jueves, 21 de julio de 2011

Unanse al baile...


Hace un par de horas, fui parte de una conversación informal que despertó en mí el interés desesperado de escribir sobre algo en lo que vengo pensando ya hace algún tiempo. Hablábamos sobre cómo luchar contra un modelo que no nos representa. Cómo involucrar a la gente que cree que la educación es un problema de otros, que hidroaysen también lo es y que todo lo que está pasando es problema de cualquiera menos de ellos. Cómo hacerlos que tomen conciencia de que este es un gran baile en el que todos pueden entrar, el gran baile de los que sobran.

Tenemos que reconocer que el movimiento ciudadano que se ha comenzado a producir en nuestro país hace ya algún tiempo, es una clara y positiva demostración de cómo las luchas, antes "gremializadas", se comienzan a abrir para la conformación de un movimiento social mucho mas amplio. La lucha por la educación ha dado el puntapié inicial para lo que, esperemos, sea la conformación de un movimiento en donde se cuestionen los conflictos de fondo que tienen que ver con el modelo mismo. Se han comenzado a romper con esquemas anteriormente impuestos por cúpulas partidistas que pretendieron por años mantener al movimiento desunido. Ya hemos comenzado a hablar de una nueva constitución que sea el puntal del fin de las desigualdades que sostienen al modelo. Ante esto, desde arriba nos miran personas que estuvieron por mas de 20 sosteniendo y profundizando el modelo, nos miran los que hoy gobiernan, los mismos que en su momento apoyaron al dictador (no se engañe, son los mismos).

¿Por qué se les hace tan difícil dejar que la ciudadanía se vuelva a hacer cargo del rol que por naturaleza le corresponde y que unos pocos lo arrebataron ese 11 de Septiembre de 1973 para nunca mas devolverlo? ¿No que volvió la democracia? ¿Por qué se le sigue negando a la mayoría su derecho a tomar las decisiones?

Los dejamos acomodarse en sus puestos. La ciudadanía se vendó los ojos y dejó que los miedos, los traumas de la dictadura y la represión los dominaran. Así, comenzamos a permitir que otros tomaran las decisiones por nosotros, que se acomodaran armando todo un entramado legal en donde, protegidos por la Constitución pinochetista, fortalecieron un modelo que los perpetúa en el poder y a la gran mayoría nos violenta a diario. Si hasta los convertimos en una nueva clase social, "la clase política".

Hoy, con las movilizaciónes que estamos viviendo, milles de personas están demostrando que ya no queremos mas "politicuchos", ya no necesitamos una clase que tome las decisiones por nosotros, queremos hacer la politica nosotros mismos, a eso es lo que le temen los que aun quieren seguir en el poder, por eso no han sabido cómo reaccionar y han recurrido a la brutal represión.

Tenemos que comenzar a tener la conciencia de que se están entregando las condiciones para gestar un movimiento que les afecte su poder y para eso, debemos seguir concientizando a esos, como decía en un principio, a los que no les importa nada, los que dicen que no conocen esas realidades por las que estamos luchando. Porque la verdad es que los que dicen que no conocen esas realidades, están mas cerca de las demostraciones de la crueldad del modelo de lo que ellos mismos creen, ¿a quien no le afecta que el pan esté caro, que porque te atiendan en el hospital tengas que esperar horas, saber que para poder estudiar tendrás que endeudarte de por vida, tener que esperar años para conseguir una vivienda (si es que llega), estar viviendo indignamente porque el gobierno te mintió con la reconstrucción o simplemente, tener sueldos miserables? Estos son problemas cotidianos, son problemas de la mayoría, de los excluidos por esa "clase política".

Es a ellos a los que hay que hacer comprender que las cosas cotidianas que les afectan, son parte de las desigualdades de un modelo construido por unos pocos, para favorecer a unos pocos. Tenemos que crear unidad entre los excluidos, "los que sobran", como dirían Los Prisioneros, tenemos que invitarlos a unirse a este baile, el baile de la lucha por una mayor justicia. Solo de esa forma, podremos seguir fortaleciendo este movimiento y por fin tener la posibilidad de tomar, como ciudadanos, como mayoría, las decisiones. Porque nuestra voz y organización son nuestra única arma.

Isaac Gajardo Miranda