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sábado, 23 de febrero de 2019

Elliot Abrams, "la bestia" contra Venezuela

Hace algunas semanas, Donald Trump nombró a Elliot Abrams como Encargado del Departamento de Estado para Venezuela. Durante los siguientes días, medios como NTN24, CNN y la prensa chilena han hablado de Abrams como "un exitoso diplomático que, luego de retirado, volvió para ayudar con el conflicto en Venezuela”. Y ¿en serio nos dicen que "volvió para ayudar"? ¿En qué podría ayudar el historial criminal, golpista, antidemocrático y asesino de este hombre?

Es pública y sancionada su participación en las brutales violaciones a los DDHH que se cometieron en centroamérica durante el gobierno de Ronald Reagan, en donde EEUU combatió a la revolución nigaragüense con recursos ilegales de la venta de armas a Irán y drogas al Cartel de Medellín. Así mismo, el estreno de las operaciones encubiertas en territorios en donde no tenían soberanía, sería una práctica que Abrams probaría en países como Guatemala o El Salvador, eliminando a diversos dirigentes políticos y sociales ligados a movimientos de izquierda. Todas estas tácticas serían posteriormente usadas en las operaciones estadounidenses en Medio Oriente y otras latitudes.

Por todo lo anterior, este sujeto -conocido en los pasillos de la Casa Blanca como "la bestia", por su forma calculadora, fría y despiadada de abordar los conflictos internacionales, fue condenado. Incluso reconoció ante el Congreso que había falsificado y alterado informes para mentir sobre su implicancia en la venta de armas a Irán para financiar a la Contra nicaragüense.

Como si toda esta historia no fuera suficiente, en el gobierno de George W. Bush "la bestia" recibió un indulto por su condena anterior y se unió al equipo que planificó el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Así mismo, fue uno de los artífices principales de las invasiones a Afganistan e Irak, luego del 11 de septiembre de 2001, en las que se ha comprobado que el gobierno de EEUU actuó impulsado solamente por el interés de las transnacionales petroleras, para saquear los recursos de estos países a costa de las muertes de millones de personas y la instalación de una doctrina de gobierno global basada en el terrorismo de Estado, la restricción de libertades y las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos.

Con todo esto, ¿en serio quieren que pensemos que un sujeto así viene a "ayudar" a una salida democrática al conflicto venezolano? Sobre la idea de que ha sido un "diplomático exitoso" no cabe duda, porque todos sus planes macabros han funcionado, pero por favor, miremos la historia, aprendamos de un guión que se está repitiendo y el Estado chileno está siendo cómplice de una nueva ofensiva en donde la oligarquía estadounidense busca oxigenarse apropiándose de los recursos soberanos de otra nación. Hoy por hoy, dentro del "bloque democrático" que han conformado países como Colombia, Chile, Perú y Estados Unidos, lo que menos importa es el sufrimiento del pueblo venezolano (que nadie debería dudar que es real), sino que estamos en presencia de una estrategia en donde un grupo de gobiernos pretende legitimar una intervención que tiene -en el fondo- el mismo impulso que ya hemos conocido a lo largo de toda la historia del imperialismo estadounidense.

domingo, 26 de noviembre de 2017

La gratuidad de Piñera y el tejado de vidrio de la Nueva Mayoría

En tiempos de elecciones se ven muchas cosas increíbles, sobre todo cuando nos acercamos a una segunda vuelta con un panorama tan incierto como lo que ocurre en el presente, en donde Piñera llega debilitado, a casi 14 puntos de alcanzar el 50% más un voto que lo llevaría a su segundo mandato como Presidente de la República. Así, el candidato que todos los medios de comunicación y grandes encuestadoras daban como ganador seguro -incluso abriéndose a la posibilidad de que no hubiera balotaje y la coyuntura se cerrara con un triunfo en primera vuelta- resulta herido de gravedad y con un diagnóstico que aspira a un cuadro terminal, cuestión que ha abierto paso a situaciones dignas de retratar para la posteridad.

