Este 19 de
noviembre hemos vivido un día histórico en donde el Frente Amplio ha superado
todos los vaticinios y campañas que se realizaron desde las encuestadoras y los
medios de comunicación. Sebastián Piñera (36%) y Alejandro Guillier (22%) pasan
a segunda vuelta, pero la candidata Beatriz Sánchez obtiene un 20% de los
votos. La situación resulta compleja de analizar, puesto que habrán algunos que
dirán que es un fracaso el no haber pasado al balotaje. Pese a ello, a
continuación escribo algunos antecedentes para aportar al debate:
1. Los recursos
Se deben tener en cuenta los recursos utilizados
por cada candidatura. En cifras, la proporción el gasto de campaña de Guillier
y Sánchez es de 5 a 1, respectivamente. Mientras tanto, la proporción entre
Piñera y Sánchez es de 10 a 1. La situación resulta fundamental para reconocer
que los resultados electorales obtenidos por el Frente Amplio son un éxito en
materia de campaña. Una situación aún más grave sucede con los recursos
utilizados por las diferentes coaliciones que competían por escaños en el
parlamento. Pese a ello, contra todo pronóstico el Frente Amplio se constituye
como alternativa y alcanza porcentajes históricos que tienen una disonancia si
se les compara con los gastos. Así, la consigna "el poder de much*s"
se convierte en una realidad.
2. Los medios
En el tránsito de la campaña, los medios de
comunicación fueron fundamentales. Al respecto, la cobertura de la campaña del
Frente Amplio fue muy parecida a la proporcionalidad del gasto de campaña, si
la comparamos con el resto de los candidatos (con Guillier 5 a 1 y con
Piñera 10 a 1, aproximadamente). A eso debemos sumarle la acción de las grandes
empresas encuestadoras que, en base a los resultados, podríamos indicar que
mintieron descaradamente. Sumados los medios y las encuestadoras, se construyó
una realidad en donde la carrera ya estaba corrida y existía la seria
posibilidad de que Piñera ganara en primera vuelta. Los acontecimientos del 19N
han demostrado que jamás fue así y que simplemente estas instancias generaron
una falsa realidad que el Frente Amplio debe reconocer como un problema
fundamental de su quehacer político futuro, puesto que ha quedado en evidencia
que la concentración de los medios de comunicación conspira contra una alternativa
de cambio.
3. La irrupción de una nueva fuerza
La cantidad de parlamentarios obtenidos por el
Frente Amplio -que a esta hora alcanzaría 20 diputados y un senador-
ha sido el mayor éxito electoral de una fuerza política en las últimas décadas.
Con ello, el Frente Amplio debe comprender que se posiciona como un actor clave
que rompe definitivamente con el modelo duopólico de esta democracia pactada.
El desafío ahora es profundizar el programa y constituirse, en un futuro no muy
lejano, como una opción política que asegure gobernabilidad y aspire
decididamente a la construcción de un país más justo y verdaderamente
democrático. El triunfo debe ser tomado con cautela y los nuevos liderazgos que
ingresarán al Parlamento deben propender hacia facilitar la llegada de esta
nueva fuerza a los territorios. El triunfo debe ser canalizado desde el día 1
hacia un trabajo territorial que visibilice las nuevas formas de hacer política
que propone el Frente Amplio -como ejemplos tenemos el gran trabajo que han
realizado los actuales tres parlamentarios del bloque en sus distritos-.
4. CONSIDERACIONES DE CARA A LA SEGUNDA VUELTA
Ahora, con los resultados a cuestas, van a venir
los patudos de siempre a decirle al Frente Amplio que sea responsable, que
firme un cheque en blanco a Guillier, cuando en realidad es el candidato de la
Nueva Mayoría el que tiene que pensar mejor su programa y acercarse a los
votantes del Frente Amplio con propuestas concretas. Si realmente quiere ganar,
Guillier debe comenzar a hacer política y replantearse sus objetivos
programáticos que apuntaron hacia una mantención de las AFP's, el CAE y el
endeudamiento estudiantil, las Isapres y las dudas sobre una convocatoria a
Asamblea Constituyente. Todos esos elementos deben ser repensados por el
comando de quien pasa a segunda vuelta, puesto que son temas que el Frente
Amplio levantó como banderas de lucha y que, si no se cambian, en ningún caso
podría abrir paso a un apoyo electoral por parte del bloque naciente hacia el periodista en la segunda vuelta, puesto
que no es responsabilidad de Beatriz Sánchez conseguirle los votos a Guillier.
El nuevo ciclo histórico que comienza con este
parlamento pone fin al binominal, pero también a las cocinas, los acuerdos
cupulares y los traspasos de votos. Si el Frente Amplio quiere constituirse
como fuerza, debe apostar por medidas programáticas concretas, sin firmar
cheques en blanco ni apostar por cogobernar junto a quienes no han demostrado
interés por llevar a cabo los cambios que Chile necesita.

Lo importante a evaluar es que ese 22 por ciento que votó por Bea Sanchez no puede seguir avalando al duopolio ni al modelo representado por Guillier y la decadente y corrupta NM.Ellos no quieren cambiar el modelo de salud,de prevision ni la constitución de la dictadura...han sido los sostenedores de ello desde el año 1989.
ResponderEliminarPor lo tanto No se puede farrear un proyecto politico en crecimiento y con proyeccion de ganar en 5 años mas por darle oxigeno a una coalicion cobarde y en extinccion.
Salvo que la negociacion sea concreta y sobre el programa del FA.