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domingo, 19 de noviembre de 2017

Contra todo pronóstico


Este 19 de noviembre hemos vivido un día histórico en donde el Frente Amplio ha superado todos los vaticinios y campañas que se realizaron desde las encuestadoras y los medios de comunicación. Sebastián Piñera (36%) y Alejandro Guillier (22%) pasan a segunda vuelta, pero la candidata Beatriz Sánchez obtiene un 20% de los votos. La situación resulta compleja de analizar, puesto que habrán algunos que dirán que es un fracaso el no haber pasado al balotaje. Pese a ello, a continuación escribo algunos antecedentes para aportar al debate:

1. Los recursos
Se deben tener en cuenta los recursos utilizados por cada candidatura. En cifras, la proporción el gasto de campaña de Guillier y Sánchez es de 5 a 1, respectivamente. Mientras tanto, la proporción entre Piñera y Sánchez es de 10 a 1. La situación resulta fundamental para reconocer que los resultados electorales obtenidos por el Frente Amplio son un éxito en materia de campaña. Una situación aún más grave sucede con los recursos utilizados por las diferentes coaliciones que competían por escaños en el parlamento. Pese a ello, contra todo pronóstico el Frente Amplio se constituye como alternativa y alcanza porcentajes históricos que tienen una disonancia si se les compara con los gastos. Así, la consigna "el poder de much*s" se convierte en una realidad.

2. Los medios
En el tránsito de la campaña, los medios de comunicación fueron fundamentales. Al respecto, la cobertura de la campaña del Frente Amplio fue muy parecida a la proporcionalidad del gasto de campaña, si la comparamos con el resto de los candidatos (con Guillier 5 a 1 y con Piñera 10 a 1, aproximadamente). A eso debemos sumarle la acción de las grandes empresas encuestadoras que, en base a los resultados, podríamos indicar que mintieron descaradamente. Sumados los medios y las encuestadoras, se construyó una realidad en donde la carrera ya estaba corrida y existía la seria posibilidad de que Piñera ganara en primera vuelta. Los acontecimientos del 19N han demostrado que jamás fue así y que simplemente estas instancias generaron una falsa realidad que el Frente Amplio debe reconocer como un problema fundamental de su quehacer político futuro, puesto que ha quedado en evidencia que la concentración de los medios de comunicación conspira contra una alternativa de cambio.

3. La irrupción de una nueva fuerza
La cantidad de parlamentarios obtenidos por el Frente Amplio -que a esta hora alcanzaría 20 diputados y un senador- ha sido el mayor éxito electoral de una fuerza política en las últimas décadas. Con ello, el Frente Amplio debe comprender que se posiciona como un actor clave que rompe definitivamente con el modelo duopólico de esta democracia pactada. El desafío ahora es profundizar el programa y constituirse, en un futuro no muy lejano, como una opción política que asegure gobernabilidad y aspire decididamente a la construcción de un país más justo y verdaderamente democrático. El triunfo debe ser tomado con cautela y los nuevos liderazgos que ingresarán al Parlamento deben propender hacia facilitar la llegada de esta nueva fuerza a los territorios. El triunfo debe ser canalizado desde el día 1 hacia un trabajo territorial que visibilice las nuevas formas de hacer política que propone el Frente Amplio -como ejemplos tenemos el gran trabajo que han realizado los actuales tres parlamentarios del bloque en sus distritos-.

4. CONSIDERACIONES DE CARA A LA SEGUNDA VUELTA
Ahora, con los resultados a cuestas, van a venir los patudos de siempre a decirle al Frente Amplio que sea responsable, que firme un cheque en blanco a Guillier, cuando en realidad es el candidato de la Nueva Mayoría el que tiene que pensar mejor su programa y acercarse a los votantes del Frente Amplio con propuestas concretas. Si realmente quiere ganar, Guillier debe comenzar a hacer política y replantearse sus objetivos programáticos que apuntaron hacia una mantención de las AFP's, el CAE y el endeudamiento estudiantil, las Isapres y las dudas sobre una convocatoria a Asamblea Constituyente. Todos esos elementos deben ser repensados por el comando de quien pasa a segunda vuelta, puesto que son temas que el Frente Amplio levantó como banderas de lucha y que, si no se cambian, en ningún caso podría abrir paso a un apoyo electoral por parte del bloque naciente hacia el periodista en la segunda vuelta, puesto que no es responsabilidad de Beatriz Sánchez conseguirle los votos a Guillier.