Comenzó la campaña post primera vuelta con la ex deportista y ahora Diputada electa Erika Olivera asegurando que si Guillier ganaba Chile podría convertirse en Venezuela –que junto a Cuba y Norcorea son como los artilugios discursivos más patéticos que suele utilizar la derecha chilena para desacreditar al oponente cuando sienten amenazados sus privilegios-, que en principio sería vista como una “mala declaración”, pero luego fue aprovechada por el mismo Piñera para atacar al candidato del oficialismo. Al término de la semana, los reporteos periodísticos darían cuenta de que no fue un error comunicacional, sino que una estrategia articulada desde el interior del comando de Piñera por sus espadachines Chadwick y Ubilla, con el fin de instalar un miedo colectivo al más puro estilo de la posverdad.

Después de eso vendrían los llamados desesperados a uno de los enemigos más públicos del candidato de la derecha, su antiguo contendor en las elecciones primarias, Manuel José Ossandón, para que hiciera explícito su apoyo a Piñera en la primera vuelta. Y se produjo, no como quisieran en el comando del expresidente, pero el referente de una parte no menor de la derecha popular chilena le entregó su respaldo, aunque anunciando que el abanderado de Chile Vamos se había comprometido explícitamente con algunos puntos claves de su programa. El más polémico: la gratuidad en la educación superior.

Que Piñera, enemigo declarado de la idea de gratuidad, cambiara de posición, fue la ventana para que se desataran una serie de cuestionamientos y acusaciones de “volteretas políticas” al interior de la misma derecha, porque –hay que decirlo- fue este bloque el que se opuso férreamente a la gratuidad implementada por el gobierno de Michelle Bachelet, incluso al punto de llevar el proyecto al Tribunal Constitucional. En concordancia con este cambio, el candidato también le informó al país que pasó de creer que “la educación es un bien de consumo” a que “es un derecho”, así, por arte de magia.


La Nueva Mayoría, aprovechando la instancia, disparó con todo al ya herido Piñera, con la intención de asegurar el triunfo de Alejandro Guillier y terminar de desmoronar la campaña de la derecha. No es un secreto que el comando del candidato oficialista ha pasado a estar controlado por voces conservadoras (como la de Sergio Bitar) que abogan por no hacer concesiones programáticas al Frente Amplio (la nueva y potente tercera fuerza que se abre paso en el parlamento) y apostar por el “voto contra Piñera”, articulando un discurso que pretende movilizar en base al miedo por el retroceso social y político que podría significar para el país un triunfo de la derecha.

Sin hacer mayores gestos programáticos ni articular una propuesta de cambios reales, todo parece indicar que la estrategia de Guillier no le entrega al grueso de la masa electoral del Frente Amplio un motivo de peso para asistir en diciembre a las urnas y votar contra Piñera. Más bien, algunos sectores de este mundo están apostando por terminar con la tentación de votar por el mal menor y, si el candidato oficialista no se acerca con propuestas, todo parece indicar que no habría un apoyo explícito del mundo frenteamplista, lo que crearía un panorama adverso para el periodista y pondría una cuota de incertidumbre aún más extrema a esta segunda vuelta.

Por todo lo anterior, el cambio de Piñera con el tema de la gratuidad les cayó del cielo a quienes querían dejar en evidencia la desesperación de la derecha ante una eventual derrota electoral. Lo que no se atreven a decir es que el espacio para que el candidato de Chile Vamos se definiera por apoyar la gratuidad en la educación superior, fue abierto por la pésima política pública implementada por la misma Nueva Mayoría en torno al tema.

Me explico…

Entregar la gratuidad como una beca, bajo la lógica del voucher, no fue un invento de los Chicago Boys ni de los ingenieros neoliberales de Piñera, sino que fue la misma Nueva Mayoría la que pensó en un modelo en donde se favorece a la “oferta” del mundo “privado” y se dinamiza el “mercado educativo”. No es un detalle menor el que la Universidad Autónoma sea la que recibe la mayor cantidad de recursos asociados al concepto de gratuidad: un plantel privado que estuvo siendo investigado por lucro y hasta nuestros días presenta una escasa regulación del uso de sus recursos que provienen masivamente del fisco. Mientras tanto, universidades integrales, estatales, públicas y de reconocida calidad solo han aumentado sus déficits al adherir a esta política.

