercializa y tiene precio, entre otros la educación, la salud, la previsión.

No. Definitivamente esta realidad que se pudre no la crearon los pobres de Chile. No la crearon sus pueblos vilipendiados. No la creamos los ofendidos. Que ellos, los dueños del poder, se las arreglen solos para resolver sus diferendos. Mejor aún, que se vayan del poder y lo dejen en manos del soberano, el pueblo.

El pueblo no es responsable de los pactos y juegos espurios entre los bloques y grupos de poder. Los trabajadores y pueblos de Chile deben, por su parte, organizarse y luchar en forma inmediata por la defensa de la Educación Pública, por la renacionalización de la minería del cobre y de los servicios básicos, por un salario mínimo digno, por una Asamblea Constituyente que dé origen a una nueva Carta fundamental.

En las últimas horas hemos estado observando como la fracción joven de la Concertación realiza tomas de las sedes del PDC y del PS. Creo que la desfragmentación que esperaba está comenzando a ocurrir antes de lo esperado. Ojala las cúpulas de estos partidos, específicamente del PS, sean capaces de reconocer que han fallado y que han vendido la ideología socialista a pactos y comodidades del mercantilismo. El nuevo Partido Socialista, con una dirigencia joven y verdaderamente socialista debe volver a renacer. Este es el tiempo de comenzar a forjar el nuevo futuro de los movimientos sociales y de el nuevo espectro político, donde augurio que el PDC virara esperadamente a la derecha y espero que partidos como el PS, el PPD y el PRSD vuelvan a ser lo que siempre debieron ser, partidos que defiendan el interés popular.

Isaac Gajardo©

*Ayer estuvimos informando a través de www.twitter.com/esopino durante todo el día en la jornada que cambio definitivamente el rumbo del país. Pronto más novedades en twitter y continuamos con la información y toda la opinión.