Creemos que una de las mayores y probables debilidades del movimiento, podría ser, y ya se comienza a notar, la sectorización política de la organización, y para evitar eso, se tiene que potenciar una organización únicamente secundaria fuerte y cohesionada, sin un color político, que identifique como sus principales valores, la lucha por la educación, evitando cualquier partidismo.
Otro error cometido en las últimas movilizaciones estudiantiles del 2007 y acentuada el 2008 es el tema de los voceros. El 2006 pudimos ver como una vocería fija, tanto de cada colegio, como de los organismos que agrupan a los colegios, podía mostrar fuerte el movimiento, pero en la mayoría de los casos, esos voceros, se tomaron atribuciones que no les correspondían, por lo que terminaron debilitando el movimiento. Para evitar esto, los dos años posteriores, se ha tratado de dar menor importancia al tema de los voceros, escogiendo incluso (como asamblea metropolitana el año pasado) voceros cada vez que la organización, ya sea Centro de Alumnos, Asamblea en Toma o Asamblea Estudiantil, se reunía. Eso termina definitivamente por mostrar un movimiento totalmente debilitado, dividido y desorganizado. Creo que cuando se nombran voceros, estos deben ser removibles, pero a la vez deben mostrar el movimiento fuerte, por lo tanto, las organizaciones estudiantiles debieran nombrar voceros fijos y frente a alguna falla grave de alguno de ellos, removerlos de su cargo, así la prensa y las personas que visualizan el movimiento, lo verían como un movimiento mucho mas estructurado, fuerte y organizado.
Creo que nos encontramos en un momento decisivo de la historia de este país. Los estudiantes secundarios despertamos, hemos hecho sentir nuestra voz, desde ahora será más difícil pisotearnos y pasarnos a llevar. El único problema es que no seremos estudiantes secundarios para siempre. Esta calidad les durará 4 años, por lo menos. Por eso, es importante que otros actores sociales, se informen y tomen conciencia, para que así se realicen diversas acciones en conjunto para respaldar y fortalecer este movimiento. Debemos además darle continuidad al movimiento creando diversas instancias que eduquen a las nuevas generaciones para que se den cuenta que ellos no serán los primeros que comenzaran la lucha. Es ahora cuando debemos aprovechar este letargo para gestar un verdadero movimiento.
El momento para darle fuerza al movimiento está, hemos aprovechado la coyuntura histórica de nuestro país, con una crisis profunda de la educación, acentuada tras los nefastos cambios realizados por el régimen de Pinochet para llevar adelante la implantación del mercado en los diversos ámbitos de la vida social. Chile no quiere que la educación que sea vista como una mercancía y para eso debe estar dispuesto a iniciar un movimiento contra los que quieren eso.
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