Con ese cuadro heredado por el gobierno actual, con ese tejado de vidrio con el que hoy pontifican los sectores oficialistas para atacar al candidato de la derecha, Sebastián Piñera ha apostado por una promesa tramposa que responde a sus intereses personales de continuar por la senda de la “educación como un bien de consumo”. El anuncio de expandir la gratuidad en la educación superior tiene una especificación: será a través de los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales. Esto nuevamente no es una improvisación, puesto que es este sector el que quedó intocable después de los ajustes realizados por la Nueva Mayoría durante este periodo de gobierno, incluso permitiéndosele a estos planteles lucrar. Así, la gratuidad propuesta por el expresidente transita por el mismo camino del negocio educativo que el gobierno de Michelle Bachelet no quiso terminar: llenarle los bolsillos de plata a quienes siguen lucrando con el derecho a la educación.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Los que juntos impusieron la amnesia, hoy conmemoran el Golpe de Estado por separado



Los discursos conmemorando el 11 de Septiembre de 1973

Este lunes el establishment conmemoró los 40 años del Golpe de Estado que dio inicio a la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet. Durante los últimos días, a través de los medios de comunicación, hemos recibido un bombardeo de información relacionada al tema, por lo que me ha llamado más la atención escribir sobre estas dos conmemoraciones que realiza la Concertación, la Nueva Mayoría y la Alianza, en donde ambas coaliciones pretenden atribuirse el monopolio del recuerdo, luego de haber impuesto, por más de 20 años, una amnesia colectiva. Así, en La Moneda se congregaron los rostros más despreciables de la misma derecha que apoyó el Golpe de Estado y gobernó con los militares, mientras que en el Museo de la Memoria se reunió la misma Concertación, que por más de 20 años propició la impunidad de los militares y civiles que durante la dictadura violaron los Derechos Humanos e impusieron una política del olvido e injusticia, diciendo que todo lo que hacían era “en la medida de lo posible”.

Los 77 de Chacarillas
En La Moneda, podíamos observar con espanto y rabia, cómo los Chacarillas Boys regresaban en gloria y majestad. La ceremonia nos recordaba esa aberrante acción en donde un 9 de julio de 1977, un grupo de 77 jóvenes subió con antorchas al Cerro Chacarillas a celebrar al dictador, en uno de los actos más fascistas que ha conocido la historia reciente de nuestro país. Así mismo vuelven el 2013 a La Moneda, ahora sin antorchas, pero con sus sonrisas llenas de crueldad, llegando incluso a decir que estaban conmemorando una etapa negativa para el país, pero sus expresiones nos decían otra cosa: celebraban. Estaban alegres, porque desde el mismo lugar que fue bombardeado ese 11 de Septiembre de 1973, ellos hablaban hoy de reconciliación y olvido. Se configuraban entonces, como el ejemplo vivo de cómo el pueblo chileno ha olvidado todas las aberraciones cometidas por la dictadura. Personajes como Cristián Larroulet, Jovino Novoa, Juan Antonio Coloma o Andrés Chadwick llenaban el palco desde donde el presidente entregaba su discurso haciendo alusión, con una palabrería mucho más diplomática, al ‘caos marxista’ que provocó la ‘intervención militar’ y justificando finalmente, desde el mismo edificio en donde el Presidente Allende dio su vida defendiendo un proyecto que buscaba un país más justo, la acción criminal emprendida por los militares para derrocar al gobierno democrático de la Unidad Popular. El perdón falso de los que en público dicen no justificar los crímenes de la dictadura, pero que en el interior siguen siendo los más Pinochetistas, entregaba una visión de completo olvido que existe en torno lo ocurrido en esa época.