El nuevo ciclo histórico que comienza con este parlamento pone fin al binominal, pero también a las cocinas, los acuerdos cupulares y los traspasos de votos. Si el Frente Amplio quiere constituirse como fuerza, debe apostar por medidas programáticas concretas, sin firmar cheques en blanco ni apostar por cogobernar junto a quienes no han demostrado interés por llevar a cabo los cambios que Chile necesita.

sábado, 30 de julio de 2016

La fuerza de la ley

“Quisiera referirme a hechos violentos que hemos visto, tras la toma de colegios, en especial los daños en el INBA. Yo creo que Chile necesita una juventud con ideales y comprometida con los asuntos públicos, pero eso se hace construyendo y no destruyendo… nada tienen que ver estas cosas que hemos visto, estos actos vandálicos con las movilizaciones aquellas del 2011 que despertaron la conciencia de todo un país sobre los desafíos que Chile tenía con la educación de sus hijos… Yo creo que el país no entiende y por eso nos indignan aquellos vándalos que sólo se movilizan para destruirla, y vamos a aplicar contra ellos toda la fuerza de la ley porque eso es lo que nos pide toda la sociedad”. Con esa frase la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, opinaba por primera vez de forma directa de las masivas manifestaciones estudiantiles que hoy mantienen más de un centenar de escuelas secundarias tomadas y alrededor de 35 planteles de educación superior movilizados a través de tomas o paros indefinidos.


El sistema de Educación Superior está en crisis y la respuesta del gobierno a las demandas estudiantiles centra el foco en hechos aislados, como las millonarias destrucciones de un establecimiento educacional emblemático de Santiago -el Internado Nacional Barros Arana (INBA)- y no en la masiva fuerza social demostrada por las y los estudiantes en las calles, sacando más de 150 mil personas a las calles del país.

Los periódicos, radios y cadenas de televisión, controladas vertical y horizontalmente por tres cuatro grupos empresariales (nacionales y transnacionales) dedican grandes espacios en donde se repiten palabras como “delincuentes”, “vándalos” y “antisociales” para calificar a los estudiantes movilizados, a tal punto que el discurso mediático-empresarial valida el que en medio de desalojos de estudiantes secundarios, la policía haya ingresado a un establecimiento (el INBA) con sus armas de servicio desenfundadas, en una acción de extrema violencia.
A nadie parece importarle que la misma mañana en donde todos los medios centraban sus focos en los destrozos del INBA se hayan llevado detenidos con fuerte violencia a un grupo de dirigentes de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios por estar en la acera de una calle, frente al Ministerio de Hacienda, intentando hacer un acto pacífico. Se les realizó un control de identidad y los detuvieron, como si no hubiera ninguna diferencia entre la "democracia" de 2016 y la dictadura de 1983, reprimiendo de la misma forma a los secundarios.

El círculo se cierra cuando la presidenta responde anunciando la aplicación de “toda la fuerza de la ley” contra los “vándalos”, convirtiendo un caso aislado en una generalidad con el fin de criminalizar a los estudiantes. El problema es que la máxima autoridad del país no tiene la misma fuerza para aplicar toda la fuerza de la ley a los bancos que endeudan brutalmente a los estudiantes y a sus familias, persiguiéndolos y embargándoles sus viviendas; tampoco se aplica la fuerza de la ley a las universidades privadas, muchas de grandes grupos transnacionales (como Laureate International Universities) que lucran brutalmente y se aprovechan de los sueños de miles de estudiantes; menos se aplica la fuerza de la ley a los agentes del Estado que ingresaron al Liceo de Aplicación (otro establecimiento emblemático de la capital) rompiendo una puerta que es monumento histórico y tiene más de 150 años de antigüedad, ahí el patrimonio parece que se olvida. Por último, nadie aplica la fuerza de la ley a los policías que torturan (sí, torturan) a estudiantes secundarios y universitarios en comisarías o que detienen a cualquier joven que camina por la calle solo por el hecho de ser joven.

Podríamos seguir hablando de situaciones que la prensa omite para desinformar a la población o en donde no se hacen carne viva las palabras que la mandataria chilena usa para criminalizar a los estudiantes, pero el objetivo de este relato es recalcar que el movimiento estudiantil debe ser conciente de que en los grandes medios controlados por el empresariado hay un enemigo, que no se combate necesariamente con una violencia física directa, sino que generando fuerzas mediáticas contrahegemónicas, que le hagan el contrapeso a los relatos de quienes defienden el status quo. Junto con eso, no podemos dejar que los medios de los empresarios controlen el debate, hay que llevarlos a las discusiones de fondo, dejarlos en evidencia, denunciar en su propio terreno la desinformación que promueven. No pretendo con esto hacer una apología o explicar los hechos de violencia en las manifestaciones sociales poniéndolos en una balanza con las acciones del Estado neoliberal y las instituciones económicas, sino que llamar a la reflexión: ¿qué es más violento para el sistema imperante hoy en día? ¿los semáforos, paraderos y liceos destruidos o la organización, la ocupación de espacios y las expresiones de masividad de un movimiento para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de que esto hay que cambiarlo de una vez por todas?

