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| Los discursos conmemorando el 11 de Septiembre de 1973 |
Este lunes el establishment
conmemoró los 40 años del Golpe de Estado que dio inicio a la dictadura
cívico-militar encabezada por Pinochet. Durante los últimos días, a través de
los medios de comunicación, hemos recibido un bombardeo de información relacionada
al tema, por lo que me ha llamado más la atención escribir sobre estas dos
conmemoraciones que realiza la Concertación, la Nueva Mayoría y la
Alianza, en donde ambas coaliciones pretenden atribuirse el monopolio del
recuerdo, luego de haber impuesto, por más de 20 años, una amnesia colectiva.
Así, en La Moneda se congregaron los rostros más despreciables de la misma
derecha que apoyó el Golpe de Estado y gobernó con los militares, mientras que
en el Museo de la Memoria se reunió la misma Concertación, que por más de 20
años propició la impunidad de los militares y civiles que durante la dictadura
violaron los Derechos Humanos e impusieron una política del olvido e
injusticia, diciendo que todo lo que hacían era “en la medida de lo posible”.
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| Los 77 de Chacarillas |
En La Moneda, podíamos observar
con espanto y rabia, cómo los Chacarillas
Boys regresaban en gloria y majestad. La ceremonia nos recordaba esa
aberrante acción en donde un 9 de julio de 1977, un grupo de 77 jóvenes subió
con antorchas al Cerro Chacarillas a celebrar al dictador, en uno de los actos
más fascistas que ha conocido la historia reciente de nuestro país. Así mismo
vuelven el 2013 a La Moneda, ahora sin antorchas, pero con sus sonrisas llenas
de crueldad, llegando incluso a decir que estaban conmemorando una etapa
negativa para el país, pero sus expresiones nos decían otra cosa: celebraban. Estaban
alegres, porque desde el mismo lugar que fue bombardeado ese 11 de Septiembre
de 1973, ellos hablaban hoy de reconciliación y olvido. Se configuraban
entonces, como el ejemplo vivo de cómo el pueblo chileno ha olvidado todas las
aberraciones cometidas por la dictadura. Personajes como Cristián Larroulet,
Jovino Novoa, Juan Antonio Coloma o Andrés Chadwick llenaban el palco desde
donde el presidente entregaba su discurso haciendo alusión, con una palabrería
mucho más diplomática, al ‘caos marxista’ que provocó la ‘intervención militar’
y justificando finalmente, desde el mismo edificio en donde el Presidente
Allende dio su vida defendiendo un proyecto que buscaba un país más justo, la
acción criminal emprendida por los militares para derrocar al gobierno democrático de la
Unidad Popular. El perdón falso de los que en público dicen no justificar los
crímenes de la dictadura, pero que en el interior siguen siendo los más
Pinochetistas, entregaba una visión de completo olvido que existe en torno lo ocurrido
en esa época.
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| La transición al olvido y a una falsa reconciliación |
Pero los Chacarillas Boys llegaron a La Moneda por el trabajo que realizaron
por más de 20 años los gobiernos de la Concertación, que pactaron con el
dictador y sus secuaces, vendiendo olvido e impunidad, bajo un discurso de
falsa reconciliación. Impusieron el miedo a hablar del pasado, impusieron una
amnesia obligatoria, que se puede ver desde los planes de estudio que se
producían para los colegios, hasta los discursos y las prácticas políticas que
se dieron cuando la justicia pretendió hacer su trabajo: buscar la verdad de lo
ocurrido y castigar a los culpables. Los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet crearon un ambiente
que en muchos momentos recordó a los caídos, pero que al mismo tiempo, donde se
recordaba escuetamente lo ocurrido, se protegía a los violadores de los
Derechos Humanos, a quienes detuvieron, torturaron, asesinaron e hicieron
desaparecer a miles de chilenos. Se buscaba verdad, en momentos, “en la medida
de lo posible”. Se buscaba justicia de igual forma, todo en la medida de lo
posible. Así podemos recordar cuando el dictador es detenido en Londres y el
gobierno de Ricardo Lagos articula una estrategia política que terminó
defendiendo a Pinochet. Ese es el vivo ejemplo de la reconciliación, dirían
muchos concertacionistas. Para los que estudiamos e indagamos en la memoria,
ese es el vivo ejemplo de la amnesia impuesta por esos gobiernos, que validó la
impunidad y los pactos de silencio que aun existen en el ejército.
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| No eran tan diferentes cuando defendían la educación como un negocio |
Así, ambos grupos que este lunes
se reunían en lugares diferentes, pretendiendo demostrarle a los chilenos y
chilenas que entre ellos existen grandes diferencias respecto de la comprensión
y el trato a los hechos ocurridos en la dictadura, terminan conviviendo en paz,
pues ambos han propiciado la política del olvido para seguir validando lo que
nos ha quedado de la dictadura: una constitución, una institucionalidad, un
sistema político, social y económico que fue impuesto a punta de torturas y
crímenes aberrantes que no fueron castigados. Y así como las violaciones a los
Derechos Humanos no fueron debidamente sancionadas producto de la pactada política de la amnesia, tampoco ha sido sancionada la herencia de la dictadura, la que ambos grupos
defienden el día de hoy, desde trincheras que parecieran diferentes, pero que al final son más parecidas cuando se trata de defender al modelo impuesto en dictadura.




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