La transición al olvido y a una falsa reconciliación
Pero los Chacarillas Boys llegaron a La Moneda por el trabajo que realizaron por más de 20 años los gobiernos de la Concertación, que pactaron con el dictador y sus secuaces, vendiendo olvido e impunidad, bajo un discurso de falsa reconciliación. Impusieron el miedo a hablar del pasado, impusieron una amnesia obligatoria, que se puede ver desde los planes de estudio que se producían para los colegios, hasta los discursos y las prácticas políticas que se dieron cuando la justicia pretendió hacer su trabajo: buscar la verdad de lo ocurrido y castigar a los culpables. Los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet crearon un ambiente que en muchos momentos recordó a los caídos, pero que al mismo tiempo, donde se recordaba escuetamente lo ocurrido, se protegía a los violadores de los Derechos Humanos, a quienes detuvieron, torturaron, asesinaron e hicieron desaparecer a miles de chilenos. Se buscaba verdad, en momentos, “en la medida de lo posible”. Se buscaba justicia de igual forma, todo en la medida de lo posible. Así podemos recordar cuando el dictador es detenido en Londres y el gobierno de Ricardo Lagos articula una estrategia política que terminó defendiendo a Pinochet. Ese es el vivo ejemplo de la reconciliación, dirían muchos concertacionistas. Para los que estudiamos e indagamos en la memoria, ese es el vivo ejemplo de la amnesia impuesta por esos gobiernos, que validó la impunidad y los pactos de silencio que aun existen en el ejército.

No eran tan diferentes cuando defendían la educación como un negocio
Así, ambos grupos que este lunes se reunían en lugares diferentes, pretendiendo demostrarle a los chilenos y chilenas que entre ellos existen grandes diferencias respecto de la comprensión y el trato a los hechos ocurridos en la dictadura, terminan conviviendo en paz, pues ambos han propiciado la política del olvido para seguir validando lo que nos ha quedado de la dictadura: una constitución, una institucionalidad, un sistema político, social y económico que fue impuesto a punta de torturas y crímenes aberrantes que no fueron castigados. Y así como las violaciones a los Derechos Humanos no fueron debidamente sancionadas producto de la pactada política de la amnesia, tampoco ha sido sancionada la herencia de la dictadura, la que ambos grupos defienden el día de hoy, desde trincheras que parecieran diferentes, pero que al final son más parecidas cuando se trata de defender al modelo impuesto en dictadura.

martes, 25 de junio de 2013

¿Desalojos? ¿Baño de Sangre? ¿Fiesta democrática?



Para nadie es un secreto que el movimiento estudiantil ha vuelto a entrar en otra fase de radicalización producto de las nulas respuestas que se han recibido por parte del gobierno a sus demandas. Tanto es así, que el mismo gobierno se ha visto en la obligación, ayer lunes 24 de junio, de reconocer que más de cien establecimientos educacionales se encuentran en toma, cifra que se negaron a reconocer por muchos días y que al parecer, estaría disminuida de acuerdo a los catastros que manejan los mismos estudiantes. El problema que ha llevado a reconocer esta movilización por muchos días invisibilizada desde el poder y los grandes medios de comunicación, es la realización de las “primarias presidenciales”, que tendrán lugar este domingo y en donde muchos de los colegios (la mitad según el gobierno) que se encuentran en toma forman parte de los locales de votación en donde se debiera desarrollar el proceso. Más allá de cuestionar el proceso por lo trucho que me parece, quiero apuntar a un análisis que va más allá y que tiene que ver con la seguidilla de declaraciones desinformadas, ignorantes e indignantes que se han hecho respecto a la “necesidad” de desalojar los establecimientos en toma para poder dar lugar a “la fiesta de la democracia”.