* Escrito originalmente para rebelion.org

lunes, 13 de junio de 2016

El Cristo decapitado


Este jueves 9 de junio de 2016, mientras se desarrollaba una marcha por la educación en Chile, que fue cortada en tres oportunidades por la policía con uso de gases lacrimógenos y carro lanza agua sin haber motivo alguno (la marcha se realizaba pacíficamente y en un trazado acordado con las autoridades), en medio de una nube vimos aparecer a Cristo crucificado desde el interior de una iglesia. No comprendíamos el hecho histórico que estábamos presenciando a tan solo unos metros de distancia. Yo, con mi cámara en las manos, quedé tan pasmado que no pude reaccionar para ni pensar en obtener una fotografía y solo observé. Una señal: Cristo marchando con los pobres, con los endeudados, c on los que quieren cambiar el sistema injusto, con quienes a diario son aplastados por esos otros cristianos ortodoxos que ocupan altos puestos en el gobierno y corporaciones empresariales, como el recientemente nombrado Ministro del Interior del Gobierno de la "socialista" Michelle Bachelet, el supernumerario del Opus Dei Mario Fernández.

La aparición del Cristo crucificado parecía conmover a la población hasta el punto de las lagrimas. El Cristo se alzó por sobre las cabezas de los manifestantes, crucificado y torturado por quienes lo vieron -en su tiempo- como un peligro para la subsistencia del sistema. Ese Cristo agonizante que había recibido todo el repudio de los conservadores luego de echar violentamente a los mercaderes del tempo, hoy marchaba con los estudiantes chilenos que se deben endeudar con la banca privada o llorar por becas para poder formar parte de una educación mirada como un "bien de consumo" y en ningún caso como un "derecho social". Así como en aquel tiempo un grupo de personas se enriquecía con la fe de los miles que llegaban hasta el templo, hoy en Chile un grupo de bancos privados y grandes corporaciones transnacionales de la educación se enriquecen lucrando con los sueños y la esperanza de un futuro mejor que tienen miles de estudiantes pobres. Cristo, crucificado y torturado, había decidido levantarse con los estudiantes.

La imagen fue impresionante, corrimos a verla, pero en el camino se vino abajo estrepitosamente. No hubo aplausos, no hubo celebraciones, hubo un silencio en medio de tanto alboroto. El Cristo al caer terminaba decapitado.


No era una nube celestial, era lacrimógena. No era emoción, era el efecto del gas con el que reprimen indiscriminadamente a quienes se manifiestan. No era una aparición, era el saqueo de la iglesia. Sí era Cristo marchando y terminando descabezado. La policía, que anteriormente había intervenido sin razón en la manifestación, ahora observaba desde lejos esa acción y permitía a la prensa filmar y fotografiar al Cristo torturado, crucificado y decapitado, para que hoy estemos viendo todas esas imágenes en los principales medios de comunicación -controlados por esos pocos cristianos que tienen el poder y explotan a la mayoría de cristianos-, acompañadas de discursos que llaman a más violencia, no sólo contra quienes hagan destrozos, sino que contra cualquier manifestación social, aprovechándose del Cristo decapitado para criminalizar la protesta estudiantil, como si esa acción les hubiera caído del cielo para seguir protegiendo su orden conservador y neoliberal.


* Escrito originalmente para rebelion.org

domingo, 6 de diciembre de 2015

Elecciones en Venezuela: la extraña dictadura y los extraños demócratas

Este domingo 6 de diciembre se celebran las elecciones parlamentarias en la República Bolivariana de Venezuela. Los medios de comunicación hegemónicos –situados a la derecha del espectro político- han anunciado con bombos y platillos que podría ser una oportunidad de la derecha para controlar la Asamblea Nacional, con mayoría revolucionaria desde que asumió Hugo Chávez el poder el 2 de febrero de 1999. Estos mismos medios que se han encargado de anunciar un supuesto “inminente triunfo” de la oposición, también han puesto en tela de juicio el proceso eleccionario, porque parece que solo si ellos ganan será considerado un proceso limpio y si no, tendrán la oportunidad de acusar fraude.

Y esta no es una actitud de ahora, ya que los mismos que hoy se ponen el traje de demócratas para atacar la supuesta dictadura chavista, son los artífices del golpe de Estado que en 2002 sacó a Hugo Chávez del poder durante 48 horas, hasta que la movilización popular en las calles y el ejército obediente al mandato popular -extraña cosa en la historia latinoamericana- devolvieron al depuesto presidente al poder. Los mismos que hoy se ponen traje de demócratas para acusar falta de libertad de expresión son quienes, en medio de ese golpe cerraron el Canal 8 (Venezolana de Televisión, la televisora pública) y una serie de radios para que no mantuvieran informada a la población y se generara una visión mentirosa y alterada de los hechos que supuestamente justificaban el golpe.

El golpe de Estado de 2002 terminó con los golpistas nuevamente en la oposición, hoy vistiéndose de demócratas.
Por otro lado nos encontramos con una extraña dictadura que en su constitución –plenamente vigente en este momento, realizada por una asamblea constituyente y aprobada en urnas por toda la población- establece un referéndum en cualquier momento del periodo presidencial, si el mandatario así lo quisiera o si el parlamento, con un quorum no muy alto, se lo solicitara. Fue así como la oposición logró en 2004 conseguir los votos para forzar a Chávez a someterse a este mecanismo. Entonces presenciamos, por primera vez en la historia de la humanidad, a un “dictador” sometiéndose al escrutinio de su pueblo, quien lo ratificó en el poder con el 59,1% de las preferencias. En ese momento delegaciones de observadores de Estados Unidos, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos e independientes invitados por el oficialismo y la oposición, validaron el proceso, reconociéndolo como una muestra de madurez democrática. Además, aprovecharon de calificar el sistema eleccionario venezolano (voto electrónico) como uno de los más seguros del mundo, en términos de dejar casi nula la posibilidad de fraude –ya que se realizan auditorías previas, en el momento y posterior a la elección, con presencia de representantes de todos los sectores participantes y observadores internacionales, además de miembros del Consejo Nacional Electoral, que constitucionalmente se articula como un poder del Estado-. Extrañamente son varias de esas mismas instituciones las que hoy se abren a hablar, anticipadamente, de una posibilidad de fraude, cuando el sistema electoral sigue siendo el mismo que anteriormente reconocieron y apoyaron.

Entonces, vale la pena cuestionarnos por qué los medios de comunicación, que debieran ser los mediadores entre una realidad particular, en este caso la venezolana, y el resto de la sociedad, han generado un relato completamente alejado de la realidad y hecho a la medida de quienes, reitero, hoy se disfrazan de demócratas.

Por último, dejar en claro que con lo anterior no quiero decir que la situación en Venezuela sea la panacea. Por supuesto que hay problemas, como en todos los países, pero solo hace un par de semanas acabo de llegar de un viaje de casi tres semanas por Caracas, en donde participé de diversas actividades académicas y pude conocer a revolucionarios, antirrevolucionarios, apáticos y desinteresados. Ahí me di cuenta de la forma en la que se ha construido el proceso revolucionario venezolano, que pasó de 1,5 millones de analfabetos a ser reconocido como un país libre de ese problema, en donde se desarrolla un fuerte plan de intervención al espacio urbano para generar más de un millón de viviendas para la población pobre, donde un país tan pequeño y latinoamericano se ubica en el quinto lugar en matrícula universitaria en el mundo, con más de 20 nuevos planteles estatales, gratuitos y de calidad creados desde 1999 hasta la fecha. Después de dar cuenta de todo eso puedo decir que los logros son visibles, que por más que se quiera vender una imagen caótica y servil a los intereses de las élites que han ido perdiendo su poder frente a los avances del pueblo, en el suelo venezolano, en el día a día, se sabe la realidad y se ven a simple vista los logros de la revolución.

También se ven otras cosas: la corrupción, la inseguridad, las filas para conseguir ciertos productos (principalmente de aseo personal), la inflación, etcétera. Sí, también se ve y sería bochornoso criticar a los medios que solo muestran una parte manipulada de la realidad y responder haciendo lo mismo de vuelta. Hay problemas y también se ven a simple vista. Pese a lo anterior, creo que el conflicto más grande está en la necesidad de repensar y replantear un proceso social y político que ya cumple 17 años y que, pasando a una etapa de madurez, necesita construir un nuevo relato, plantear un nuevo horizonte en donde las bases del proyecto político revolucionario sigan más vivas que nunca, pero se logre volver a reactivar la acción y el compromiso que caracterizó la primera época del proceso. Hoy la revolución, lo que los medios denominan “el chavismo” por toda esa demonización que se generó en torno a la figura de Hugo Chávez, enfrenta un gran desafío: generar un relato político que despierte nuevamente la revolución y perfeccione las malas decisiones que se pueden haber tomado en los últimos años. Pero frente a las elecciones, solo queda terminar con una frase del escritor Eduardo Galeano, quien conoció de cerca la realidad venezolana siendo corresponsal de prensa en este país durante un tiempo:

“Esos y otros muchos invisibles no están dispuestos a regresar a Nadalandia, que es el país donde habitan los nadies. Ellos han conquistado su país, que tan ajeno era… Hoy están en el gobierno y, por más que los medios alteren la realidad, no están dispuestos a irse y así lo demuestran en las urnas”.