“Yo no quisiera ver un baño de sangre si es que la fuerza militar cumple la ley”, dijo el domingo la mesías candidata de la vieja Nueva Mayoría en pleno debate, argumentando que no estaba de acuerdo con los desalojos y pidiendo a los estudiantes desocupar los establecimientos para dar paso a su fiesta. Más allá de su desacuerdo, tenemos que reconocer que las declaraciones son más que desafortunadas, son una brutalidad. Es grave que a una candidata que supustamente va a pelear una elecciones de un país supuestamente democrático, se le pase por la mente que si los secundarios no desalojan los colegios habría un “baño de sangre”, porque los militares se verían casi obligados a “cumplir la ley” y sacar por la fuerza a los estudiantes de sus establecimientos. Hay gente, interpretes de las palabras de su mesías, que han intentado decir que su intención fue negarse a eso, pero el problema no radica ahí, sino que en que a una candidata se le pase por la cabeza la posibilidad misma de un nuevo “baño de sangre”, más cuando este año comenzamos a recordar 40 años del golpe de estado que puso a los militares y a un grupo de civiles a gobernar este país a punta de represión, asesinatos y torturas. Sin duda que estas declaraciones apocalípticas hablan de una clase política que sigue aferrada a la estabilidad que les da el miedo histórico que siente la ciudadanía, respecto a una posible nueva intervención violenta de los militares.

Y voy más allá. Siguiendo el juego político, me pregunto: Si esto lo hubiese dicho Longueira o Allamand, ¿qué habríamos hecho? Creo que ya los estaríamos quemando en la hoguera. Pero en fin, mi intención va más allá. Porque además de plantear que las declaraciones de la presidenciable demuestran un profundo temor a las nuevas vías de expresión que la ciudadanía y los estudiantes han tenido que darse bajo la nula capacidad de la elite de responder a sus demandas, también hablan de una ignorancia respecto del proceso electoral mismo, que se ha contagiado a todos los rincones de la opinión pública. Fueron criticadas las declaraciones de la vocera de gobierno, cuando dijo que el Servel podría ordenar el ingreso de los militares a los establecimientos. Pues bien, la claridad que tenemos ahora es que es el gobierno y la Fuerza Pública, es decir, Carabineros, los que deben tener a disposición del Servel los establecimientos escogidos como centros de votación, para luego, al parecer, ser entregados a las Fuerzas Armadas. Creo, si no me equivoco, que se ha comprendido mal el concepto de Fuerza Pública, ya que se cree que los mismos militares desalojarían un establecimiento, cuando, espero, se tiene claridad de que Fuerza Pública y Fuerzas Armadas son conceptos legalmente diferentes. Incluso, su dependencia de mando es distinta, ya que la Fuerza Pública depende del Ministerio del Interior y Seguridad Pública y las Fuerzas Armadas dependen del Ministerio de Defensa. Así, estamos viviendo una reconfiguración de un miedo que a los únicos que les conviene es a los que quieren celebrar su fiesta democrática sacando a los estudiantes de sus tomas y en medio del terror de una posible intervención militar ¿Qué democracia es esa en donde a días de una elección estamos discutiendo un posible “baño de sangre”?

Aclarado esto, me autopermito decir que los estudiantes son los que se han ganado la legitimidad de decidir sobre ellos mismos y sus espacios de construcción. Su movimiento, que viene desde hace muchos años, no se ha detenido nunca y tampoco lo hará producto de una elección. Porque existe la conciencia de que la democracia que nos han hecho creer que existe en este país, pareciera no ser tan democrática cuando inhibe cualquier intención de participación que no sea asistir, cada cierta cantidad de tiempo, a unas urnas y votar por candidatos que fueron elegidos al interior de las cúpulas partidistas que, pareciera, ya tienen bien repartida la torta. Los estudiantes con sus tomas rompen con eso, ya que al interior de sus ocupados espacios se abren a lógicas de participación que un mundo jerarquizado no comprende, raciocinios verdaderamente democráticos en donde todos son iguales y la organización y el interés colectivo es el que prima. Las tomas son un espacio de libertad en sí mismas, son pequeños microcosmos de utopías juveniles, y ahí no solo se aplica la “democracia del voto” sino que se aplica la clave democrática a todos los aspectos de la convivencia.