miércoles, 2 de abril de 2014

Cara de mayoría en la fiesta de la minoría


Comúnmente suelo decir que tengo cara de “cholo” y no por una cosa de ofenderme a mi mismo, sino que me siento orgulloso de mis rasgos mestizos latinoamericanos. Porque voy a las Europas y nadie dirá que soy de allá, voy a Estados Unidos y todos me reconocerán como un otro, un inmigrante. Y ante eso no siento vergüenza, me reconozco como soy y sé que somos mayoría en América Latina. Por eso, cuando durante este domingo, mientras se presentaba en uno de los escenarios del festival Lollapalooza la cantante Ana Tijoux, un grupo de personajes le gritaron “cara de nana”, entendido como una ofensa, estaban marcando una distancia, anunciando algo: había una persona con cara de mayoría, una chola, una mujer con las características físicas de la gente pobre en una fiesta de la minoría.

Al percatarse de esos gritos con intensión ofensiva, Tijoux contestó “para los que creen insultarme llamándome nana, tremendo orgullo por todas las mujeres trabajadoras, ejemplo de valor”. A eso agregó una frase en tu estilo, diciendo “yo soy esa cara de nana, esa cara parecida a la tuya, pequeña y pelo negro, yo soy esa cara con rasgos que parece incomodar tu clase desclasada”.

La respuesta ha sido aplaudida por muchos en las redes sociales, pero son los mismos que constantemente se burlan de las características físicas de indígenas, negros, mestizos, pobres, etc., desconociéndose como ello y sintiéndose parte de una supuesta minoría, de los europeos sobre los indios, de los caucásicos sobre los cholos, de los colonizadores sobre los colonizados, de los ricos sobre los pobres y así sucesivamente, vamos reproduciendo una lógica de segregación racial, algo que en Chile se ve menos, pero que claramente es una característica de Nuestra América. Los cholos, las mayorías, están condenadas a ser clases aplastadas por una minoría que se cree superior solo por el hecho de tener ciertas condiciones físicas que los diferencian de los demás.

Lollapalooza es la fiesta de una elite, no se podía esperar menos, pero también hay que decir que muchos de los que emitieron esos gritos hacia Anita también son parte de la mayoría, son cholos, son personas que trabajaron mucho para poder comprar una entrada carísima y compartir con la elite su fiesta musical. Esas personas son denominadas en la respuesta de la cantante como “desclasados” y efectivamente lo son, ya que creen que por estar mezclados con el resto durante un rato, pueden ofender a los demás y sentirse con algún nivel de superioridad.

En una columna publicada en El Dínamo, el periodista Rodrigo Guendelman habla de Anita y de todos los que tenemos “cara de nana” como una minoría que crece y que se suma a otras minorías conformando una mayoría. Debo decir que estoy completamente en desacuerdo, ya que en realidad somos mayoría. Hay que avisarle al periodista que no estamos en Europa y que el cuento de los ingleses de Latinoamérica ya no se lo cree nadie. Cuando comprendamos que en realidad los “cara de nana”, los cholos, los trabajadores, somos la mayoría que sostiene el poder de esa minoría que solo se diferencia por su negación al resto (no-cara de nana, no-cholo, no-trabajador) y no por una identidad propia, vamos a poder valorarnos a nosotros mismos y al resto, con su diversidad y sus diferencias, pero sin sentido de superioridad. Parafraseando a la misma Anita y una de sus canciones, si nos reconocemos a nosotros mismos como la mayoría históricamente excluida, vamos a poder sacar la voz, respirar y tomar las riendas de nuestra historia.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela, el subversivo

La tarde de este jueves falleció Nelson Mandela, luego de desarrollar su última lucha que lo tuvo durante varios meses internado en un hospital de Sudáfrica. El mundo se conmocionó. Bastaba ver twitter y facebook, en donde gran cantidad de personas, de todas las edades y tendencias políticas, compartían y publicaban fotos del ex líder de la lucha contra la opresión a la población negra en África, de esa opresión que se consolidó a sí misma con la marginación, conocida mundialmente como el régimen del Apartheid. Pero hay una imagen que se vende de esta gran persona, una parecida a la que vemos en los estampados del Che Guevara que se plasman en las poleras que venden grandes transnacionales de la moda. Esa imagen que comercializan los medios de comunicación que se centran principalmente en el pacifismo, en vender la idea de un personaje que siempre abogó por la paz y la reconciliación. Y sí, Mandela luchó por esas causas, pero antes que eso, hizo acciones que la prensa no las dice. Fue un subversivo, se alzó contra la discriminación, contra la opresión, se levantó contra el Apartheid.

Pese a lo que muchos podrán decir, Mandela comenzó su vida política en 1944 afiliándose al Congreso Nacional Africano (African National Congress, ANC), que como partido desarrolló un trabajo conjunto con el Congreso de Sindicatos de Sudáfrica y el Partido Comunista Sudafricano, estableciéndose como objetivo el luchar contra el modelo que oprimía a las mayorías negras en este país. Ascendió rápidamente al cargo de Secretario General de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANCYL), en 1948, liderando ya en 1952 una de las campañas más conocidas del movimiento contra el Apartheid, llamada “Defiance” (Rebeldía), que promovía la desobediencia civil contra las políticas y leyes que ejercieran algún tipo de discriminación contra la población negra. Bajo esta campaña, el partido ANC pasó a convertirse en la principal fuerza política del país, pasando de 7 mil afiliados a más de 100 mil.  Desde ahí comenzó la persecución a su figura. En 1956, luego de todos esos logros, Nelson será acusado de traición a la Patria y en 1960, tras la denominada Matanza de Sharpeville, que terminó con 69 muertos, más de 200 heridos y alrededor de 18.000 personas detenidas y enviadas a campos de concentración del régimen, el ANC es proscrito y Mandela, como dirigente de este grupo, pasa a la clandestinidad, liderando, como Comandante en Jefe, el movimiento armado “Umkhonto we Sizwe” (“Punta de lanza de la Nación”). Así, después de viajar por Europa y otras partes de África, denunciando la opresión que se vivía en su país y solidarizando con las luchas que se estaban dando en otros países, Mandela es detenido en agosto de 1962, acusado de liderar un grupo subversivo que promovía la desestabilización del régimen que se sostenía en base a la marginación de un grupo mayoritario de la población. El dirigente sudafricano reconocería en el futuro, que no se arrepentía de haber emprendido la lucha armada, reconociendo que para ese momento, era necesaria.

De esta forma, Nelson Mandela pasó más de 27 años en prisión, por llamar a levantarse contra un sistema opresor, por ser un subversivo, un terrorista, que después sería premiado por los mismos países que lo mantuvieron en prisión y resistencia por todo ese tiempo, con el Premio Nobel de la Paz. Incluso, Estados Unidos lo mantendría hasta hace pocos años en la lista de terroristas del mundo. Eduardo Galeano en su libro “Los Hijos de los Días”, escribe unas líneas dedicadas a Mandela. Titulando “Un terrorista menos” el escritor uruguayo dirá: “En el año 2008, el gobierno de los Estados Unidos decidió borrar a Nelson Mandela de la lista de terroristas Peligrosos. Durante sesenta años, el africano más prestigioso del mundo había integrado ese tenebroso catálogo.”

Por todo esto, cuando veo lo que ocurre luego de la muerte del líder sudafricano, me pregunto ¿qué ganan los medios promoviendo una imagen que es correcta, pero que no representa realmente lo que fue la vida de Mandela? Propongo desarrollar un ejercicio que es en sí mismo, recordar a este personaje con el ejemplo: rebelarse contra la visión completamente pacifista que nos entrega la prensa respecto a él, rescatar su ejemplo de lucha, al libertario, al sublevado, al que planteaba que era necesario subvertir el orden opresor, utilizando como principal estrategia el no acatar las normas que imponían la discriminación. Rescatemos al Mandela que se establece como ejemplo de desobediencia civil.

Nelsón pasó 27 años en prisión por alzar la voz y denunciar las injusticias del mundo en el que vivía, cuando en Sudáfrica se imponía un régimen en donde el silencio era obligatorio. Fue apresado, no por pacifista, sino que por soñar con una sociedad diferente, tolerante y democrática. Fue torturado, no por promover la reconciliación, sino que por alentar la rebeldía de los pueblos y solidarizar con todas las luchas libertarias del mundo, fueran socialistas, comunistas o simplemente progresistas. Fue obligado a realizar trabajos forzados, no por llamar a la tranquilidad, sino que por promover la desobediencia civil y participar directamente de acciones contra el Apartheid. Después de eso supo reconocer que los tiempos habían cambiado y cuando la discriminación racial en África comenzaba a convertirse en una cosa del pasado, Mandela no se quedó tranquilo y siguió luchando por un mundo más justo, promoviendo la paz y la reconciliación, pero también validando las acciones de los pueblos que se alzan contra el orden establecido por una minoría que desea mantenerse en el poder a costa del empobrecimiento y discriminación a las mayorías.

Mandela no ha muerto, Mandela sigue vivo en las luchas de los oprimidos y marginados, de todas las personas que siguen peleando en el mundo contra diversos tipos de Apartheid. Aun podremos encontrar a Nelson en los indígenas que resisten a la colonización económica y cultural de la globalización; podremos verlo en los ojos de esas millones de mujeres que luchan por mayor igualdad; en las banderas de los movimientos LGBT, que recorren el mundo con sus consignas por el reconocimiento y valoración de la diversidad; en los rostros de los pobres del mundo, en los sin casa, en los que luchan por una vida digna.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El mundo que se acaba todos los días



Concentración de obreros del salitre en la Plaza Montt.