Esos estudiantes en plena libertad, hoy se configuran como un peligro para una democracia binominal que está protegida por una institucionalidad rígida, que no permite tener procesos en donde los ciudadanos y ciudadanas realmente influyan en la toma de decisiones. Eso se consagra completamente con la Constitución de la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet, esa dictadura que hoy, por el interés de algunos de materializar su falsa fiesta democrática, vuelve a relucir más que nunca en las mentes de muchos chilenos, que con miedo han creído en las amenazas y se preparan para retroceder. Pero como dijo la gran Violeta Parra “Que vivan los estudiantes jardín de las alegrías, son aves que no se asustan de animal ni policía. Y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría” que quiere celebrar su fiesta (agrego).

martes, 30 de octubre de 2012

Los “votos perdidos” del subsecretario Ubilla



Como todo unos Skerlock Holmes, muchos candidatos y candidatas a concejal han iniciado la búsqueda de “los votos perdidos”. Pareciera un chiste o a lo mejor daría para un guión de película, pero el tema es más serio de lo que parece al principio. Si el alto nivel de abstención ya abre la posibilidad y la necesidad de criticar el modelo electoral y pseudo-democrático chileno, la gota que termina de llenar el vaso definitivamente es el caso de estos votos que se los ha tragado la tierra y que el subsecretario Ubilla tendría que tener al menos una buena epxlicación.

Como los chilensis sabrán, este domingo de realizaron las elecciones municipales en todo el país, las que estuvieron marcadas por el inicio del voto voluntario y junto con ello, una alta abstención. Eso lo dejaremos para analizarlo después en futuras publicaciones, pero lo que nos llama ahora a escribir este post en este humilde cuchitril, es el caso del escrutinio y posterior acumulación de los datos por parte de la subsecretaría del interior, para ser computados y convertidos en “cifras oficiales”. El caso extraño es que en el tránsito desde ser escrutados a ser computados por los secuaces del subsecre Ubilla, algo habría pasado, porque algunas cifras, como diría Salfate, no calzan. Tomemos algunos ejemplos:

-          En Maipú el Centro de Cómputos del subsecre amigui personal de Hinzpeter, cuenta un total de votos escrutados en la elección de alcalde de 114.684, mientras que en la entrega de los resultados oficiales para concejal, solo se informa de 78.253. Algo ocurre con 36.431 votos que: o sobran en el conteo de alcaldes, o faltan en el conteo de concejales.
-          En Ñuñoa el cómputo de alcaldes se entregó con 74.482 votos escrutados y el de concejales con 57.994. Nuevamente algo pasó con 16.488 votos.
-          En la comuna de Santiago la cifra entregada como total de votos escrutados en la elección de alcalde suma 1.497.557 votos, mientras que para concejales suma 1.180.752 votos, faltando una suma escandalosa de 316.805 votos por computar.

Estos casos se suman a muchos más, como por ejemplo en Concepción, donde la diferencia de votos computados entre Alcaldes y Concejales es de 64.406 votos, en Providencia es de 14.340, en Coquimbo 5.912 votos. Y hay más ejemplos que han sido medianamente difundidos por los medios de comunicación, sin observar que esto podría ser un gran problema. Por ejemplo, Biobio consigna que el concejal electo por San Pedro de La Paz informa de másde mil votos perdidos  y que en la región del Biobio los candidatosa concejal ya están denunciando esta misma situación. Incluso, en Renca, ayer por la noche, un grupo de vecinos denunciaron lapérdida de más de ocho mil votos y salieron a manifestarse a las calles de lacomuna, resultando ocho personas detenidas.

El caso no deja de ser llamativo, ya que pese a toda la parafernalia que instaló la subsecretaría del interior en la cúpula del Parque O’Higgins, algo ocurrió. Según algunos analistas, no se habrían computado todos los votos escrutados, por eso en la página del gobierno en donde se entregan las cifras oficiales habrían estas diferencias de votos. Si es así, esto representaría una irresponsabilidad grave por parte del encargado de coordinar el centro de cómputos y entregar los resultados oficiales: el subsecretario Ubilla. ¿Cómo puede ser que aun haya candidatos que no saben si fueron electos o no, cuando ya han pasado varios días de las elecciones?

Las dudas se acrecientan cuando Ubilla entrega una conferencia de prensa y anuncia que todos los problemas que surjan ahora deben ser denunciados al Servicio Electoral y serán revisados por los colegios escrutadores correspondientes, desligándose completamnte de la situación. Dice además que “los candidatos tienen que hacer la denuncia ante el colegio escrutador, si no, son voladores de luces”. ¿Será que en la subsecretaría del interior ningún secuaz de Ubilla sabe sumar y restar?. Sí, a mi igual me costó hacer ese cálculo de los votos faltantes mentalmente, pero para eso están las calculadoras, o sus teléfonos y tablets de última generación que deben tener buenas calculadoras. Estas declaraciones hacen que muchos ya denuncien fraude electoral, ya que Ubilla habría reconocido que "se computaron todos los votos", entonces ¿se habrían escrutado mal?, ¿la tierra se tragó los votos que faltan o lo que ocurre es que sobran votos?. Esto se suma a los antecedentes entregados por el Servel, que solo han atribuído a "una mala redacción de las actas" la diferencia de votos. Surgen más dudas, algo no calza.

Finalmente, este caso sumado a la alta abstención, solo vuelve a abrir la herida de un sistema político enfermo, que ya está desfalleciendo de poca representatividad y que desde la clase política, se niegan a reconocer incluso la enfermedad.

Isaac Gajardo

sábado, 18 de agosto de 2012

Las peticiones del movimiento estudiantil unificado

Puedes difundir esta foto con el resumen de todos los planteamientos.
Durante el primer semestre del 2012 el movimiento por la educación se volvió a rearticular. Parecía dormido, pero la verdad es que estaban trabajando en una serie de propuestas y exigencias que presentaron en variadas oportunidades al gobierno. Los estudiantes, principales actores del movimiento, por primera vez fueron capaces de plantear un pliego de propuestas y exigencias concretas al gobierno de manera unificada. La Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (CoNES), la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECh) construyeron un documento que no estuvo exento de debates, pero finalmente se llegó a un amplio acuerdo y las demandas fueron presentadas al gobierno de manera unificada.

Ante todas estas acciones y llamados al dialogo por parte de los estudiantes al gobierno, no hubo respuesta. Han pasado varios meses y el silencio del Ministro de Educación, representante del gobierno en la materia, ha comenzado a desesperar a los estudiantes y los ha obligado a volver a volcarse a las calles en pos de defender y posicionar nuevamente en el debate público sus legítimas demandas.

Acá les dejo un documento para la discusión, que es la carta con 5 peticiones fundamentales que elaboraron las 3 organizaciones que hoy representan a los estudiantes secundarios y universitarios.

Las peticiones del movimiento estudiantil unificado

Isaac Gajardo

sábado, 14 de enero de 2012

Beyer, el ministro cobarde



Cuando me senté a meditar sobre lo que se nos viene encima este año con la asunción de Harald Beyer como ministro de educación, intentaba buscar una característica que lo resumiera todo para, desde ahí, comenzar a hacer un análisis mas político que nos pudiera situar en lo que verdaderamente se espera de él. Además de ciega y religiosamente defensor del modelo neoliberal y un estadista por excelencia –lo que le ayuda a justificar con estadísticas lo mas injustificado del modelo-, no podía encontrar un calificativo que lo definiera y que verdaderamente nos hiciera reflexionar sobre lo que puede suceder durante el año. Después de tanto pensar, decidí que era mejor esperar a ver qué era lo que iba a hacer el ministrillo en sus primeros días de trabajo y suach! ya tenemos el mejor calificativo que nos ayudará a definir lo que será el trato con el nuevo ministro: cobarde.

Lavín era el ministro que sonreía y apostaba a supuestos consensos, el problema es que esos consensos los pretendía lograr solamente enfocándose a intentar corromper a los voceros del movimiento (y en otros casos a los grupos políticos que los respaldaban), mientras esperaba a que el proceso de movilización se estancara y sin liderazgos, diluirlo fácilmente. Las condiciones generadas durante el año hicieron que la sonrisa del ministro tuviera que ser intervenida con cirugía mayor para poder seguir donde mismo, porque no le funcionó para nada su estrategia. Finalmente terminó arrancando desesperadamente al nuevo ministerio de desarrollo social, dejando ‘el cacho’ al ministro de justicia, Felipito, quien asumió la cartera de educación.