Para los mayas, el 21 de diciembre de 2012 era el fin del mundo. La utilización de este tema por parte de los diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, provocó una verdadera histeria semi-colectiva, incluso cambiando la rutina de muchas personas que no asistieron a sus trabajos o cancelaron viajes. Finalmente, si estas leyendo esto, es porque nada nos pasó, nada le pasó al mundo el 21 de diciembre de 2012, pero en Chile, hace mucho más tiempo sí se acabó el mundo. Hace exactamente 105 años, un 21 de diciembre de 1907, en Chile se desarrolló una de las matanzas de obreros mas cruentas de las que la historia chilena y latinoamericana ha sido testigo: la matanza de la escuela Santa María de Iquique.

Si bien, aún quedaba la huella de los hechos sangrientos de lo que había sido la “Huelga Portuaria de Valparaíso” (1903) y “la Huelga de la Carne” (1905), los obreros tomaron la decisión, obligados por las condiciones laborales y el mal trato, de levantarse y así, el martes 10 de diciembre de 1907, después de esperar pacientemente una respuesta a las demandas, se inició la huelga en la oficina salitrera San Lorenzo. En los dos días siguientes el levantamiento se extendió por toda la pampa y los participantes eran obreros chilenos, bolivianos, peruanos y de otros países que trabajan en las salitreras del norte. Hubo conversaciones entre los obreros y los administradores de las oficinas salitreras. Primero fueron tramitados, luego se les comunicó que los dueños de ellas se negaban a aceptar ninguno de los puntos planteados por los pampinos.

General Roberto Silva Renard
Al no tener respuesta, los obreros organizados decidieron bajar al puerto de Iquique a  protestar. En el lugar, fueron ubicados en la Escuela Santa María, donde los atendió el General Roberto Silva Renard, junto al coronel Ledesma, por orden del ministro del interior, Rafael Sotomayor Gaete, del gobierno del presidente Pedro Montt. A las 14:30 dieron orden a los obreros y a sus familias de retirarse, los cuales no salieron por miedo a ser detenidos y asesinados a la salida (un pequeño grupo salió). A las 15:30 Silva Renard dio la orden de fuego con ametralladoras contra la Escuela y quienes se encontraban en ella.

La prensa oficial habló de 140 muertos pero al poco andar, la verdad histórica salió a la luz. Mas de 3 mil personas, obreros, mujeres y niños fueron muertos bajo las ametralladoras del ejército de Chile. Luego de esto, podemos ver cómo la historia oficial no solo niega la situación de esta matanza y la minimiza, sino que lleva al general que sirvió a los intereses de las grandes salitreras, al estatus de héroe de la patria, poniéndole su nombre a un regimiento en concepción y a diversas calles importantes del país.

Todos los antecedentes nos confirman que hubo un día, hace 105 años, en el que para más de 3600 personas sí acabó el mundo. Y hoy, en el año 2012, no se acabará para todos, no bajarán los extraterrestres a asesinarnos, ni de la tierra saldrá lava que nos consuma a todos, pero aun así, día a día las desigualdades del modelo siguen asesinando el futuro de miles de jóvenes, que por no tener oportunidades ven truncadas sus aspiraciones. La educación es solo un ejemplo, donde se asesina a los jóvenes más pobres mediante la lógica del endeudamiento de por vida o, peor aun, reduciéndolos a ser mano de obra batata para la industria que, al igual que en las salitreras de principios del siglo XIX, sigue pagando una miseria y explotando a los obreros.  

Ese es el verdadero Apocalipsis maya. Cuando los seres humanos dejamos de pensar que el mundo puede ser mejor y el sistema nos mata nuestras aspiraciones y sueños, cuando vemos tanta desigualdad. Hoy, los asesinos, como en aquel entonces fue el General Silva Renard, son los sucesivos gobiernos que han profundizado el modelo neoliberal, los ladrones de cuello y corbata que han hecho de la educación un negocio, los que valiéndose del sistema electoral binominal siguen en el congreso no representando al pueblo, las Fuerzas Especiales que violentan brutalmente a los miles de jóvenes y ciudadanos que salen a las calles a exigir sus derechos, los policías que agreden a niños y familias mapuche en La Araucanía, una justicia que es justa para los que tienen más pero que con los que tienen menos se da el lujo de ser injusta. En varias de estas oportunidades, los asesinos no tendrán un arma para matar físicamente a los chilenos, pero sí contribuyen al asesinato de los sueños de millones de personas.