Bulnes como buen abogado, fue el ministro seriote-estratégico, un verdadero Moai –sin ofender a la gente de Rapa Nui- que no se veía afectado frente a nada, incluso cuando lo increparon en esa histórica toma de la sede del Congreso Nacional en Santiago en donde el calificativo exacto para describirlo sería la palabra indiferente (lo digo de primera fuente). Él no sonreía, solo apostaba, como si estuviera en una guerra, al desgaste y al desprestigio mediático del movimiento. A pesar de que naturalmente la estrategia de apostar a la indiferencia para conseguir el desgaste del movimiento fue dando resultados parciales porque es obvio que con el tiempo la movilización tiende a desgastarse, el gobierno salió perdiendo ya que la movilización se extendió por más de 7 meses de forma activa y hoy sigue desarrollándose un proceso de preparación para comenzar con la movilización más fuerte que nunca este 2012. Bulnes tuvo que renunciar debido a que de tanto apostar al desgaste, se terminó desgastando él.

Beyer ha asumido como un connotado estadista que viene a llenar de conceptos mercantiles el proceso educativo y ha sido alabado por sus amigos “expertos en educación” que acostumbran a pasearse por los canales de televisión y a escribir columnas en los diarios de la derecha diciendo cómo se tienen que hacer las cosas, pero siempre hablando sentados desde un escritorio en donde poco conocen de la realidad. El gran problema del nuevo ministro es que ha demostrado su cobardía y poca capacidad de liderazgo al no atreverse a tomar posturas concretas frente a los temas en los que ha existido conflicto durante los últimos días.

Primero fue el tema de la eliminación de la palabra dictadura en los textos de estudio, en donde entregó escuetas declaraciones que solo sirvieron para que nos diéramos cuenta que no quiere perder a sus amigos de la UDI y por lo tanto, no se atreve a opinar sobre un tema en el que como ministro de educación debiera intervenir. Luego ha sido la noticia que sale hace algunos días en donde nos enteramos de la eliminación de la unidad en donde se habla de los derechos indígenas en los textos de cuarto y quinto básico, en donde se le ha preguntado sobre el tema y no ha contestado nada.

La cobardía máxima
Finalmente, lo más complicado es lo que se vive con los miles de estudiantes secundarios a los que se les han cancelado sus matriculas solo por el hecho de haber participado del movimiento estudiantil. Violando todo “Estado de Derecho” –que tanto le gusta manosearlo a la derecha- alcaldes como Pedro Sabat y Cristian Labbé han ordenado las expulsiones, cancelaciones de matriculas e incluso despidos de profesores y asistentes de la educación que han sido partidarios del movimiento. Pasando por encima de los mismos reglamentos internos de los colegios, que con independencia y objetividad son los que debieran decidir si un estudiante sigue o no conforme al reglamento interno de cada establecimiento, autoridades políticas y los mismos directores de los colegios, han intervenido en los procesos y han caducado matriculas por motivos tan tontos como “haber participado de la toma del Ex Congreso Nacional”, como ha sido uno de los motivos por los que estudiantes del Carmela Carvajal se encuentran en esta situación.

Ante este caso el nuevo ministro Beyer se ha escondido tras las faldas de los represores y ha dicho que “no es facultad de nosotros, ya que tenemos que respetar los reglamentos internos de cada colegio”, haciendo alusión a que todas las cancelaciones de matriculas se afirman al respeto a estos reglamentos, siendo que en el ministerio saben que la realidad no es así. Eso es el acto de cobardía más grande que ha cometido y siendo que aun no lleva ni un mes.

Todo esto nos servirá para darnos cuenta cómo será el nuevo juego del ministro Beyer, un juego que se escuda en las cifras y en el mundo “académico” para justificar represión y violencia contra el movimiento estudiantil.

Isaac Gajardo ©