Así, hay mundos que se acabaron, como el de esos miles de obreros y sus familias que fallecieron el 21 de diciembre de 1907 en una escuela de Iquique. Pero de la misma forma, todos los días hay mundos-sueños que se mueren para muchos, por causa de asesinos peores que los extraterrestres o la lava saliendo de la tierra. De ese fin del mundo es del que debieramos estar más preocupados.

Isaac Gajardo

(Datos obtenidos de estudioshistoricos.uchile.cl y Radio Villa Francia)

jueves, 22 de noviembre de 2012

[INVITADO]: Analizando las demandas de los Mapuche en Huelga de Hambre

Ramón Llanquileo (a la derecha) y Hector Llaitul (a la izquierda) se encuentran presos en la Cárcel de Angol y desde el 14 de noviembre iniciaron una nueva huelga de hambre que misteriosamente ha sido silenciada por los medios de comunicación. Por lo mismo, cuando ya avanzan los días y no se ve ninguna alusión a este caso en los medios de comunicación ni en el mundo social, es que hemos decidido dedicarle un espacio a esta problemática en el cuchitril, para poder esclarecer una de las demandas principales que tienen los dos huelguistas, que también son dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), tachada y perseguida por el Estado como una “organización terrorista”. La idea es comprender que el problema es más complicado de lo que parece y que las demandas verdaderamente son de peso, especialmente cuando hablamos de errores judiciales GRAVES que han sido omitidos al momento de hablar de estos casos.

El problema de las ya constantes huelgas de hambre nos lleva a analizar algo mucho más profundo, que tiene que ver con el estado de discriminación al que se ha sometido al pueblo mapuche, incluso transgrediendo, en los juicios, normas conocidas universalmente como es el principio de “non bis in idem”. Para conocer más de la problemática y de los alcances del petitorio, he invitado a mi hermano, Ricardo Gajardo, que hace años viene trabajando el análisis de las luchas mapuche, para que nos presente una reseña respecto a las exigencias principales de los presos políticos mapuche de la CAM, que hoy se encuentran en huelga de hambre.



PEQUEÑA RESEÑA SOBRE LAS EXIGENCIAS DE LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE, HÉCTOR LLAITUL Y RAMÓN LLANQUILEO, EN HUELGA DE HAMBRE.
Por Ricardo Gajardo (Pepe Ludd’ito)

La denuncia principal de Héctor Llaitul Carrillanca y Ramón Llanquileo Pilquiman, que se mantienen en huelga de hambre liquida desde el 14 de noviembre en la cárcel de Angol, es sobre la transgresión y violación del principio jurídico de "NON BIS IN IDEM", una norma que dice que no se puede juzgar dos veces a una persona por un mismo delito, que fue exactamente lo que le pasó a los peñi de la CAM, que fueron juzgados por dos tribunales, siendo condenados a cárcel por la justicia civil cuando ya habían sido absueltos, por los mismos hechos (ataque a la caravana del Fiscal Elgueta), por la justicia militar. Dentro de las irregularidades que acusan también está la aplicación de la Ley Anti-terrorista contra ellos, la que permitió a los acusadores utilizar "testigos secretos" como parte de las pruebas, siendo condenados, Llanquileo y Llaitul, a 8 y 15 años de cárcel respectivamente.

El doble juicio aplicado sobre los presos políticos de la Coordinadora Arauco Malleco, estaría fuera de los procedimientos legales, ya que el "Non bis in idem" (Latín: No dos veces por lo mismo) está establecido, incluso, en la constitución de países como Estados Unidos, Argentina, Canadá, Perú, España, Australia, República Dominicana e India. En Chile, el Art. 1 del Código Procesal Penal, titulado "Juicio previo y única persecución", establece en su inciso segundo que "La persona condenada, absuelta o sobreseída definitivamente por sentencia ejecutoriada, no podrá ser sometida a un nuevo procedimiento penal por el mismo hecho".

Es por esto que dentro de las exigencias de la huelga se destaca como punto importante la "Reparación a la transgresión del NON BIS IN IDEM -permitiendo la rebaja de las condenas de 8 a 4 años (Llanquileo y Huillical) y de 15 a 11 años (Llaitul)"- que encontré necesario ahondar y explicar sus fundamentos, porque los presos acusan que se violó este principio jurídico, lo que los deja como personas aun mas injustamente condenadas. Este es uno de los puntos, uno dentro del petitorio amplio, que también exige la libertad de todos los PPM, el derecho a beneficios carcelarios en el caso de Ramón Llanquileo y el reconocimiento de la calidad de presos políticos Mapuche para todos, "que se traduzca en condiciones dignas, reclusión segregada, derecho a una atención de salud oportuna y de calidad, espacios adecuados para la práctica de nuestra cultura y religiosidad".

Petitorio completo: